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LICEO CATÓLICO ATACAMA: EL ESTABLECIMIENTO EDUCACIONAL VIGENTE MÁS ANTIGUO DE CHILE

Muchos de nosotros, en algún momento de la vida, nos hemos preguntado sobre el origen de la familia a la que pertenecemos. Investigar e indagar acerca de nuestras raíces resulta un ejercicio de gran interés, a veces entretenido, especialmente cuando descubrimos que nuestros antepasados provienen de lugares lejanos, de otros países o de sitios que jamás imaginamos formarían parte de nuestra historia familiar.

En muchas ocasiones, durante esa búsqueda, incluso llegamos a encontrar algún antepasado destacado en la historia: un político, un artista, un deportista o alguna personalidad relevante. Hoy, Internet y la inteligencia artificial constituyen herramientas valiosas para obtener respuestas rápidas sobre estas materias. Sin embargo, por muy útiles que sean, nunca reemplazarán el valor de los libros y los documentos históricos.

Este tema, que muchos hemos conversado en reuniones familiares con hermanos, primos, tíos y, especialmente, con nuestros abuelos, tiene relación con una práctica tan antigua como necesaria: Simplemente saber de dónde vengo. Ejemplos existen por miles. Encontrar el inicio, la raíz o el nacimiento de mi familia es un trabajo que también realizan organizaciones públicas, entidades estatales y establecimientos educacionales.

Tomando este último caso como ejemplo, en nuestra ciudad, la Universidad de Atacama sitúa sus orígenes en el año 1857, cuando se creó la Escuela de Minas de Copiapó. Décadas más tarde, en 1947, pasó a llamarse y formar parte de la Universidad Técnica del Estado, adoptando una nueva administración. Finalmente, en 1981, y bajo una nueva estructura institucional, tomó otro nombre, con el que hoy la conocemos: Universidad de Atacama. Una historia de 169 años, que el pasado 11 de abril, dicha institución, conmemoró como la fecha de aniversario, que es la creación de la Escuela de Minas de Copiapó, es decir, el origen de la actual Universidad de Atacama.

Al realizar este mismo ejercicio histórico, encontramos en nuestra ciudad una fecha de enorme relevancia, que hasta hoy no ha recibido la valoración que merece por parte de los historiadores y autoridades afines. Esta información fue abordada y profundizada por el profesor de historia, don Osvaldo Carvajal Rodríguez, en su libro Liceo Católico Atacama: su incidencia en el devenir del Copiapó de los siglos XVIII, XIX y XX.

En este libro que hace referencia a la historia del Liceo Católico Atacama de Copiapó, cuenta sobre una información registrada en los archivos eclesiásticos de la ciudad de La Serena y descubierta gracias a una investigación realizada por la magíster en Antropología Forense y Bio-arqueología, la profesora Marcela Urízar Vergara. Investigación que fue llevada a cabo por encargo de la recordada rectora del Liceo Católico Atacama, doña Norma Zuleta Castillo, para el anuario del establecimiento en el año 2000. El objetivo era indagar y determinar los verdaderos orígenes de este emblemático establecimiento educacional copiapino. Dicha investigación entregó el siguiente información:

Todo comienza en 1722, cuando doña María Bravo de Morales, marquesa de Piedra Blanca de Guana, dona bajo testamento ciertos terrenos que serían entregados a la Orden Religiosa de la Merced. Lo que ayudó a que esta se asentara en nuestra ciudad. Dos años más tarde, en 1724 otro vecino de la zona, don Juan Antonio Carrizo, también legó sus propiedades a la misma congregación religiosa.

Gracias a esta última donación, los mercedarios construyeron una iglesia, un convento y una pequeña escuela que recibió el nombre de Escuela La Merced, considerada el origen del actual Liceo Católico Atacama. Aproximadamente diez años después, la escuela inició oficialmente sus actividades teniendo como director al maestro fray Diego de Farias. El dato interesante descubierto y que está escrito de puño y letra, en los archivos eclesiásticos de la ciudad de La Serena, da como inicio de esta escuela en 1732.

