“Nos olvidamos de que la cultura es la clave de todo”: Federico Sánchez replantea nuestra relación con la identidad y el paisaje en la Semana de la Construcción
- ¿Qué es la arquitectura y cuál es su relación con el arte y el lenguaje? Pareciera ser que ni siquiera el arquitecto, premio Benjamín Vicuña Mackenna y conductor del programa televisivo City tour , tiene una respuesta única.“Orientamos todos los recursos hacia la obtención de recursos materiales, pero cero a la obtención de recursos espirituales y culturales”, plantea sobre nuestra incapacidad para realizarnos.
El la última jornada de la XIII Semana de la Construcción Atacama 2026, Federico Sánchez, arquitecto de la UC, realizó una presentación que se salió de todos los márgenes y abordó las más variadas materias: historia, etimología, arte, sistemas productivos y una crítica total a la obsesión por la eficiencia, la productividad y los resultados en nuestro país. “Odio la eficiencia. Odio lo profesional. Odio la puntualidad”, lanzó en los primeros minutos ante el público.
Aunque se podría pensar como un amargado o, de lleno, un odiador, hay algo que Federico Sánchez ama y que estuvo presente durante toda su exposición: el lenguaje. Las palabras, su origen y la forma en que construyen nuestra relación con aquello que somos fueron el punto de partida de una charla que terminó hablando de cultura, arquitectura, paisaje, patrimonio y futuro.
El rostro del programa televisivo City Tour realizó la charla “Arquitectura, arte y diseño: origen y destino”, en la que abordó el impacto que, a su juicio, tiene una débil relación con la identidad y la cultura en el desarrollo de la sociedad actual. “Tenemos una cultura autoflagelante”, dijo. “Por alguna misteriosa razón vivimos en un país donde somos los últimos en enterarnos de lo que somos, de cuáles son nuestros valores, cuáles son nuestras características y ventajas. Esto es muy raro; somos autoflagelantes”.
Origen
Desde ahí, la exposición comenzó a girar hacia una crítica más profunda: la idea de que como sociedad hemos terminado confundiendo desarrollo con eficiencia, productividad y acumulación de bienes materiales. “La eficiencia nos hace concentrarnos en huevadas que no son el problema de fondo y no nos damos cuenta de que nos estamos cayendo a pedazos culturalmente. Nos olvidamos de lo importante, de los elementos fundamentales del desarrollo y la convivencia humana: nos olvidamos de la cultura”.
Sánchez utilizó la imagen del crecimiento económico del Chile de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera para explicar esa contradicción: “Estábamos llenos de plata el año 2010. No sabíamos qué hacer con la plata. Ya no sabíamos qué comprarnos. Pero todavía no éramos felices, y eso es terrible. Eso es feroz”.
El dardo, sin embargo, también tiene algo de humor y autocrítica: “Soy un infeliz ilustrado. Un desgraciado que se ha dedicado toda la vida a leer huevadas inútiles, que no sirven para nada. Y toda su vida está orientada hacia aquellas cosas que no sirven para nada”.
En esa defensa de lo aparentemente “inútil” apareció una de las ideas que terminarían cruzando toda la exposición: el valor de aquello que no puede medirse inmediatamente en productividad. “Yo soy un amante del tiempo perdido. ¿Cuál es el mejor tiempo en tu vida? Ese que no sirve para nada. Ese que efectivamente te pasaste una tarde con tus hijos en silencio. Ese es el mejor tiempo. Eso es la vida”.


Identidad, paisaje y patrimonio
La reflexión regresó entonces a Atacama. Sánchez había reparado en una frase presente en el espacio donde se desarrollaba la actividad: “Atacama con identidad, patrimonio y territorio”. Su reacción fue cuestionar precisamente esa formulación: “Algo que no tiene identidad no existe. Algo que no tiene territorio no existe. Y algo que no tiene patrimonio, tampoco existe. Entonces, decir ‘Atacama con identidad, patrimonio y territorio’ es decir Atacama. Las otras tres palabras son una especie de sobrescritura, a decirlo de manera dulce”.
Fue en ese momento cuando apareció su “segunda pasión”: el lenguaje. A partir de la etimología de la palabra identidad, Sánchez planteó que esta no debe entenderse como una esencia fija o aislada, sino como un reflejo de aquello que somos. “La identidad es el reflejo de las cosas. No es la cosa misma”.
Es la palabra la que hace mundo. No existe mundo antes del lenguaje. Y Chile es, por alguna misteriosa razón, un reducto del lenguaje. Por eso tenemos el humor y la manera de ser que tenemos. Porque tenemos una manera de relacionarnos desde, hacia y con el lenguaje que es totalmente singular.
