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Reportaje:Más allá de una labor educativa

El 13 de marzo, cuando se cerraron los establecimientos educacionales en la Región de Atacama, muchas comunidades educativas debieron adaptarse a esta nueva realidad, usando redes sociales, plataformas virtuales, grabando y editando videos de clases para llegar hasta las casas de sus estudiantes y apoyar los procesos educativos. Cada docente se ha debido adaptar a una nueva realidad, no menor para muchos, proceso de aprender para continuar enseñando.

Este desconocido virus que entró con fuerza en todo el mundo, poniendo de rodillas a grandes potencias, en un lado positivo, si queremos llamarlo así, hizo aflorar la unión, la fortaleza y, sobre todo, la solidaridad, que tan bien nos caracterizan a los chilenos y chilenas. Y ejemplo de ello, es la comunidad educativa de la escuela diferencial de Copiapó, María Luz Lanza Pizarro, que atiende a 148 niños y jóvenes, de entre 3 y 24 años, con discapacidad cognitiva. 

Conocedores de la realidad de sus alumnos, que en su mayoría tienen un alto índice de vulnerabilidad, se acrecentó la preocupación de los 52 profesionales multidisciplinarios que los hizo traspasar la barrera de la labor educativa y día a día, no sólo se preocupan de apoyar virtual y presencialmente los procesos de aprendizaje, sino que se han organizado para entregar apoyo psicoemocional y proveer, la mayoría de las veces con recursos propios y otras con aportes de terceros, de todas las necesidades familiares, tales como alimentación, útiles de aseo, mobiliario, ropa de abrigo, entre otros.

Una escuela especial es una realidad diferente, quizás para muchos aún desconocida, tal como nos relata Patricio Torres Lemus, inspector general del establecimiento, quien asegura que “para trabajar en una escuela especial, disculpa lo frío de las palabras, pero no todos están preparados. Es muy distinto una clase donde tienes que ser capaz de enfrentar situaciones que te rompen los esquemas como tener que mudar a un chico si es necesario o calmarlo porque le da una pataleta”.

Conocedores de esta realidad, una de las primeras medidas adoptadas tras la suspensión de clases presenciales decretada por el Ministerio de Educación a nivel nacional, el pasado 13 de marzo, fue la implementación de turnos éticos para mantener abierto el establecimiento todos los días de la semana, incluyendo visitas cada quince días en los hogares de sus estudiantes, medidas que a juicio de Patricio Torres ha sido la forma más efectiva de poder apoyar a estas familias.

“Nuestras familias tienen un índice de vulnerabilidad escolar sobre el 80%, por lo que sus recursos son escasos y la gran mayoría no cuenta con internet, entonces en estas visitas se entregan guías impresas. Pero como, además sabemos cuáles son las dificultades y cómo aportar desde el colegio, estamos asistiendo y apoyando a nuestras familias con diversas ayudas sociales. Muchos, por ejemplo, no cuentan con internet por lo que hemos refaccionado celulares antiguos de los mismos profesores para que los chicos puedan acceder, a través de Whatsapp, al material virtual que cada docente envía a sus respectivos cursos”, ejemplifica el inspector general de la escuela.

En estas visitas que realizan todos los profesionales, salvo aquellos que se encuentran con teletrabajo por ser población de riesgo, creció el compromiso y solidaridad de esta comunidad educativa, más aún cuando las necesidades de muchas familias han aumentado al perder sus fuentes laborales, producto de la pandemia por Covid-19. Primero, se convirtieron en el nexo para una entrega rápida de las canastas individuales de alimentación del Programa de Alimentación Escolar de Junaeb.

“Hemos realizado tantas cosas que antes no estaban en nuestra cotidianidad como educadores, pero que en este momento es lo requieren nuestros estudiantes y aunque ha sido complicado todo este proceso y muchas veces cuesta arriba para lograr que los chicos cuenten con todo lo que la escuela les entrega en un año lectivo normal, como que cumplan con sus necesidades básicas de alimento, cuidado, salud, la satisfacción de todos los trabajadores es indescriptible. Nos hemos dado cuenta de que somos un equipo altamente comprometido con su labor, lo que nos permite poder salir adelante con esta misión que tenemos con cada alumno”, enfatiza Patricio Torres.

Ejemplos de la extraordinaria labor que hoy cada docente, asistentes de la educación, administrativo o directivo realiza en plena pandemia, existen muchos en Atacama. Por eso, el día a día de los 52 profesionales de la escuela María Luz Lanza Pizarro, los llena de orgullo. “Somos un equipo muy afianzado, hoy estamos más unidos que nunca y quizás cometamos errores en este tiempo porque nos mueve el compromiso con nuestros estudiantes. Y en eso no hemos escatimado en esfuerzos, incluso una vez al mes realizamos bingos virtuales entre nosotros y lo que se reúne lo destinamos para comprar pañales, leche, útiles de aseo y todo lo que sirva para el bienestar de nuestros alumnos. Pero también hemos gestionado con otras instituciones para concretar ayuda para los chicos como en el área de salud y así puedan recibir sus medicamentos e incluso logramos la colaboración de 8 camas y en nuestros propios vehículos los trasladamos hasta las casas de los chicos que las necesitaban”, aseguró.

La Seremi de Educación, Silvia Álvarez Matthews, destacó el gran trabajo que “están realizando los profesionales de la Escuela María Luz Lanza Pizarro, más cuando han puesto su corazón en cada acción con estos niños y jóvenes, que hoy con los establecimientos educacionales cerrados para evitar contagios no han dejado de recibir los beneficios que entregamos como Ministerio como la alimentación. Por eso, es tan importante que la comunidad conozca estos ejemplos destacables de lo que nuestros docentes están realizando para seguir apoyando a sus estudiantes en estos complejos momentos que atravesamos como sociedad”.

El profesionalismo y sobre todo el amor y la solidaridad de estos profesionales es destacado por Patricio Torres: “este complejo proceso nos ha llevado hacer cosas que demandan un tremendo esfuerzo, que antes no hacíamos pero que son en beneficios de nuestros niños y jóvenes, porque más que nunca necesitan de nuestro apoyo para suplir sus urgentes necesidades. Hemos sido capaces como comunidad educativa, de generar y gestionar los recursos necesarios. Por eso, en esta emergencia sanitaria que ha traído tantas cosas negativas, para nosotros ha significado unirnos y reafirmar el compromiso que ha ido más allá de una labor netamente educativa porque hoy día, sin duda, somos la primera línea de la educación”.

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