Región - Actualidad

Polémica por certificaciones de montaña en Atacama: El cruce entre la FEACH y Rescate Andino

  • La Federación de Andinismo de Chile señaló que las personas que imparten cursos de montaña en Copiapó no figuran como instructores ENAM. La organización presenta como respaldo documental tres diplomas otorgados en mayo de 1980.

La Federación de Andinismo de Chile (FEACH) ha levantado una alerta pública contra la corporación Rescate Andino Atacama (RAAT), cuestionando la veracidad de las competencias de sus instructores y advirtiendo sobre los riesgos que esto implica para la comunidad. Por su parte, la organización atacameña ha respondido con documentación histórica, defendiendo su autonomía regional y una trayectoria de décadas en el terreno.

La controversia entre la Federación de Andinismo de Chile (FEACH) y Rescate Andino Atacama (RAAT) escaló luego de que la primera se cuestionara públicamente la realización del “Curso de Montaña Básico 2026”, impartido por la organización en Copiapó, por medio de redes sociales. El punto central de la disputa está en las credenciales de quienes participan como instructores y en la utilización de referencias a la Escuela Nacional de Montaña (ENAM).

“¡Qué lástima que mientan al decir que tienen instructores ENAM, cuando eso es absolutamente falso! Lo hemos denunciado como FEACH y como Escuela Nacional de Montaña y ustedes solo se dedican a borrar los comentarios. Soy el Presidente de la Federación de Andinismo de Chile y representante de UIAA para América Latina, así que me encargaré de tomar todas las medidas y acciones legales necesarias para que este engaño no siga adelante”, advirtió Willy Montenegro, presidente de la FEACH, en la publicación.

La FEACH sostiene que, tras revisar sus bases de oficiales técnicos de 2025 y cruzar la información con los integrantes de RAAT, no encontró coincidencias que permitieran acreditar que quienes imparten el curso sean instructores ENAM. Por ello, su presidente, Willy Montenegro, calificó la situación como “un engaño” y advirtió sobre los riesgos que implicaría entregar formación de montaña sin contar con las competencias necesarias.

Desde Rescate Andino Atacama, en cambio, sostienen que la publicación de la Federación contiene afirmaciones que afectan tanto a la institución como a los profesionales que integran su cuerpo docente. En su respuesta, aseguran contar entre sus instructores con montañistas certificados por la Escuela Nacional de Montaña de la entonces Federación de Andinismo de Chile y acompañan tres acreditaciones de Instructor de Montaña emitidas en mayo de 1980.

La denuncia: “Un peligro para la seguridad pública”

El conflicto estalló tras la promoción del “Curso de Montaña Básico 2026” por parte de la Academia RAAT. Según la FEACH, la organización incurre en un “engaño” al asegurar que sus cursos son impartidos por “instructores de la Escuela Nacional de Montaña (ENAM)”. Tras revisar sus registros de oficiales técnicos de 2025, la Federación aseguró que los nombres no coinciden y aclaró que el título de «Instructor ENAM» es un cargo institucional vigente y no un grado permanente.

La primera acusación en redes sociales desde la FEACH.

Willy Montenegro, presidente de la FEACH, fue enfático en señalar que “captar alumnos con información inexacta” representa un riesgo directo. “La falta de capacitación adecuada, de conocimientos específicos y de un análisis de riesgos serio constituye un peligro en sí mismo”, afirmó, subrayando que las formaciones de montaña deben estar en manos de profesionales certificados por organismos como la ANGM o con estándares internacionales UIAGM/IFMGA.

Los programas y cursos para la formación de profesional de montaña de la FEACH, cabe destacar, son los únicos avalados por los estándares internacionales de la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA). Las certificaciones de la FEACH para instrucción y guiado se basan en la Etiqueta de Cualificación de Montaña (MQL) de la UIAA. Estas acreditaciones validan contenidos mínimos y técnicos para instructores y técnicos deportivos en áreas como escalada deportiva, senderismo estacional, alta montaña y esquí de travesía.

A esta crítica se sumó el Cuerpo de Socorro Andino Atacama. Su jefe regional, Julio Masso, puso en duda la labor operativa de RAAT, señalando que “hasta ahora nunca hemos visto o compartido en algún rescate con ellos” y cuestionó la falta de fiscalización estatal sobre estos grupos que, pese a no estar acreditados ante la Federación, reciben fondos públicos y realizan labores de emergencia.

“En Chile es más fácil abrir un grupo de rescate que un club deportivo. Creo que hay mucho que normar; hay que solicitar acreditaciones”, manifestó Julio Masso, jefe del Cuerpo Socorro Andino Atacama. “Nadie los supervisa y nadie fiscaliza si hacen lo que dicen o si tienen la capacidad de hacer lo que dicen. Y los vemos pidiendo plata, haciendo proyectos con el municipio, haciendo clases, haciendo el trabajo de un grupo de rescate”, cuestionó Masso.

La respuesta de Rescate Andino

Frente a las acusaciones, Rescate Andino Atacama emitió una declaración pública rechazando los calificativos de «engaño» y defendiendo a su cuerpo docente, compuesto por profesionales voluntarios del área de la salud, ingeniería y emergencias. Para respaldar su legitimidad, la ONG presentó copias de tres diplomas originales de mayo de 1980, que acreditan a Eduardo Olmedo, Sergio Olmedo y Arturo Ferreira como Instructores de Montaña por la ENAM de la entonces Federación de Andinismo de Chile.

