Condenan a muerte en China a líderes de un imperio criminal vinculado a Myanmar
Pekín. — Un tribunal chino dictó la pena de muerte contra 11 integrantes de la familia Ming, acusada de dirigir durante años un imperio criminal multimillonario que operaba desde la región autónoma de Kokang, en la frontera entre Myanmar y China. La sentencia, anunciada por el Tribunal Popular Intermedio de Wenzhou, pone fin a uno de los casos más sonados de crimen transnacional en Asia.
El ascenso de un clan mafioso
La familia Ming es considerada una de las “cuatro familias” del norte de Myanmar, sindicadas de controlar redes de fraude en línea, prostitución, narcotráfico y apuestas ilegales. El patriarca, Ming Xuechang, levantó su poder desde la Villa del Tigre Agazapado, un complejo en Kokang donde llegaron a trabajar unas 10.000 personas bajo esquemas fraudulentos, según la televisión estatal CCTV.
Con el tiempo, el dinero ilícito transformó a la capital regional, Laukkaing, en una especie de Las Vegas fronteriza, con casinos y centros de apuestas rodeados de una población sometida a trata y violencia.
El costo humano de la estafa
Las autoridades chinas responsabilizan a la organización de al menos 10 muertes de personas que intentaron escapar o desobedecieron órdenes dentro de los centros de fraude. En octubre de 2023, cuatro trabajadores murieron en un tiroteo cuando miembros del clan, armados, los trasladaban tras recibir información de una inminente redada policial.
El tribunal documentó además que la red criminal mantenía a víctimas de trata bajo vigilancia armada, obligándolas a participar en estafas digitales masivas dirigidas principalmente a ciudadanos chinos.
La ofensiva de Beijing
Durante años, China presionó sin éxito a la junta militar de Myanmar para cerrar estos enclaves. Sin embargo, ante el aumento de denuncias de familias de víctimas y la creciente cobertura mediática, Beijing lanzó una ofensiva en 2023. En noviembre de ese año, se emitieron órdenes de captura contra los Ming, ofreciendo recompensas de hasta 70.000 dólares por información que facilitara su arresto.
El líder histórico del clan, Ming Xuechang, se suicidó estando bajo custodia. Su hijo, Ming Guoping, jefe de la Fuerza de Guardia Fronteriza de Kokang, y su hija Ming Julan, junto con su nieta Ming Zhenzhen, fueron detenidos poco después.
Las sentencias
Además de los 11 condenados a muerte, otros cinco recibieron penas de muerte con suspensión de dos años, lo que en el sistema judicial chino suele traducirse en cadena perpetua. Otros doce acusados fueron sentenciados a penas de entre cinco y 24 años de prisión.
Un imperio en caída
Según la corte, desde 2015 la familia Ming consolidó su red delictiva reclutando “financistas”, obteniendo protección armada e infiltrándose en las estructuras de poder local. Sus negocios se extendieron desde el fraude en telecomunicaciones hasta el tráfico de drogas y la prostitución organizada.
La sentencia busca enviar un mensaje contundente contra las mafias transfronterizas que operan desde Myanmar y que representan una amenaza para la seguridad china. Sin embargo, expertos advierten que mientras las autoridades de Myanmar sigan tolerando estos enclaves, la industria del fraude digital seguirá encontrando terreno fértil en la región.

