Gobernador Miguel Vargas: “Nos gusta la idea de un Estado más eficiente, pero no necesariamente más pequeño”
- En esta tercera edición, conversamos con el gobernador regional de Atacama, Miguel Vargas, en un momento clave para la región: un nuevo ciclo de inversiones mineras, una agenda de integración internacional en desarrollo a propósito de la XXIV versión de ATACALAR y una hoja de ruta institucional marcada por la Estrategia Regional de Desarrollo (ERDA) 2024–2034 y su reciente Cuenta Pública.
- Tras una nueva versión del encuentro binacional, el gobernador aborda los avances en conectividad y la urgencia de concretar obras clave para el corredor bioceánico. “La integración con Argentina no puede quedarse en declaraciones”, dice.
El gobernador Miguel Vargas nos recibe en su oficina este viernes. Entre reuniones y sesiones del consejo regional, otorga 30 minutos, casi contados, para conversar del momento histórico que atraviesa la región, en el marco de un Gobierno marcado por cambios en sus ministerios, reducciones presupuestarias y avances en proyectos de ley que apuestan por un “Estado facilitador”.
En medio de este escenario, Atacama vuelve a situarse en el centro del debate sobre su proyección económica y social. El encuentro ATACALAR 2026 reactivó los vínculos con el noroeste argentino y posicionó nuevamente el Corredor Bioceánico como eje estratégico. Sin embargo, junto con las oportunidades emergen tensiones persistentes: brechas en infraestructura, un 36,6% de la red vial aún sin pavimentar, el rol ausente de Ferronor y decisiones clave que siguen dependiendo del nivel central, en un contexto además marcado por la incertidumbre política en Argentina.
En este escenario, el gobernador regional Miguel Vargas enfrenta el desafío de articular una hoja de ruta que combine infraestructura, empleo y diversificación productiva, todo en paralelo a la implementación de la ERDA y los compromisos establecidos en su Cuenta Pública 2026.
Vargas, además, adelanta las conversaciones que tendrán con el Presidente esta semana, a propósito de la reunión con gobernadores en La Moneda para abordar una agenda de descentralización y mayor autonomía financiera: “Plantearemos el avance en el proyecto de ley Regiones Más Fuertes. Creemos mucho en eso, en los consensos, en la capacidad de articulación que tiene que haber en la región para enfrentar de manera eficiente los problemas en el territorio”.

Atacama concentra el 40% de la exploración minera en Chile y proyecta inversiones por USD 16.000 millones al 2030. ¿Qué mecanismos institucionales se busca implementar para asegurar que esta riqueza se traduzca en empleo local de calidad —estimado en 25.000 puestos— y no solo en cifras de crecimiento que se escapan de la región a propósito de la inversión externa?
El anuncio de una inversión de estas características es una buena noticia y muy esperanzador, pero el desafío es trabajar de manera colaborativa para que se materialice, ya que no es un camino fácil. Se requiere un trabajo conjunto sector público-privado; el Estado debe otorgar permisos y licencias ambientales, mientras que las empresas deben agilizar sus trámites para acortar los procesos de tramitación. Una vez aprobado el proyecto, debe haber un compromiso para contratar mano de obra y proveedores locales: un proyecto minero tiene que ser un buen negocio no solo para los inversionistas, sino también para toda la comunidad. Y esa es la tarea en la que estamos trabajando desde el sector público, desde el rol que nos corresponde en el Gobierno Regional.
¿Cuál es su visión del proyecto de ley de patentes mineras, primer proyecto minero del gobierno del presidente Kast?
Siempre hemos sostenido que las empresas deben pagar lo justo y asumir políticas de responsabilidad social y en ese sentido es positivo que ya esté internalizada la necesidad de vincularse con la comunidad en temas de fomento productivo, salud y educación. Las empresas tienen que asumir fundamentalmente políticas de responsabilidad social y tienen que hacer una contribución mayor. Un gran ejemplo es la colaboración para la unidad de angiografía en el Hospital Regional o el trabajo en educación a través de mesas intersectoriales donde participan fundaciones y empresas para generar capacitaciones en el territorio, especialmente para los jóvenes.
En el encuentro ATACALAR 2026 los gobernadores y alcaldes insistieron en la pavimentación del tramo chileno hacia el Paso San Francisco y Pircas Negras. Con un 36,6% de la red vial sin pavimentar, ¿se podría concretar el proyecto de Corredor Bioceánico para el 2029? ¿Qué compromisos se amarraron con el MOP y qué significó el cambio de ministro?
Teníamos un camino avanzado con el exministro Arrau, pero ahora debemos retomar las conversaciones con el nuevo biministro de Obras Públicas y Transportes. En ATACALAR propusimos, junto al gobernador de Coquimbo, un gran convenio de programación al Ministerio de Obras Públicas para cerrar las brechas en infraestructura vial, con foco en los pasos internacionales y una nueva ruta hacia San Juan, Argentina. No hay que olvidar que Atacama limita con tres provincias: Catamarca, La Rioja y San Juan. Una de las realidades que pudimos dar cuenta en San Juan es que los proyectos mineros en la alta cordillera van a requerir agua, y nosotros contamos con proyectos de desalación que pueden perfectamente cubrir esa demanda. El foco estará en los caminos internacionales, la ruta costera y caminos productivos, pero indudablemente necesitamos el apoyo del MOP porque los recursos del Gobierno Regional son insuficientes.
