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¿Qué hay detrás del mapa de las rutas del Desierto Florido con errores publicado en redes sociales por autoridades?

  • Expertos analizan los errores cometidos por el MOP y la responsabilidad de Sernatur y la DPR en dos publicaciones en redes sociales que tenían por objetivo difundir las rutas para visitar este fenómeno estacional. Desde el sector turístico cuestionan la falta de coordinación con entidades técnicas y gremiales. “Era referencial”, defendieron desde el MOP.

Dos publicaciones del Ministerio de Obras Públicas con mapas de las rutas habilitadas para visitar el Desierto Florido terminaron siendo eliminadas de redes sociales luego de presentar errores en la ubicación de distintas localidades de la Región de Atacama. Aunque desde la cartera señalaron que se trató de piezas elaboradas para informar rápidamente sobre las rutas disponibles tras la emergencia climática, el caso abrió cuestionamientos desde el sector turístico por la coordinación entre los organismos encargados de preparar y promocionar la temporada.

Este año, la inédita floración —con una estimación de más de 15.000 km²— considera una inversión de $4.600 millones (FNDR) para acciones de difusión. Sin embargo, a semanas del peak de floración, la discusión no solo está puesta en cómo atraer visitantes, sino también en la capacidad de las instituciones para entregar información precisa y coordinar las acciones necesarias para recibirlos.

Hace una semana el MOP publicó gráficas sobre las rutas disponibles para apreciar visitar este fenómeno de la naturaleza. El problema es que la primera versión, eliminada, tenía bien ubicados a Copiapó y Caldera en el mapa, pero el sur de la región presentaba graves errores: Huasco estaba donde se ubica Vallenar y Carrizal Bajo aparecía en el valle, en vez de en el borde costero. Freirina también estaba mucho más al sur de lo que corresponde. En la segunda versión, también eliminada, la ubicación de Huasco y Freirina eran correctas, pero Caldera aparecía muy lejos de la costa y Vallenar seguía sin aparecer.

Al respecto, miembros consultados de la Asociación Guías y Tour Operadores de Atacama señalan que la preparación no fue suficiente, y que eso se traduce en este tipo de errores. Para Carlos Pizarro, fundador de Chillitrip Tour Operador “fue un desacierto muy grande que demuestra cómo este fenómeno siempre nos pilla de forma reactiva; nos pilla mal parados. Y ahora, demostrar esa desprolijidad a nivel nacional, esa poca preocupación por hacer las cosas bien, fue bochornoso, vergonzoso”.

Pizarro vincula esta discusión con una crítica más amplia sobre el desarrollo turístico regional. “Tenemos un tremendo potencial que sigue siendo una oportunidad, que está en todas las estrategias regionales, que está dentro de nuestra hoja de ruta, pero errores como estos hacen parecer como si no nos importara, y eso es lo más grave. El discurso tiene que estar acompañado de acciones”, afirma.

“Hay que ser honestos y humildes para reconocer los errores. Una de las cosas que más puede demostrar seriedad es reconocer un error, tomar las decisiones que se tienen que tomar y avanzar, y con eso ya se puede retomar la credibilidad”, agrega.

Es necesario informar qué hay en Carrizal Bajo, qué hay en el sector de Los Bronces, qué hay en Canto de Agua, Totoral, o hacia Caldera. En el fondo, ¿qué se puede esperar al entrar al Desierto Florido? Porque frente a la información que hay con los puntos GPS que la gente se comparte, los foros o los datos que se dan, es muy importante identificar que todos esos territorios son parte de Atacama.

Pizarro también plantea que la información turística debería servir para explicar el fenómeno y no limitarse a entregar restricciones. “El desierto florido atrae a muchas personas, pero en general son fotos las que se llevan y no hay un entendimiento del desierto en sí: cómo funciona, los ecosistemas y lo importante que es este fenómeno para el estándar mundial. Más allá del no pisar la planta, del no arrancarla, de no salirse de los senderos, que es información muy importante, falta toda esa información que está detrás de lo que uno ve, de la roca, de las flores y cómo todos esos mundos se conectan. Eso nos entrega identidad, nos entrega un valor cultural muy importante que nos hace únicos”, sostiene.

Esa apuesta, explica, también tiene una dimensión económica local, considerando a los emprendedores y pequeñas empresas vinculadas al turismo. “Organismos como los nuestros reúnen a distintos emprendedores, pequeños empresarios que con esfuerzo estamos apostando por una actividad para toda la comunidad”, señala.

En ese marco, destaca el papel que cumplen los servicios turísticos organizados en el sostenimiento de esa actividad económica. “Los tours organizados, las actividades organizadas mantienen vivas esas actividades económicas. En el fondo todos trabajamos para apoyar el desarrollo del turismo local y qué mejor que hacerlo de forma responsable y darle sustentabilidad a esta economía”, concluye.