El problema, dijo, no estaría entonces en la ausencia de identidad, sino en nuestra relación con ella. “Todo tiene identidad. Lo que tenemos que hacer es trabajar en ese proceso de aceptación de quienes somos”. Para explicar esa idea, sostuvo que la identidad también se construye a partir de nuestra capacidad de ser otros: aprendemos a caminar imitando a otros, a hablar imitando a otros y, finalmente, a ser a partir de otros. “La identidad es exactamente lo contrario. Es nuestra capacidad de ser otros. De ser tantos otros como sea posible para ser el mejor mix de esa otredad. Por lo tanto, perdámosle el miedo a imitar. ¡Hay que imitar! Pero imitar bien”.
Desde la identidad, Sánchez pasó al territorio y luego hizo una distinción que sería central en su exposición. “Esto no es un territorio. Esto es un paisaje”. Para el arquitecto, el paisaje tiene que ver con aquello que el ser humano puede mirar, medir y hacer propio. Y esa relación es precisamente la que permite transformar un espacio en una referencia.
El patrimonio, explicó, tampoco debe entenderse simplemente como aquello antiguo o viejo. “El patrimonio no es lo antiguo, no es lo viejo. El patrimonio no tiene fecha de vencimiento, tampoco de caducidad. El patrimonio puede haber nacido ayer en la tarde o hace dos mil años y sigue lo mismo”. Lo importante, sostuvo, es la capacidad de algo para convertirse en referencia: “Si yo quiero tener identidad tengo que tener referencia. Porque si no tengo referente, no puedo terminar siendo yo mismo, porque no tengo a quién imitar”.
La suma de esos elementos —identidad, patrimonio y paisaje— le permitió llegar, tras un largo recorrido, a una de sus tesis centrales: Chile tiene las condiciones para convertirse en una potencia cultural, pero necesita primero reconocerse. “Tenemos todos los ingredientes necesarios para hacer una superpotencia cultural. Chile es magnífico, si el único problema es que está lleno de chilenos”. Y el desafío, agregó, consiste precisamente en cambiar esa relación con nosotros mismos. “Es transformar nuestra actitud para terminar creyendo posible ser referentes de nosotros mismos”.
Para Sánchez, una de esas referencias está a la vista en los pueblos originarios y sus cosmovisiones. “¿Por qué no logramos amarnos? ¿Por qué no logramos admirarnos? ¿Por qué necesitamos referencias que vengan de otra parte?”, preguntó. Chile también ofrece, a su juicio, una condición geográfica excepcional. El desierto de Atacama, la cercanía del mar, el tránsito gradual hacia el verde del sur, el bosque valdiviano, la fragmentación del territorio y la Patagonia conforman un país que, por su propia geografía, puede ser entendido como un territorio poético. “Yo tengo la teoría y la hipótesis de que la única manera que podemos lograr que eso sea así es a través del desarrollo cultural”.
El desarrollo económico, dijo, ya demostró que es posible. El problema estaría en aquello que quedó fuera de esa ecuación. “Pasamos de ser uno de los países más pobres de América a ser uno de los países más ricos de América. El problema es que en ese tránsito nos olvidamos de que la cultura era la clave de todo”.
“Orientamos todos nuestros recursos a la obtención de bienes materiales. Y cero a la obtención de bienes espirituales. Cero a la obtención de bienes culturales. Los países son más felices cuando hay un equilibrio entre los bienes materiales, los bienes espirituales y los bienes culturales. Y ahí, mágicamente, la gente es feliz”, agregó.
Destino: “Nos quedamos sin futuro”
Hacia el final de su exposición, Sánchez volvió sobre el arte para vincularlo con la arquitectura. Su recorrido etimológico llegó finalmente a la propia palabra arquitectura y a la idea griega de “arjé tecné”, que luego derivaría en “ars magna”: el arte mayor. A partir de ahí planteó una interpretación radical: la arquitectura no puede reducirse a hacer edificios, porque está vinculada a una transformación mucho más profunda en la historia humana. “La arquitectura es antes del hombre”, dijo.
Antes de la arquitectura, explicó, el ser humano vivía expuesto a los peligros de la naturaleza. El desarrollo de ese “dispositivo” permitió liberarse de esas amenazas y disponer de algo que antes era escaso: tiempo.“Cuando nos liberamos de esos peligros, de esas vicisitudes, de pronto empezamos a tener tiempo para mirar el techo, para desarrollar el lenguaje. Ninguno de ustedes, yo los he visto mirar para atrás a ver si viene un T-Rex. Ninguno”. Su conclusión fue que la arquitectura permitió el surgimiento de un proyecto existencial propiamente humano. “La arquitectura es el creador del dispositivo más profundo y mágico de la historia de la humanidad, aquel que nos liberó para siempre de los peligros de la naturaleza”.
Cuando digo ‘Arquitectura, arte y diseño: origen y destino’, a lo que me refiero es que el mayor problema que tenemos es que nos relacionamos con el lenguaje de una manera operativa, transaccional y no reflexiva. Y cuando nos instalamos ante el lenguaje de una manera y en una dimensión reflexiva, pareciera que las cosas cambian, absolutamente.