Esta información extraída de los textos de dos grandes de la historia atacameña: tanto Carlos María Sayago, en su Historia de Copiapó (1874), como Oriel Álvarez Gómez, en su Atacama de Plata (1979), hacen referencia a este datos y a la presencia histórica de la Orden Mercedaria en la ciudad y su Escuela de la Merced, pero no del año de inicio: 1732.

Desde entonces, y en los mismos terrenos donde hoy se encuentra emplazado, este centro educativo, que ha funcionado de manera ininterrumpida a lo largo de casi tres siglos, ha cambiado de nombre, de administración y de congregaciones religiosas a cargo, pero nunca ha dejado de ser un establecimiento educacional.

Este año convierte a este establecimiento educacional, en el más antiguo de Chile.

Lamentablemente el origen de este liceo nunca ha sido relevada como se debiera. De hecho, reconocen el día 22 de junio de 1953 como la fecha de aniversario, debido a que los padres franciscanos belgas que se hicieron cargo de este liceo recuperan en esa fecha el reconocimiento oficial por parte del Estado, obviando la verdadera fecha de inicio: el año 1732.

Si entramos a indagar, e investigamos un poco, podemos encontrar que en Chile, los establecimientos educacionales buscan en su historia, indagan y buscan bien atrás. Buscan sus raíces, llegando a las fechas reales de nacimiento, que no superan en antigüedad al LCA:

1. Colegio Moisés Mussa (Rancagua)

Este establecimiento suele ser presentado como “el colegio más antiguo de Chile”. Sin embargo, sus orígenes se remontan a la Escuela Elemental de Primeras Letras, fundada en 1791, es decir, casi sesenta años después del inicio de la Escuela La Merced, actual Liceo Católico Atacama.

2. Colegio de Arte y Cultura de San Antonio (Curicó).

Sus antecedentes históricos fijan su fundación el 13 de junio de 1734, dos años después del inicio de actividades de la Escuela La Merced.

3. Instituto Nacional (Santiago).

El Instituto Nacional vincula sus orígenes al Convictorio San Francisco Javier, fundado por los jesuitas en 1639. Sin embargo, tras la expulsión de la orden en 1767, el establecimiento fue clausurado y posteriormente reabierto en 1778 bajo el nombre de Convictorio Carolino. Este período de interrupción genera una discontinuidad institucional que dificulta sostener una existencia ininterrumpida desde 1639, condición que sí posee el Liceo Católico Atacama.

4. Liceo Gregorio Cordobés (La Serena)

También conocido históricamente como Liceo de Hombres de La Serena, este establecimiento se presenta como “el segundo liceo más antiguo de Chile”, solo superado por el Instituto Nacional. Sin embargo, fue fundado el 7 de abril de 1821 por Bernardo O’Higgins, es decir, ochenta y nueve años después del inicio de la Escuela La Merced.

Una reflexión final

Los antecedentes históricos de Carlos María Sayago y Oriel Álvarez, más el descubrimiento de la profesora Marcela Urizar Vergara, y la conjunción de todos estos datos en el libro del profesor Osvaldo Carvajal Rodríguez permiten sostener sin lugar a dudas que el Liceo Católico Atacama constituye uno de los establecimientos educacionales más antiguos de Chile y el más antiguo que ha mantenido una continuidad ininterrumpida en un mismo emplazamiento desde el período colonial hasta nuestros días.

Con casi tres siglos de existencia, en los mismos terrenos donde fue fundado, su historia representa un patrimonio educacional excepcional para la ciudad de Copiapó, la Región de Atacama y el país. Asimismo, y de acuerdo con los antecedentes conocidos hasta ahora, podría situarse entre los establecimientos educacionales vigentes más antiguos de Sudamérica, un reconocimiento que merece ser estudiado, difundido y valorado con mayor profundidad. Es por eso que desde hoy, la Fundación por el Patrimonio Histórico de Copiapó, teniendo como misión y visión relevar estos hitos históricos de nuestra ciudad, se adhiere al trabajo de Marcela y Osvaldo para que el Liceo Católico Atacama sea reconocido como tal a nivel nacional.

Christian Rivadeneira Geraldo

Director Fundación por el Patrimonio Histórico de Copiapó.