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“Hasta los lugares más recónditos”: La investigación que reconstruye la historia de los cines en Atacama

  • El proyecto nació de la necesidad de entender la desaparición de los cines independientes en la región y se consolidó a través de un exhaustivo trabajo de memoria oral en diversas comunas.

Este miércoles 24 de junio se realizó la presentación del fotolibro “Hasta los lugares más recónditos” en el Museo Regional de Copiapó, una investigación liderada por la cineasta Javiera Leal y la directora de Alhambra Cineclub, Betsabé Esquivel, que busca recuperar por medio de fotografías y testimonios los antiguos cines de la Región de Atacama.

La idea de investigar la historia de los cines de Atacama surgió de manera paralela a la creación de Alhambra Cineclub, un proyecto que busca acercar el séptimo arte a comunidades sin acceso. La principal motivación de su directora, Betsabé Esquivel, fue comprender por qué dejaron de existir salas independientes en la zona y qué ocurrió con esos espacios de encuentro. En 2021, se sumó al equipo la cineasta Javiera Leal, con quien decidieron formalizar la investigación tras un primer intento fallido en un fondo audiovisual.

Las investigadoras, además, se enfrentaron a la dificultad de no poder acceder a todo el material documental existente. De acuerdo con Leal, “no había ninguna base de datos, no había archivo, no podíamos acceder a la información de los diarios porque acá la Biblioteca estaba cerrada, y sigue cerrada, entonces nos encontramos con varias trabas que tuvimos que desbloquear de a poco”.

Entre las personas que participaron del lanzamiento destacó María Ramos Araya, presidenta y asesora patrimonial de la Agrupación de Potrerillanos en Copiapó, quien fue consultada durante la realización del libro. “Para nuestra comunidad es súper importante eso y darle esa relevancia porque ahora nosotros a futuro pretendemos también restaurar ese cine que hoy está pidiendo que lo salvemos”, señaló Ramos. Cabe destacar que en 2025 el ex Teatro Andes, antiguo cine de Potrerillos, fue declarado oficialmente Monumento Nacional.

Una investigación «desde cero»

Uno de los mayores desafíos del proyecto fue la ausencia de bases de datos o archivos oficiales, agravada por el cierre prolongado de la biblioteca regional. Ante esto, las investigadoras tuvieron que partir «desde cero», recurriendo a la memoria oral y emotiva de la comunidad. El trabajo en terreno consistió en la realización de mesas participativas con convocatorias voluntarias en diversas comunas, donde los asistentes compartieron relatos y fotografías familiares.

“Tuvimos que pensar en otras metodologías porque en las mesas no siempre encontramos tantas respuestas, pero sí puertas que nos llevaron a personas más específicas como los proyeccionistas que trabajaron en los cines”, explica Leal, lo que permitió acceder a testimonios más específicos y a archivos personales como películas, fotografías, afiches y posters inéditos.

“Para nosotros esto es el puntapié de una investigación que sabemos que tiene que ser mucho mayor”, sostuvo por su parte Esquivel.

 

El valor del rescate y la urgencia de la memoria

Para las autoras, este fotolibro es un antecedente crucial para la protección del patrimonio regional, no solo arquitectónico sino también cultural. El trabajo tuvo un carácter de urgencia, ya que los protagonistas de esta historia —el público y los trabajadores de los años 60 y 70— son adultos mayores cuya memoria corre el riesgo de perderse.

En ese sentido, Fernando Flores Fredes, Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Atacama, indicó que “es fundamental respaldar iniciativas que rescatan y difunden la memoria de nuestras comunidades, porque en ellas se encuentra una parte esencial de nuestra identidad. Los antiguos cines retratados en esta publicación fueron espacios de encuentro, convivencia y acceso a la cultura para miles de personas, y rescatar sus historias nos permite comprender mejor quiénes somos y cómo hemos construido nuestra vida en común. Preservar este patrimonio es una tarea compartida que requiere el compromiso de todas y todos, para que las futuras generaciones puedan seguir reconociendo en estas historias una parte importante de su herencia cultural”.

“A través de instrumentos como Fondart Regional apoyamos iniciativas que ponen en valor la identidad local y la memoria colectiva, entendiendo que el patrimonio no solo está presente en los monumentos o los objetos materiales, sino también en las vivencias, los espacios de encuentro y las manifestaciones culturales que han marcado la historia de nuestras comunidades”, agregó.

Esquivel destacó, también, un hallazgo relevante de la investigación: la variedad de películas que llegaban a estos cines. Cine estadounidense, cine mexicano, cine musical y también cine chileno. El cine, efectivamente, estuvo en los lugares más recónditos: “Yo lo esperaba en parte pero no al nivel de cómo nos informamos, como en minas pequeñas que contaban con cine como La Mina Vieja y Las Vegas. Eso también me llamó mucho la atención”, se sinceró Esquivel.

¿Dónde encontrar el libro?

La impresión del libro consideró ejemplares limitados destinados a bibliotecas e instituciones dedicadas al cine como la Cineteca Nacional, por lo que se pondrá a disposición una versión digital del libro que podrá ser consultada a través de las redes sociales de Alhambra Cineclub (@alhambracineclub), donde también se compartirá el cortometraje complementario titulado «Los Cines del Desierto».