Fiesta Costumbrista de San Fernando rescata tradiciones, sabores y oficios que forman parte de la identidad de Copiapó
La tradicional celebración reúne a más de un centenar de cocinerías, artesanos y emprendedores, entre ellos Raúl Barraza, maestro en artesanía de totora que busca transmitir a las nuevas generaciones un oficio heredado de sus abuelos.
La gastronomía típica, la artesanía y el rescate de antiguos oficios han sido protagonistas de la XIV versión de la Fiesta Costumbrista del Pueblo de San Fernando, tradicional encuentro que se desarrolla en el Callejón Pedro León Gallo N.º 307 y que culmina este domingo 30 de agosto.
Más de 100 cocinerías y puestos de emprendedores forman parte de una celebración que busca mantener viva la identidad de este histórico sector de Copiapó, reuniendo a familias en torno a sabores, productos hechos a mano y conocimientos que han pasado de generación en generación.
Entre quienes participan se encuentra Raúl Barraza, maestro en artesanía de totora, quien durante años ha dedicado parte de su vida a la fabricación artesanal de sillas utilizando totora y madera, un oficio que heredó de sus antepasados y que hoy teme que pueda desaparecer.
“Todo el año hago sillas y quiero enseñar mi legado para que no se pierda. Me gustaría que la gente aprendiera porque esto se va a perder”, expresó Barraza, quien cada año participa en las fiestas costumbristas para mostrar su trabajo a la comunidad.
El artesano relató que sus conocimientos provienen de una tradición familiar nacida en el campo, en la zona de Ovalle. Sus abuelos confeccionaban canastas y sillas, transmitiendo posteriormente estas técnicas a las nuevas generaciones.
“Los abuelos hacían canastas, hacían sillas y a nosotros nos dejaron el legado de la silla. De mi familia soy el único que continúa”, explicó.
Barraza aseguró además que actualmente sería el único artesano en Copiapó que continúa desarrollando este tipo de trabajo con totora. Su vínculo con la capital regional se remonta a varias décadas, luego de llegar a la ciudad en 1954. Desde entonces también ha desarrollado diferentes labores, principalmente como jardinero y realizando trabajos de mantención y reparación de viviendas.
Su presencia en la Fiesta Costumbrista adquiere así un significado especial: además de comercializar o exhibir sus creaciones, busca despertar el interés de otras personas para que aprendan la técnica y permitan que este antiguo oficio continúe vigente.
“Ahora mostré mi trabajo para que lo vean”, señaló, manifestando su deseo de poder transmitir sus conocimientos a quienes quieran aprender.
Junto con la historia de Raúl Barraza, la fiesta ofrece una amplia variedad de preparaciones gastronómicas y productos típicos. Churrascas, anticuchos, carnes, vino navegado, artesanías, tejidos, cuadros inspirados en la flora y fauna atacameña y diferentes artículos decorativos forman parte de la oferta disponible durante las jornadas.
El alcalde de Copiapó, Maglio Cicardini, destacó que este tipo de encuentros permite generar espacios para que emprendedores y artesanos puedan exhibir y comercializar sus productos, fortaleciendo al mismo tiempo la economía local y preservando las tradiciones.
“Detrás de cada producto existe esfuerzo, dedicación y, muchas veces, una historia que forma parte de nuestra identidad. Aquí podemos encontrar creaciones realmente originales, hechas a mano y con un sello propio de Copiapó, que reflejan la riqueza cultural de Atacama”, señaló el jefe comunal.
Carla Díaz, encargada del puesto “Ñiotata Itayina”, realizó un positivo balance de la actividad, destacando la buena recepción del público y la venta de preparaciones como lomito fresco, anticuchos, churrascas con mechada y vino navegado.
La artesana local Ángela Iribarren, en tanto, participa con bolsas de té saborizado, juegos de loza, tazas decoradas y diferentes productos elaborados con un sello propio. “Agradecemos este espacio para mostrar nuestro arte y permitir que las personas conozcan productos originales, cien por ciento copiapinos”, manifestó.
Por su parte, Alberto Bravo, presidente de la Agrupación Cultural San Fernando de Copiapó, destacó la presencia de entre 100 y 120 locales y llamó a la ciudadanía a respaldar a los pequeños emprendedores y artesanos.
“Las agrupaciones artesanales están mostrando sus mejores piezas y artículos, los cuales se destacan por su originalidad y los detalles que las hacen únicas”, señaló.
Más allá de la gastronomía y la comercialización de productos, la Fiesta Costumbrista del Pueblo de San Fernando se transforma en un espacio para reencontrarse con parte de la historia de Copiapó y con aquellos conocimientos que sobreviven gracias a quienes se resisten a dejarlos desaparecer.
Historias como la de Raúl Barraza representan precisamente ese patrimonio vivo: técnicas aprendidas de los abuelos que todavía permanecen en las manos de artesanos locales y que requieren de nuevas generaciones dispuestas a aprenderlas.
La XIV Fiesta Costumbrista del Pueblo de San Fernando culmino ayer domingo 30 de agosto, mientras la Municipalidad de Copiapó mantiene un plan especial de limpieza y seguridad para permitir que las familias disfruten de una jornada marcada por la gastronomía, el emprendimiento, la artesanía y, principalmente, el rescate de las tradiciones que forman parte de la identidad local.