Desde ahí llegó al problema del futuro. La relación con el tiempo, dijo, se ha transformado hasta el punto de que el futuro parece habernos alcanzado. “Nos liberamos del tiempo y pareciera ser que fuimos arrollados por el futuro. El tiempo se comprimió. Pareciera ser que ese pecado original llamado ‘aquí y ahora’ pareciera ser que nos quedamos sin futuro porque fuimos alcanzados por el futuro, y es terrible, es brutal: nos quedamos sin futuro”.
La respuesta, planteó, no sería correr más rápido hacia adelante, sino recuperar el presente. “Abandonar la idea de futuro y recuperar el presente”. Y en este punto volvió a aparecer la filosofía como una herramienta necesaria para enfrentar problemas que no pueden resolverse únicamente desde la operación: “La filosofía es la única que nos puede rescatar de esta situación”.
Finalmente, Sánchez llevó esa reflexión al ámbito público y a la manera en que se toman decisiones sobre las ciudades. “Hay poca filosofía y profundidad. Es un problema de fondo: no podemos esperar que lo operativo resuelva el problema”. Su propuesta fue directa: convocar a quienes puedan aportar una mirada más profunda.“Lo que necesitan hacer es convocar a los mejores. Copiapó, la ciudad que sea, necesita a los mejores. Cuando las cosas se hacen bien, con sensibilidad, tomando en cuenta elementos fundamentales a nivel identitario, pareciera ser que tienen un impacto”, dijo.
“La arquitectura toma del arte y el diseño esas cosas prestadas para terminar siendo lo que es. Pero no son edificios; estamos ante la disciplina más bella de la historia de la humanidad. Y por eso esta charla se llamaba asó, porque sin la arquitectura no habríamos llegado hasta donde llegamos: la arquitectura es la manera de relacionarnos con el sistema natural, la arquitectura es la que nos construye un paisaje, la arquitectura es lo que nos da identidad, la arquitectura es la que nos saca al territorio de esa condición de ignoto y lo transforma en nuestra casa”, concluyó.
Los buenos arquitectos pueden generar buenas ciudades.
Algunas preguntas
Tras su presentación, Federico Sánchez otorgó unos minutos a la prensa, quienes, en un inicio con bastante timidez, intentamos recopilar más antecedentes.
¿Cómo está Federico? ¿Cómo lo recibió la ciudad de Copiapó?
Bien, bien. Entretenido, maravilloso. Buena onda la gente. Además, súper bonita la recepción, digamos, de una charla que es complicada. Es complicada porque son contenidos súper profundos..
Esta fue la tercera y última jornada de la Semana de la Construcción. ¿Cómo cree que se recibe su presentación? Se escapó un poco de los márgenes de lo que se había tratado anteriormente…
Sí, sí (ríe). Por lo que alcanzo a percibir la gente lo tomó muy bien. Sobre todo porque hicimos una reflexión profunda respecto al problema de qué es la arquitectura, qué es el diseño, qué es el arte, qué significa el territorio, el paisaje. Una serie de elementos que son relevantes cuando tú estás en búsqueda de una identidad.
Usted habló de la naturaleza y su importancia en el desarrollo humano. Copiapó es una de las ciudades con mayor concentración de relaves mineros. ¿Cómo influyen en el paisaje? ¿Cómo influyen en el territorio?
El paisaje… el paisaje es básicamente la operación del hombre sobre el territorio. Eso es paisaje. Y, por lo tanto, si aquí hay relaves, supongo que será porque hay una actividad que requiere de esos relaves. Lo único que hay que tratar es que esas relaves no terminen por generar un impacto negativo en la vida de las personas. Porque por lo que se ve, son necesarios, ¿no? ¿Hay otra manera de hacerlo? Esa es la pregunta.
También mencionó el tema de “traer a los mejores”, ¿no? Habló mucho del Parque Kaukari, pero pienso también en el Museo Regional de Atacama…
Que lo hizo Max Núñez.
Exactamente. Y que obtuvo el Premio Aporte Urbano 2025. ¿Cuál es el valor que tiene este tipo de infraestructura para la ciudad?
Por lo que alcancé a ver, son obras de arquitectura y de paisaje alucinantes. Yo trataría de hacer esa operación a gran escala. O sea, que venga gente a “sembrar” de buena arquitectura, de buenas obras de arquitectura en Copiapó. El museo es bellísimo, el parque es alucinante, alucinante. Y eso demuestra que los buenos arquitectos pueden generar buenas ciudades…Me quedé pegado con el tema de los relaves… Yo creo que los relaves también son una oportunidad. Por ejemplo, ver cómo las canteras se han transformado en obras de arquitectura bellísimas. Y en un momento no sabían qué hacer con las canteras, al otro lado del charco. Por lo tanto, bueno, transformémoslos en parte de nuestro sistema significante y de nuestro paisaje.


