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Jóvenes en Calama experimentan cuadro sin síntomas asociados a hipoxia silenciosa

Los pacientes que viven a gran altura sobre el nivel del mar, como en Calama, caen “rápidamente en hipoxia silenciosa”, cuya patología se relaciona con el coronavirus cuando los glóbulos rojos bajan su saturación y no transportan correctamente el oxígeno, lo que produce dificultad respiratoria. El problema, es que este cuadro se presenta sin síntomas evidentes, en algunos de los casos. Y por ello se le llama “silenciosa”.

En términos simples: la persona no nota lo que le está pasando y cuando lo hace hay un daño pulmonar muy avanzado y eso puede generar que incluso se requiera ventilación mecánica invasiva. Y esto es lo que se ha observado en personas contagiadas con Covid-19, principalmente pacientes mayores de 30 años.

Esto se debe a que Calama está a una mayor altura y, por ende, con menos disponibilidad de oxígeno. El flujo de sangre de quienes viven en estas condiciones es mayor e incluso más viscosa lo que al sumarse con esta hipoxia silenciosa podría generar que se obstruyan las arterias de los pulmones, lo que se llama tromboembolismo.

Ante la aparición de varios casos de hipoxia silenciosa en pacientes jóvenes contagiados de coronavirus en Calama, el ministro de Salud, Enrique Paris, dijo que se ha propuesto que los pacientes sean monitoreados por oxímetros de pulso, las cuales son unas máquinas pequeñas que se ponen el dedo y calcula la frecuencia cardíaca y la saturación de oxígeno de la sangre.

Con estos aparatos, también conocidos como saturómetros se podrá medir cuánto gas circula por la sangre y llega a los órganos y músculos, de modo que en “el momento que esto (el indicador) baje (el paciente) tiene que hospitalizarse de inmediato”, debido a que muestra que la falta de oxígeno en la sangre “puede ser tan brusca que agrave al paciente de forma inesperada” El secretario de Estado aseguró que estos instrumentos se van a aplicar en residencias sanitarias y que pueden ser manejados por kinesiólogos e, incluso, la misma persona, ya que “los saturómetros no son caros y aquí; por ejemplo, las isapres deberían repartirlos a todos sus pacientes que tienen en domicilio. Sería una gran ayuda para evitar que esos pacientes se agraven y lleguen al hospital”.

Foto: Referencial

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