“Las expresiones contenidas en la publicación, que califican nuestras actividades formativas como un supuesto ‘engaño’ y cuestionan la preparación de quienes las imparten, no sólo afectan a nuestra institución, sino también a los profesionales que integran nuestro cuerpo docente: ingenieros, profesionales de la salud, especialistas en emergencias, docentes y montañistas de reconocida trayectoria, quienes desarrollan esta labor de manera completamente voluntaria y con un profundo compromiso con la comunidad”, explicaron.

RAAT argumenta que su experiencia se consolida en el servicio permanente y no solo en papel. Entre sus hitos, enumeran su participación en los aluviones de Atacama de 2015 y 2017, rescates en el Volcán Ojos del Salado y la formación de personal para organismos públicos. Además, la organización apuntó a un “vacío” en la legislación chilena”, indicando que el país no cuenta con un sistema estatal único de certificación de rescatistas: “Nuestro país no contempla un sistema estatal único de certificación de rescatistas de montaña ni existe una licencia oficial otorgada por el Estado que habilite de manera exclusiva para ejercer labores de rescate en este ámbito. Las distintas organizaciones civiles, deportivas y de voluntariado desarrollan procesos de formación conforme a sus propios programas, estándares y experiencia institucional, contribuyendo desde sus respectivas competencias al fortalecimiento de la seguridad en montaña”.

“La experiencia no se construye únicamente mediante certificados; se consolida a través del servicio permanente, la formación continua y el trabajo desarrollado en terreno durante décadas”, sostienen desde la organización.

Sin embargo, las certificaciones entregadas por la FEACH tienen una duración de cuatro años con necesidad de recertificacion. A eso se suma que en 2010 la organización llevó adelante el proceso del Training Standard UIAA, lo que obligó a todos los instructores con certificaciones anteriores a ese año a participar de esa recertificación y así validar sus conocimientos. Ninguno de los miembros de Rescate Andino Atacama lo hizo y, por esa razón, no aparecen en el listado de instructores habilitados en 2019 y 2026.

El quiebre con Socorro Andino

Uno de los puntos clave para entender la disputa es el origen de RAAT. Según la organización, su núcleo docente fue el que fundó la Delegación Atacama del Cuerpo de Socorro Andino en 1986. Sin embargo, tras desacuerdos con las jefaturas nacionales por criterios de designación que, según denuncian, no valoraban la experiencia local, la gran mayoría de los voluntarios históricos decidió independizarse.

Este proceso de separación culminó formalmente en 2023 con un traspaso documentado de equipos y vehículos. Para RAAT, esta transición «no respondió a intereses personales ni a diferencias individuales, sino a la convicción de que la autonomía regional fortalecería el voluntariado, permitiría un desarrollo más eficiente de nuestras capacidades y garantizaría que el esfuerzo de nuestros integrantes se tradujera íntegramente en beneficios para la propia región”.

Financiamiento municipal

Otro foco de la polémica es el uso de infraestructura municipal y fondos públicos para estos cursos. Al respecto, la Municipalidad de Copiapó, a través de su dirección jurídica, aclaró que el otorgamiento de subvenciones se rige por un reglamento administrativo y legal, mas no técnico. Al cumplir con la personalidad jurídica vigente y la rendición de cuentas, RAAT accede a estos beneficios como cualquier otra organización sin fines de lucro.

“El hecho de que estos cursos sigan siendo promocionados en instalaciones de la Municipalidad de Copiapó es un peligro en sí mismo. Hay muchos riesgos a los cuales se enfrenta la Comunidad al acceder a este tipo de ‘formación’, especialmente falta de capacitación adecuada, falta de conocimientos específicos, falta de análisis de riesgos de manera adecuada. Las formaciones de montaña son un elemento extremadamente sensible y, por lo tanto, deben ser realizadas por profesionales debidamente capacitados”, explicó Montenegro.

Sin embargo, Rescate Andino defendió este apoyo como un reconocimiento al compromiso del voluntariado con la comunidad, instando a que el debate se mantenga en el plano de los antecedentes verificables: “el apoyo recibido corresponde exclusivamente a fondos públicos obtenidos mediante la postulación a proyectos, sujetos a evaluación, aprobación y rendición conforme a la normativa vigente”, y agregan que  la organización “cumple íntegramente con todas las exigencias legales y administrativas establecidas para acceder a dichos recursos, al igual que cientos de organizaciones sociales del país. Más que cuestionar ese respaldo institucional, corresponde valorar el compromiso que distintas administraciones municipales han tenido con las organizaciones de voluntariado que trabajan en beneficio de la comunidad”.

Afiche del curso de montaña en oficina de la Municipalidad de Copiapó.

Certificación

En Chile, solo la certificación de la Asociación Nacional de Guías de Montaña (ANGM) garantiza los conocimientos necesarios para trabajar en cualquier terreno montañoso dentro del territorio nacional, sin limitaciones. Este es el nivel más alto de certificación en montañismo, abarcando guiado y formación deportiva.

La certificación UIAGM/IFMGA, cuyo único ente formador y representante oficial en Chile es la ANGM,  acredita a los guías como gestores de riesgo con capacidades técnicas y humanas superiores para el manejo de grupos en entornos hostiles. Este estándar internacional, validado por Sernatur, garantiza que el profesional ha completado un proceso de formación de hasta cinco años que abarca desde la logística y meteorología hasta el rescate organizado y la medicina de montaña.