Gobernador Miguel Vargas valora Estado de Catástrofe y advierte que Atacama enfrenta uno de los eventos climáticos más extremos de su historia
El gobernador regional de Atacama, Miguel Vargas, valoró la decisión del Gobierno de decretar Estado de Catástrofe para la provincia del Huasco, señalando que se trata de una medida largamente solicitada por las autoridades regionales y comunales para enfrentar con mayor rapidez y coordinación la emergencia provocada por el intenso sistema frontal que afecta a la zona.
La autoridad recordó que la petición fue impulsada por el Gobierno Regional, los alcaldes de la provincia del Huasco, el alcalde de Tierra Amarilla y parlamentarios de Atacama, quienes coincidieron en la necesidad de contar con una herramienta excepcional que permitiera responder de mejor manera a la magnitud de la crisis.
Vargas explicó que el Estado de Catástrofe permitirá agilizar los procesos administrativos, facilitar contrataciones y compras públicas, realizar reasignaciones presupuestarias y fortalecer la coordinación institucional mediante el nombramiento de un Jefe de la Defensa Nacional. Además, confirmó que el Ejecutivo designó al subsecretario de Desarrollo Social para colaborar en la coordinación de las acciones derivadas de la emergencia.
No obstante, el gobernador aclaró que esta medida no implica automáticamente la llegada de nuevos recursos, sino que facilita la utilización de fondos ya existentes y simplifica la ejecución de acciones urgentes. En ese sentido, indicó que será necesario construir posteriormente un plan de reconstrucción, similar al desarrollado tras los aluviones de 2015, con financiamiento específico para recuperar la infraestructura dañada.
Miguel Vargas aseguró que Atacama enfrenta uno de los eventos meteorológicos más severos de los que se tenga registro.
Según detalló, en sectores como San Félix se registraron más de 200 milímetros de lluvia, una cifra extraordinaria considerando que en un año normal la región recibe alrededor de 20 milímetros de precipitaciones.
«Estamos frente a un fenómeno totalmente inusual», afirmó, recordando que incluso supera en intensidad a episodios históricos como los aluviones de 2015 y 2017, así como las lluvias registradas en 1987.
El gobernador describió un complejo escenario de conectividad producto de la activación de quebradas y los daños en la infraestructura vial.
Actualmente la provincia del Huasco permanece prácticamente aislada, debido al corte de la Ruta 5 y de la ruta costera. A ello se suman interrupciones en los caminos que conectan Vallenar con Alto del Carmen, los valles del Carmen y del Tránsito, la Ruta C-46 hacia Freirina, el camino entre Freirina y Huasco, además del aislamiento de sectores como Totoral y Caleta Chañaral de Aceituno.
La autoridad explicó que este escenario era previsible debido a la elevada isoterma cero, que provocó precipitaciones líquidas en sectores cordilleranos donde normalmente habría caído nieve, aumentando considerablemente el caudal de quebradas y ríos.
Pese a la gravedad del sistema frontal, Vargas destacó que las obras de mitigación construidas tras los aluviones anteriores respondieron de manera positiva.
Mencionó especialmente las intervenciones realizadas en quebradas, el río Copiapó, el Parque Kaukari y la quebrada de Paipote, las que permitieron contener el aumento del caudal y evitar consecuencias aún más graves para la capital regional.
Sin embargo, criticó la lentitud con que avanzan otros proyectos de infraestructura preventiva.
En particular cuestionó que estudios ambientales relacionados con nuevas obras en el río Copiapó permanezcan por años en evaluación, señalando que el cambio climático obliga a acelerar las inversiones destinadas a proteger a la población.
Asimismo, recordó que el plan integral de reconstrucción y adaptación al cambio climático para Atacama supera los 800 millones de dólares, recursos que —a su juicio— deberán financiarse mediante un esfuerzo conjunto entre el Estado y el sector privado.
Uno de los principales focos de preocupación continúa siendo la búsqueda de una persona desaparecida en el sector de Junta Valeriano, comuna de Alto del Carmen.
El gobernador informó que equipos de emergencia intentan acceder por vía terrestre, mientras un helicóptero de Carabineros permanece disponible en Vallenar a la espera de mejores condiciones meteorológicas para iniciar un operativo aéreo con personal especializado del GOPE.
Respecto del financiamiento disponible para enfrentar la emergencia, Vargas explicó que el 2% del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) destinado a emergencias alcanza cerca de 1.800 millones de pesos.
De ese total, ya se han comprometido más de 1.100 millones, incluyendo transferencias por 340 millones de pesos a los municipios de la provincia del Huasco, 220 millones para comunas de la provincia de Copiapó y más de 400 millones destinados al Ministerio de Obras Públicas para labores de emergencia.
Con ello, quedarían disponibles aproximadamente 700 millones de pesos, monto que el gobernador calificó como insuficiente considerando la magnitud de los daños registrados en Alto del Carmen, Vallenar, Freirina, Huasco, Tierra Amarilla, Copiapó y Caldera.
Otro de los temas críticos corresponde al suministro de agua potable en la provincia del Huasco.
Una quebrada destruyó parte de la aducción que abastece a Freirina y Huasco desde Vallenar, dejando más de 4.000 clientes sin servicio.
Las autoridades trabajan junto a la empresa sanitaria para evaluar el nivel de daño, estimar los tiempos de reparación y establecer medidas de contingencia que permitan asegurar el abastecimiento mientras se restablece la infraestructura.
Finalmente, Miguel Vargas destacó la labor desarrollada por municipios, Fuerzas Armadas, Bomberos, Carabineros, servicios públicos, empresas privadas, medios de comunicación y equipos de emergencia que han trabajado durante toda la contingencia.
También valoró la suspensión preventiva de clases y el funcionamiento de los servicios básicos en la mayor parte de la región, insistiendo en que el desafío inmediato será recuperar la conectividad, atender las necesidades más urgentes de la población y comenzar la elaboración de un plan de reconstrucción que permita enfrentar de mejor manera futuros eventos extremos derivados del cambio climático.

