Las cocinerías de El Pretil mantienen (algunos) precios y apuestan por la tradición para estas Fiestas Patrias
- Las cocinerías tradicionales regresan al Parque El Pretil con una oferta que combina platos típicos, preparaciones familiares y productos locales. Entre ellas están las de los hermanos Alberto y Omar Araya, quienes llevan décadas instalados en las fondas de Copiapó y aseguran que cada uno ya tiene su propia clientela.
Las fondas del Parque El Pretil no solo reúnen durante estas Fiestas Patrias a familias, música y gastronomía. También vuelven a poner en escena una competencia que forma parte de la historia del lugar: la de los hermanos Alberto y Omar Araya, propietarios de las cocinerías El Exbigote y El Negro Omar, respectivamente.
Ambos llevan décadas trabajando en las celebraciones del Parque El Pretil y, aunque comparten apellido, historia y hasta proveedores, cada uno defiende su propia carta y clientela.
“Yo soy el único que vende vacunos, porque acá tienen puro cerdo”, cuenta de partida Alberto Araya, mientras enumera parte de su oferta: costillar, lomo vetado, lomo liso, chuletas, cordero, cazuelas de gallina de campo, anticuchos, empanadas, pastel de choclo, chorillanas e incluso pizzas.
Su apuesta, explica, se mantiene vinculada a una tradición familiar que también se expresa en quienes trabajan durante estos días en el local. Incluso asegura que una de las personas encargadas de preparar las pasteleras lleva 30 años trabajando con él.
En materia de precios, Araya afirma que ha intentado mantener los valores del año pasado. “Los costillares van hasta los 12.000. Es lo mismo del año pasado”, señala. La excepción está en algunos productos cuyos costos aumentaron, como las empanadas y las pasteleras. En las carnes, en cambio, asegura que no hubo variaciones.
Al otro lado del sector de cocinerías está su hermano Omar, quien lleva cerca de 40 años trabajando con El Negro Omar y también apuesta por una oferta tradicional. Su plato principal es el costillar, acompañado por pollo, pescado frito y chuletas, además de preparaciones y bebidas propias de estas fechas.
Consultado directamente por quién venderá más durante estas Fiestas Patrias, Alberto Araya relativiza la disputa: “Cada uno tiene su clientela y todos tenemos ganancias”.
Más que una competencia individual, dice, las cocinerías forman parte de una tradición que se sostiene en las familias que trabajan durante estas fechas. “Acá queda más la familia que el de afuera”, afirma.
Omar Araya, en tanto, apuesta a que la tradición vuelva a convocar a sus clientes habituales. “Yo acá llevo 40 años trabajando, lo cierto ya es una tradición de acá, de El Negro Omar”, señala.
Este año, además, su cocinería cuenta con un espacio más amplio, lo que permitirá aumentar la capacidad de atención.
Inclinación por lo local
Mientras los Araya ponen el acento en la tradición familiar y los platos típicos, otras cocinerías buscan diferenciarse mediante una oferta que incorpora productos y proveedores locales.
Es el caso de El Burro Loco, donde Margarita Hidalgo destaca que la cocinería trabaja con emprendedores de Copiapó. “Absolutamente todos los productos son de productores copiapinos”, asegura.
La propuesta incluye cerveza artesanal de la zona y otros productos adquiridos a proveedores locales, con la intención de generar vínculos con emprendimientos de la ciudad.
Para Hidalgo, las mejoras realizadas en el Parque El Pretil también modifican las condiciones en que trabajan los locatarios. “Se nota que las instalaciones están mejoradas, es un mejor lugar de trabajo para montar una cocinería”, señala, aunque reconoce que este año también implicó “partir de cero” en el montaje.
Las tres cocinerías coinciden, con matices, en una expectativa asociada a la “fiebre” dieciochera y precios asequibles: que el público llegue. Pero mientras El Burro Loco apuesta por una oferta ligada a productores locales, los hermanos Araya vuelven a poner sobre la mesa una fórmula que llevan décadas perfeccionando: comida tradicional, clientela fiel y propia.