Respuestas pendientes

Desde la DPR —que fue colaboradora en la publicación— y Sernatur decidieron no referirse al tema y responsabilizaron al MOP por la información emitida. En entrevista con Diario Chañarcillo, la seremi del MOP, Paula Guerrero, explicó que el objetivo de las publicaciones era informar las cuatro rutas habilitadas después de la emergencia climática, poniendo el foco en la seguridad de quienes se desplazaran hacia los sectores de floración.

“Eran cuatro puntos que eran importantes de informar de forma inmediata para que las personas tuvieran la seguridad y la tranquilidad de que se podía transitar”, señala, agregando que Sernatur también había manifestado preocupación por contar con esa información.

Guerrero reconoció las imprecisiones de las piezas, pero sostuvo que las cuatro rutas informadas no habían cambiado. “Lo que pesó en un momento fue el tema de la rapidez de publicar algo en pos de la seguridad de las personas. En efecto, uno siempre puede mejorar”, afirma.

La seremi también defendió el trabajo realizado por la Dirección de Vialidad tras los eventos meteorológicos que afectaron a la región: “Si uno lo ve en términos positivos, hay que valorar que después de tres eventos meteorológicos, hay rutas que permiten hoy día generar un efecto más positivo con el Desierto Florido, asociado también a las localidades”, sostiene.

Sobre las acciones que seguirá desarrollando el MOP en materia de difusión, Guerrero señaló que el rol de la cartera será informar progresivamente sobre las rutas que se encuentren despejadas y habilitadas, en coordinación con otros organismos.

“El rol que tenemos como Ministerio de Obras Públicas es informar las rutas que están en despeje, en habilitación, y colaborativamente también con los organismos que están presentes, tanto como con Sernatur, DPR o también Gobierno Regional”, explica.

“En la medida que nosotros vamos teniendo despejes, habilitación, vamos a ir informando gradualmente y evitando imprecisiones”, agrega..

Coordinación

Gonzalo Bordoli, director de Machicua Tour Operador y Capacitaciones y también miembro de la Asociación de Guías de Atacama, plantea que el problema no se limita al error cartográfico, sino que revela una falta de coordinación entre las instituciones públicas y quienes cuentan con experiencia técnica y territorial en la actividad turística.

A su juicio, existen organizaciones gremiales y entidades como la Asociación de Guías de Atacama, la Asociación de Turismo de Atacama (ATA) y la propia Conaf que cuentan con información sobre rutas, atractivos, operación y conservación del territorio.

“Conaf es el ente técnico que pone en valor lo que es el Desierto Florido, y ellos, más que nadie, saben y manejan cuáles son los sitios atractivos turísticos”, señala Bordoli. Mientras que desde el sector privado, agrega, existe conocimiento sobre “la operación, la logística que involucra el Desierto Florido”, incluyendo las formas de movilización y las condiciones necesarias para aprovechar de mejor manera la visita.

Necesitamos una articulación donde el principal trabajo sea fomentar políticas públicas u ordenanzas municipales que refieran a la protección: primero protejamos el fenómeno, trabajemos en esa área y después hacemos todo el marketing necesario.

Por eso, cuestiona que una publicación de este tipo no haya sido sometida previamente a consulta. “No era difícil consultar, buscar otras perspectivas de qué se pudiera mejorar”, cuestiona.

Ahora, para Bordoli la discusión debería desplazarse desde el error puntual hacia la forma en que se planifica y promociona el Desierto Florido. “Me gustaría no hablar solamente de las publicaciones en redes sociales, sino de cómo vamos a hacer un trabajo colaborativo en diferentes ámbitos”, plantea, mencionando áreas como el marketing, la operación logística, la consultoría y las acciones municipales destinadas al resguardo y fortalecimiento de la actividad turística.

A ello suma un cambio en la relación entre promoción y demanda. Según explica, “gran parte de la comercialización del Desierto Florido no se hace a través del Gobierno Regional o a través de Sernatur, es porque los turistas ya saben lo que está pasando”. En ese escenario, plantea que el fenómeno se ha posicionado por sí mismo y que el sector privado ya ha desarrollado parte importante de la operación.

La alta demanda durante la floración ha generado, según plantea, una oferta paralela de recorridos realizados por taxistas, transfers u otros servicios independientes que no necesariamente cuentan con las condiciones requeridas para operar como tour: “Hoy en día nos estamos enfrentando a lo que es oferta y demanda, y la oferta quedó chica frente a la gran demanda que encontramos en la región”, sostiene.

En ese sentido, vuelve sobre el caso que dio origen a la discusión: “Y esta publicación es un claro ejemplo de eso, que se hace algo con muy buena voluntad, pero genera más crítica que aporte”.