Hay una infraestructura histórica subutilizada: el ferrocarril. Ferronor no ha tenido un rol protagónico en esta conversación, pese a su potencial para la exportación minera y conexión con puertos. ¿Por qué cree que los trenes siguen fuera de la estrategia?
Evidentemente necesitamos más proactividad de Ferronor, ya que ellos tienen la concesión y deberían liderar el debate del ferrocarril para Atacama. El desarrollo portuario y el aumento de carga minera y agropecuaria no son viables sin el ferrocarril. Además de su fin productivo, el ferrocarril es parte de la identidad de Atacama, ligado a la historia de la plata y a los primeros ferrocarriles de Sudamérica. Nosotros vamos a promover fuertemente la incorporación de este medio de transporte para fines productivos, pero también como transporte público. Es una alternativa importante y viable para garantizar que los proyectos de los cuales estamos hablando en el marco de la integración con las provincias del noroeste y centro argentino se puedan materializar, de la mano con proyectos como Copiaport-E y el puerto Punta Caldera. Por lo tanto, creo que hay expectativa y esperanza, esos son los conceptos que resumen mejor el desafío.
En relación al transporte público, ¿cómo ha avanzado el proyecto de electromovilidad hacia Tierra Amarilla mencionado en su Cuenta Pública?
Necesitamos más velocidad del Ministerio de Transportes para visar técnicamente la iniciativa que ingresamos. El proyecto para prolongar la electromovilidad a Tierra Amarilla será financiado íntegramente por el Gobierno Regional, lo que estamos pidiendo al Ministerio es simplemente que nos dé la validación técnica del proyecto para poder ingresarlo al Consejo Regional. También estamos dispuestos a evaluar la incorporación de buses eléctricos en Caldera, Huasco y Chañaral, pero quien cumple la función técnica y la política pública es el Ministerio, y debe agilizar sus decisiones porque son soluciones altamente demandadas por la comunidad.
En el marco del gobierno del Presidente José Antonio Kast, que promueve un “Estado facilitador”, por medio de una reducción en las funciones del Estado, ¿cómo se protege la autonomía del Gobierno Regional para que Atacama no retroceda en sus facultades para la descentralización y mantenga su rol como principal articulador del desarrollo territorial? ¿Cuál es la relación actual, en términos prácticos, con la Delegación Presidencial?
Nos gusta la idea de un Estado más eficiente, que se demore menos, pero no necesariamente más pequeño, porque el Estado juega un rol clave en fomento, obras públicas, seguridad, salud y educación. La burocracia actual es excesiva; por ejemplo, obtener una recomendación técnica (RS) para la Facultad de Medicina tomó casi tres años. Siempre defenderemos nuestra autonomía y la descentralización, pero lamentablemente el centralismo no tiene color político y nos toca lidiar con todas las administraciones para que se transfieran más competencias a los gobiernos regionales. Y en esta administración el Presidente ya ha dicho que no van a eliminar a los delegados. Al final lo que se necesita son reglas claras.
Usted ha apostado por transformar el conocimiento paleontológico y el fenómeno del Desierto Florido en una ventaja territorial. ¿Cómo se busca que la industria turística pase de ser estacional a una industria permanente y profesionalizada?
Aprobamos un programa de difusión turística por más de 4.000 millones de pesos a través de Sernatur para poner en valor nuestro patrimonio natural, cultural y paleontológico. Estamos diseñando el nuevo museo y parque paleontológico, que deberían estar listos en septiembre de este año. Obviamente esto tiene que ir de la mano con inversiones y aquí está el rol que le compete al sector privado. Esto no es pura naturaleza, hay que proveer servicios básicos: La gente tiene que alojar, dormir, comer, hablar por teléfono, y eso también tiene que materializarse. También estamos iniciando el Plan Regional de Ordenamiento Territorial (PROT) para generar acuerdos sobre los usos del territorio y potenciar el borde costero. Si no cultivamos nuestra identidad, no vamos a tener proyección desde el punto de vista turístico, o como se quiere llamar también, desde el punto de vista del turismo de intereses especiales.
A propósito de la Cumbre Internacional de Astroturismo 2026 se critica la falta de infraestructura y la poca variedad en la oferta regional. ¿Qué planes hay al respecto?
Le hemos pedido al CIAHN regional poner foco en la astronomía y en desarrollar una política más agresiva. Esto incluye colaborar con municipios y observatorios como Las Campanas y el Gigante de Magallanes, incentivar el conocimiento en comunidades educativas y retomar proyectos como el observatorio de Alto del Carmen y poner en valor el de Inca de Oro. La Universidad de Atacama también debe jugar un rol fundamental como centro académico en este plan de trabajo.

