Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio Fernando Flores: “Atacama tiene que recuperar un programa anual de cultura y estar en las postales del Metro junto al Desierto Florido”
- Un calendario cultural, la creación de un Centro de Extensión con horarios extendidos, y el fortalecimiento de la red de encargados municipales son algunos de los objetivos a desarrollar que tiene la autoridad en la región. “Somos la Secretaría Regional de la Creatividad”, dice, aludiendo a la búsqueda de fórmulas que permitan desarrollar y ejecutar una política pública de real impacto.
- A tres meses de asumir, y en línea con la “rendición de cuentas” de la Delegación Presidencial de esta semana, Flores aborda la proyección de Atacama como centro paleontológico de importancia internacional y la necesidad de profesionalizar los equipos para garantizar una gestión estatal eficiente y cercana al territorio. La autoridad asegura que siguen en un proceso de adaptación debido a problemas de infraestructura y ajustes administrativos internos, que tilda como el “corazón” de su gestión.
En esta nueva edición de La entrevista del sábado conversamos por primera vez con el seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Atacama, Fernando Flores Fredes, quien ahonda en la proyección concreta de estrategias de posicionamiento en la región de Atacama y a nivel nacional, en un contexto marcado por una fuerte inversión en minería, de la mano con profundas reducciones presupuestarias para la cartera de Cultura a nivel país.
El seremi realiza así un balance tras sus primeros meses de gestión y propone la creación de un “Calendario cultural anual” que posicione a la región como un hito nacional, vinculando las expresiones artísticas (en todos sus formatos) y el trabajo con archivo y patrimonio con el desarrollo económico y el turismo local. Para Flores, la cultura es un motor que, al activarse, “irradia” hacia los emprendedores, el comercio y el transporte.
En una visita a Chañarcillo TV la autoridad concede una entrevista inédita en la que resalta la relevancia de la colaboración público-privada y la descentralización para asegurar que la oferta cultural y el apoyo técnico en rendiciones de proyectos alcancen incluso a las comunidades más remotas de la región. La conversación acusa una necesidad hasta ahora no priorizada, y que da para una discusión mucho mayor: la formación de audiencias y mediación en Chile con foco en la profesionalización y fortalecimiento de las industrias culturales.
Seremi, se han cumplido 100 días de gestión del Gobierno y la delegada presidencial ya realizó una rendición de cuentas. ¿Cuál ha sido el foco de su rol en Culturas durante este periodo inicial?
Nos sumamos progresivamente a la instalación del Gobierno y, antes de lanzarnos de lleno a la inagotable agenda de actividades en una región tan extensa, decidimos iniciar con un trabajo profundo en la administración de la seremi, que para nosotros es el “corazón” de nuestra gestión. Nos enfocamos en conocer a los equipos, profundizar en experiencias anteriores y generar un feedback de mejora tanto para nuestros funcionarios como para las productoras externas.
¿Con qué dificultades concretas se han encontrado en esta gestión?
Hemos tenido que abordar problemas de infraestructura y temas operativos bien concretos, como la falta de vehículos de transporte, problemas de conectividad, dificultades para llegar a algunos territorios. Todo eso influye directamente en cómo se implementa la política cultural. Nuestra oficina ha tenido problemas graves de techumbre y estamos trabajando con aforos limitados mientras se realizan arreglos. Patrimonio nos está ayudando a buscar una ubicación temporal para que todo el equipo pueda trabajar en presencialidad total. Esa es hoy nuestra principal preocupación.
¿Cómo proyecta el futuro de la cultura en Atacama una vez ordenado el aspecto administrativo?
Mi meta es que Atacama recupere un programa anual de cultura para el próximo año. No quiero que un ciudadano pase de la segunda a la cuarta región, o de la cuarta a la segunda, sin conocer nuestra oferta. Mi sueño es ver en el Metro de Santiago, junto a la publicidad del Desierto Florido, nuestro calendario cultural. Queremos que la cultura sea un motor que irradie hacia el comercio, el turismo y los emprendedores locales.
En un contexto nacional marcado por preocupantes ajustes presupuestarios, ¿cómo se planea financiar este calendario? ¿Cuál es su impacto y qué estrategia se está implementando para mantener y proyectar la oferta cultural?
Los recortes nos obligan a ser creativos. Fortalecer la alianza público-privada es clave, como el convenio con Kinross que ya cumple 14 años y nos permite traer espectáculos de alto estándar que no caben en los programas normales del Ministerio. Esperamos desarrollar nuevas estrategias para ampliar esta red antes de diciembre para buscar fórmulas que mejoren los hitos culturales con los recursos que tenemos. Además, proyectamos la necesidad de un Centro de Extensión propio. Muchos artistas nos dicen que su público no está en horario de oficina; necesitamos salas de exhibición que funcionen, por ejemplo, de 19:00 a 23:00 horas, para que la gente que sale de trabajar pueda asistir.
¿Se está produciendo un cambio en el modelo de financiamiento cultural?
No es que se deje de lado el financiamiento público, pero claramente hay que complementarlo. Y ahí las alianzas con el sector privado son relevantes, porque permiten ampliar la oferta cultural y llegar a más personas. Ahora, eso no significa que el Estado se retire, sino que complementa su rol. La clave está en que esas alianzas tengan un foco en el desarrollo cultural y en el beneficio de la comunidad, no solo en intereses particulares. En una región como Atacama, donde la minería tiene un peso importante, es natural que ese vínculo exista. El desafío es hacerlo bien, con equilibrio. La idea es que la cultura también sea un motor que genere encadenamientos productivos, que se vincule con el turismo, con la identidad del territorio.
