Santo Tomás Copiapó une gastronomía, arte y minería a través de innovadora exposición de cuadros comestibles
POR:PAULA CARMONA CABRERA
En el marco del Mes de la Minería, estudiantes de segundo año de Gastronomía de Santo Tomás Copiapó dieron vida a una particular muestra en el Museo Regional, elaborando obras completamente comestibles inspiradas en personajes, paisajes y postales vinculadas a la identidad de Atacama y su histórica relación con la actividad minera.
Una innovadora propuesta que mezcla gastronomía, arte, patrimonio e identidad regional fue presentada por estudiantes de la carrera de Gastronomía de Santo Tomás Copiapó, quienes desarrollaron una exposición de cuadros comestibles como una forma diferente de conmemorar el Mes de la Minería en la Región de Atacama.
La actividad, realizada en el Museo Regional, permitió exhibir trabajos confeccionados principalmente a partir de bizcochos, galletas y brownies, utilizados como base para representar imágenes, personajes y postales características de Atacama.
La iniciativa buscó ir más allá de la preparación tradicional de alimentos y demostrar que la gastronomía también puede transformarse en una herramienta para rescatar y poner en valor la historia, la cultura y el patrimonio regional.
El rector de Santo Tomás Copiapó, Rodrigo Rojas, destacó que la exposición permitió reunir diferentes elementos que resultan fundamentales para comprender la identidad de Atacama.
“Creemos que a través de este evento lo que se está haciendo es unir varios factores que son relevantes para la región”, señaló.
Rojas explicó que, por una parte, la iniciativa se desarrolla en el contexto de las celebraciones del Mes de la Minería y, por otra, permite mostrar la capacidad creativa e innovadora de los estudiantes de Gastronomía.
“A través de sus asignaturas lo que hacen es crear cuadros comestibles con estampas propias de la Región de Atacama y muy vinculadas al mundo de la minería”, sostuvo.
En ese sentido, el rector enfatizó que la exposición consigue vincular tres aspectos fundamentales: la cultura regional, la minería como principal actividad económica y productiva de Atacama, y la innovación desarrollada por los propios estudiantes.
Para Rojas, la gastronomía debe ser entendida además como una expresión artística y cultural.
“La gastronomía tiene una característica particular, no es solo la preparación de alimentos, sino que en este caso también tiene que ver con lo que significa la puesta en valor de otro tipo de patrimonio”, manifestó.
De esta manera, la institución busca que los futuros profesionales comprendan que su disciplina puede dialogar con diferentes ámbitos de la sociedad y convertirse también en una forma de comunicar la historia y las tradiciones de un territorio.
Por su parte, Daniela Moya Argandoña, directora de carrera del Área de Gastronomía de Santo Tomás Copiapó, explicó que la elección de la temática respondió directamente a la importancia histórica y económica que posee la minería para Atacama.
Según detalló, la exposición fue pensada como una celebración que no solamente reconociera a la actividad minera, sino que también permitiera observar su relación con la gastronomía.
“Tomamos el Mes de la Minería para hacer esta celebración, no solamente de la minería, sino que también gastronómica”, explicó.
Moya destacó que la actividad minera ha influido históricamente en diferentes aspectos de la vida cotidiana de las comunidades, incluyendo la alimentación.
“Teniendo en cuenta que nuestra región es minera, sabemos que la alimentación cambió gracias a la minería en la región y en el país. Pensamos que hacer un tributo a lo que es la minería en la región, a través de la historia, era bastante importante para nosotros y para los estudiantes”, indicó.
Las obras fueron elaboradas íntegramente por los estudiantes, quienes tuvieron el desafío de seleccionar elementos representativos de Atacama y posteriormente transformarlos en piezas artísticas comestibles.
“Los cuadros que hay son cuadros comestibles en base a bizcochos, galletas o brownies, donde ellos se inspiraron en personajes de la región, en imágenes o postales de la región para hacer estos cuadros”, explicó la directora.
Además del trabajo técnico y artístico, cada estudiante preparó un relato relacionado con su creación, permitiendo explicar al público qué elemento escogió y cuáles fueron las razones que inspiraron su obra.
La docente de Pastelería de Santo Tomás, Francesca Domínguez del Portillo, explicó que el proyecto comenzó a gestarse hace varios meses, a partir de la búsqueda de nuevas tendencias que pudieran ser incorporadas al proceso formativo de los estudiantes.
La idea surgió luego de observar propuestas similares desarrolladas con preparaciones saladas y plantearse la posibilidad de trasladar el concepto hacia el mundo de la pastelería.
“Vi un formato de un cuadro con algo salado y dije: podríamos hacer lo mismo, pero con algo dulce”, relató.
A partir de ese momento, la propuesta fue presentada a la dirección de carrera y posteriormente a las autoridades de la institución, encontrando una positiva recepción que permitió avanzar con el proyecto.
“Recibí todo el apoyo de la institución y aparte de mis alumnos, y se llevó a cabo este trabajo”, destacó la docente.
Los protagonistas de la muestra son estudiantes de segundo año de Gastronomía, quienes actualmente cursan su cuarto y último semestre, por lo que la exposición también representa una instancia para demostrar las competencias técnicas, creativas y artísticas adquiridas durante su proceso formativo.
La exposición permitió demostrar que la gastronomía puede transformarse en mucho más que una experiencia culinaria. En esta oportunidad, ingredientes tradicionales de la pastelería se convirtieron en un soporte artístico desde el cual los estudiantes pudieron interpretar y representar la identidad regional.
La propuesta de Santo Tomás Copiapó establece así un vínculo entre formación académica y territorio, utilizando la creatividad de los futuros profesionales para reconocer la importancia que la minería ha tenido en el desarrollo histórico, económico y social de Atacama.
A través de estos cuadros comestibles, los estudiantes consiguieron convertir sabores, técnicas y conocimientos de pastelería en verdaderas postales gastronómicas de la región, entregando una particular mirada al Mes de la Minería y demostrando que el patrimonio atacameño también puede ser contado y puesto en valor desde la cocina.










