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Michel De L’Herbe sobre la agenda público-privada tras la emergencia climática: “Requiere voluntad política”

  • El especialista en gestión de emergencias, que participó en el rescate de los 33 mineros y en los aluviones de 2015 y 2017, planteó la importancia de la autonomía municipal y la capacidad de gestión por parte de los gobiernos regionales en el territorio.

En el marco de su visita a la Región de Atacama para participar en el IV Seminario y Feria de Seguridad y Salud Ocupacional de Atacama, organizado por KOZAN y JCM Salud en Tierra Amarilla, Michel De L’Herbe, reconocido consultor en gestión de emergencias, reducción del riesgo de desastres y seguridad pública, conversó con Diario Chañarcillo para abordar los principales desafíos de la región tras el sistema frontal de este invierno.

El especialista recordó su paso por la región durante los aluviones de 2015 y 2017, destacando su trabajo en Huasco, la precordillera y zonas aisladas. En ese contexto, acusó una falta de mirada histórica y lanzó una crítica al manejo coyuntural de las emergencias: “Se acaba la lluvia y se acaba la emergencia. Hay que entender que esto es una maratón, no una carrera de 100 metros planos”.

De L’Herbe remarcó así la importancia de fortalecer la prevención y, particularmente, las capacidades locales para enfrentar emergencias. En ese sentido, apuntó a la autonomía municipal y a la capacidad de gestión de los gobiernos regionales, cuestionando que la respuesta siga dependiendo en exceso de decisiones tomadas desde nivel central, en Santiago.

“Estamos tan lejos como voluntad política exista”, afirmó, señalando que los problemas de gobernanza en los territorios se traducen también en dificultades para enfrentar adecuadamente las emergencias.

“Nosotros somos centralistas y muchas veces ese centralismo hace que quienes venimos a una región, de una u otra manera, entregamos un trabajo, voy a decir, externalizamos la elaboración de un plan de emergencia y lo que recibe el municipio es un documento que dice plan de emergencia”, explicó.

La autoridad pública debe dejar una mirada sobre ideologizada, y, por otra parte, el sector privado debe ser proactivo e incorporarse colaborativamente para impulsar y capacidades de resistencia, resiliencia, de preparación frente a cualquier tipo de emergencia.

En esa línea, y a propósito de su visita, enfatizó que quienes llegan desde fuera deben contribuir a instalar capacidades y no reemplazar a quienes conocen el territorio: “Nunca debemos olvidarnos que quienes venimos de fuera tenemos el deber de venir a apoyar la gestión local, no a reemplazarla”, sostuvo, agregando que ese apoyo debe permitir que las capacidades locales puedan “autogestionarse y autodesarrollarse en el tiempo”.

La experiencia de los 33 mineros

De L’Herbe recordó precisamente su experiencia durante la emergencia de la mina San José, donde trabajó junto a los municipios de la zona para apoyar la gestión social del campamento Esperanza.

“Vine invitado por la Asociación de Municipalidades de Chile y lo que hicimos fue apoyar a los cuatro municipios para que ellos instalaran la gestión social. Pocas personas saben que llegamos a tener cerca de mil personas viviendo en el campamento Esperanza y eso fue 100% manejado por los cuatro municipios, es decir, hay capacidades en el nivel local”, recordó.

Para el especialista, esa experiencia demuestra que el territorio cuenta con capacidades que deben ser identificadas, valoradas y fortalecidas.

“Lo que uno hace como externo es primero descubrirlas, segundo valorarlas y en tercer lugar tratar de apoyarlas para que de una u otra manera permanezcan en el tiempo”, planteó.

Agenda público-privada

Otro de los aspectos centrales de su análisis apunta a la relación entre el sector público y privado, particularmente en una región donde la actividad minera tiene un peso relevante.

De L’Herbe sostuvo que esta relación debe avanzar hacia una colaboración efectiva y dejar atrás las barreras ideológicas.

“La autoridad pública debe dejar de tenerle miedo al sector privado y dejar una mirada sobreideologizada y, por otra parte, el sector privado debe ser proactivo”, afirmó.

A su juicio, las empresas instaladas en los territorios deben entenderse como parte de las comunidades y participar activamente en la preparación, mitigación, respuesta y recuperación frente a las emergencias.

“El sector privado que está en un territorio es un vecino más y, por lo tanto, como cualquier vecino debe incorporarse colaborativamente”, señaló.

En esa línea, sostuvo que la región cuenta con capacidades técnicas y profesionales que pueden ser incorporadas a una estrategia común: “Debemos dejar, insisto, ciertas barreras ideológicas y entrar en una colaboración horizontal con ellos”, planteó.

Para Paola Pérez, gerenta de JCM Salud, esta articulación forma parte también del compromiso que debe asumir el sector privado con el territorio.

“Para JCM Salud es súper importante también tener el compromiso social, donde nosotros queremos entregar un granito de arena para poder ayudar también que puedan llegar estas personas aquí a la zona”, señaló.

Pérez explicó que la empresa busca avanzar en un nuevo estándar de salud basado en “prevenir, adaptar y mantener”, generando además vínculos con especialistas para apoyar nuevas iniciativas en la región.

Minería y continuidad operacional

El vínculo con el sector minero será precisamente uno de los temas centrales del seminario que se realizará este martes 6 de octubre en Tierra Amarilla, instancia que abordará la continuidad operativa desde un enfoque de multi amenaza.

El especialista explicó que se abordarán amenazas como terremotos, inundaciones, fallas de infraestructura y ciberseguridad, pero también la forma en que las empresas pueden prepararse para mantener sus operaciones frente a distintos escenarios.

“Cualquier plan de continuidad operacional debe considerar principalmente el factor humano, el factor social, que además la empresa como toda empresa se desarrolla en un ecosistema que va más allá del giro propio de la empresa, va asociado a barrios, a comuna, a región”, explicó.

Chile es un país minero, por lo tanto cada una de estas minerías, la pequeña, la mediana y la gran minería, son parte de un ecosistema que tiene una gran influencia a nivel mundial.

En ese contexto, destacó la posibilidad de aprovechar la experiencia japonesa vinculada a la inversión en Atacama Kozan, especialmente en materias como preparación comunitaria, mitigación y uso de tecnología.

“¿Por qué no pensar que si tenemos una inversión con participación japonesa, poder ver cómo podemos seducir la relación de integración y de colaboración para que accedamos a esa experiencia japonesa, a esa mentalidad japonesa que nos permita abordar ciertas amenazas o ciertas preparaciones comunitarias en el territorio de influencia de la minera?”, planteó.

IV Seminario y Feria de Seguridad y Salud Ocupacional de Atacama

Para De L’Herbe, el objetivo de la actividad no es que quede solamente en una conferencia, sino que permita generar nuevas instancias de colaboración entre los distintos actores.

“Nunca es bueno conocer a tu compañero de emergencia el día de la emergencia, por lo tanto hay que conocerse antes”, afirmó.

En esa misma línea, Paola Pérez planteó la posibilidad de avanzar en mesas de trabajo con juntas de vecinos, organizaciones sociales y empresas, aprovechando las capacidades existentes en la minería, como sus brigadas de emergencia.

“Yo creo que es un tremendo desafío y yo creo que con Michel y JCM y las mineras vamos a ir avanzando”, señaló, destacando su compromiso con la región y la posibilidad de generar alianzas entre comunidad, sector público y privado.