En ese contexto, ¿qué rol jugarán instrumentos de financiamiento concursables como FNDR o FONDART?
Son herramientas fundamentales. Todos esos fondos permiten que muchas iniciativas se desarrollen, pero también tienen sus complejidades: procesos administrativos, rendiciones, exigencias que a veces son difíciles para organizaciones más pequeñas. Por eso estamos trabajando en acompañar mejor a los equipos y a los gestores, porque no basta con tener los fondos disponibles si después es difícil acceder o ejecutarlos.
A propósito del convenio con Kinross, el pasacalle de hoy en la Alameda Manuel Antonio Matta de Copiapó se enmarca en la consolidación de un gran eje cultural. ¿Qué nos puede comentar sobre el avance de las obras de reconstrucción del Centro Cultural Atacama?
Se está trabajando fuertemente en las reparaciones para avanzar lo más pronto posible en la recuperación del espacio. De hecho, ya hay avances visibles, como el recambio de paneles, que dan cuenta de que las obras están en curso y que se pudieron ver en la presentación de la Orquesta de Cámara de Chile. La municipalidad ha sido muy diligente en este proceso, entendiendo que mientras antes esté lista esta infraestructura, mayores serán también las posibilidades de reactivar la programación cultural en Copiapó.
Y pensando en la descentralización, ¿cuál es el mayor desafío que ha detectado en el trabajo con las comunas más alejadas, como Alto del Carmen o Diego de Almagro?
La cultura no puede esperar a que haya multitudes, tiene que actuar. El compromiso es llevar cultura de calidad a todos lados, respetando siempre las actividades que levantan los departamentos municipales, sin imponer, sino articulando. El problema crítico son las rendiciones de cuentas: hemos visto que gestores de buena fe ganan proyectos, pero por falta de un contador estable o mala conectividad para las capacitaciones digitales, fallan en el cierre administrativo y quedan fuera del sistema. Mi compromiso es profesionalizar ese acompañamiento con encuentros provinciales de capacitación para que nadie pierda financiamiento por errores de forma. Además, estoy promoviendo la integración de profesionales técnicos que supervisen el trabajo de las productoras y aseguren que no existan errores en las rendiciones que dejen a los artistas fuera del sistema.
En materia de patrimonio y archivo, ¿cuáles son los principales hitos de este 2026?
Atacama tiene un valor patrimonial inmenso que nos pone en el eje nacional. El Museo Regional fue uno de los seis hitos destacados en el Día del Patrimonio a nivel país. Por otro lado, al Archivo Regional ya empezó a llegar el equipamiento para habilitar los depósitos y seguimos con los talleres de archivo comunitarios. También tenemos intenciones de agregar hitos culturales a las actividades del Parque Kaukari, trabajando con la subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere).
Otro tema de alta relevancia es el rol de la Corporación para la Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural de Atacama (CIAHN) y el futuro del proyecto de Infraestructura Habilitante del Patrimonio Paleontológico de Atacama. ¿Qué podría comentar al respecto? ¿Qué impacto tiene la nueva Ley de Patrimonio en la protección de estos hallazgos frente a proyectos de inversión?
Es un proyecto que abrigamos con mucho cariño. Recientemente hubo una reunión clave en Santiago con el director del CIAHN y Bienes Nacionales para impulsar el tema de las pertenencias. Se evalúa una licitación de carácter internacional para asegurar el éxito de la construcción. Es un encargo directo que el presidente José Antonio Kast ha reforzado en su visita (a mediados de mayo), y que requiere esfuerzos de coordinación con el gobernador regional. Además, estamos muy atentos a la protección de hallazgos frente al desarrollo urbano y las tomas ilegales en el sector costero.
El gobernador Miguel Vargas ha dicho que prefiere un «Estado más eficiente, no más pequeño». ¿Cómo se refleja esa mirada en el ámbito cultural?
Comparto plenamente esa visión. El Estado sigue teniendo un rol importante, sobre todo en garantizar acceso y en sostener ciertos programas, pero claramente no puede hacerlo todo. En ese sentido, el Estado también tiene que facilitar, generar condiciones para que otros actores se involucren. En Atacama la gestión territorial es un desafío enorme: hoy en Culturas tenemos la limitación de contar con un solo vehículo para toda la región. Por eso, la recuperación y el cierre de programas administrativos se justifica infinitamente si nos permite tener una mejor capacidad de movilidad para apoyar a nuestra gente en Chañaral, Diego de Almagro o el Huasco.
Para cerrar, usted cumple un rol doble como Seremi y subrogante de la delegada Sofía Cid. ¿Cómo equilibra estas funciones?
Ha sido una posibilidad preciosa. Seremi y Delegación son, en conjunto, el Estado en la región. Lo que más valoro es que en cada acción en que represento a la delegada, llevo conmigo mi «corazoncito de cultura», lo que permite que nuestra visión ministerial esté presente en las grandes discusiones políticas de Atacama. Puedo cumplir este rol con tranquilidad porque tengo un equipo en la seremi que, a pesar de las dificultades del edificio, trabaja de manera impecable y mantiene todos los compromisos al día.

