Falleció Rodolfo Güenchor: profesional visionario, líder energético y amigo entrañable de toda una generación
Hay personas que no ocupan un espacio, lo generan. Rodolfo Güenchor, «Fito» para quienes tuvieron el privilegio de conocerle, era de esas. Con profundo pesar, la comunidad atacameña despide a un profesional visionario del área energética, ex SEREMI de Energía de Atacama, deportista apasionado y amigo leal de generaciones enteras que hoy lamentan, con dolor genuino, su partida.
Su fallecimiento ha dejado una huella de silencio en los espacios donde él dejó presencia. La comunidad de ex alumnos del Liceo Católico de Atacama —establecimiento al que llegó en 1993 marcando a su generación desde el primer momento por su personalidad, su liderazgo y su cercanía— ha expresado un hondo sentimiento de tristeza. Lo mismo ocurre entre sus compañeros de Ingeniería de la Universidad de Atacama, donde siempre destacó por su capacidad técnica, su empatía y su disposición permanente a colaborar. Fito no pasaba inadvertido: su presencia sumaba.
Ingeniero Industrial, con formación en electricidad y electrónica y especializaciones en gestión de proyectos y cambio climático, Rodolfo construyó una trayectoria sólida y consecuente en el mundo energético, industrial y minero. Con los años se transformó en una de las voces regionales más preparadas y visionarias en materias de energía y sostenibilidad —no por casualidad, sino por convicción.
Durante su período como SEREMI de Energía de la Región de Atacama lideró procesos decisivos para el desarrollo energético regional, impulsando una mirada moderna y estratégica que contribuyó al fortalecimiento de la matriz fotovoltaica y al posicionamiento de Atacama como referente nacional en energías renovables. Supo articular actores públicos y privados con una habilidad que pocos poseen: la de hacer que distintas voluntades miren hacia un mismo horizonte. Hasta sus últimos años continuó activo, vinculado a iniciativas como Atacama Sustentable y a proyectos de innovación energética. Nunca se retiró de lo que amaba.
Quienes trabajaron junto a él lo describen siempre con las mismas palabras: apasionado, competente, comprometido. Y esa coherencia —ser en el trabajo lo mismo que se era con los amigos— es, quizás, la marca más difícil de dejar y la más duradera.
Porque «Fito» será recordado, sobre todo, por su calidad humana. Cercano, leal, generoso, siempre dispuesto a conversar, a compartir una idea o a tender una mano. Esa misma intensidad con la que enfrentaba los desafíos profesionales la llevaba también al deporte y a la amistad —sin reservas, sin medias tintas.
En el Club Deportivo Prana, donde jugaba fútbol junto a sus amigos, su partida ha golpeado hondo. Ahí volvió a aparecer, con los años encima pero con el mismo espíritu, el lateral derecho que en sus años universitarios defendía la camiseta del equipo LPG de la Universidad de Atacama con entrega total y entusiasmo permanente. Porque quienes lo conocieron saben que Rodolfo hacía todo en la vida con pasión.
Pero si hubo un espacio donde Rodolfo dio lo mejor de sí mismo, ese fue el de la paternidad. Ernesto, Amalia y la pequeña Millaray fueron su orgullo y su alegría más profunda. En cada uno de ellos dejó su huella; su calidez, su generosidad, esa presencia que él sabía dar de manera genuina y sin reservas. Fue un padre amoroso y comprometido, de los que se entregan de verdad. Junto a su señora Valentina quien lo acompañó ante la poderosa enfermedad que lo afectó construyó además un hogar lleno de vida, y es ella quien hoy enfrenta junto a Millaray una pérdida que las palabras apenas alcanzan a nombrar.
Hoy Atacama pierde a un profesional de enorme valor. Pero, sobre todo, pierde a una de esas personas queridas transversalmente, de las que no abundan: las que dejan huella sincera, las que hacen que los espacios que habitaron sean distintos después de que se van.
A sus padres, Luis Güenchor y Ximena García, quienes le dieron la vida y formaron en él el carácter y los valores que todos reconocieron; a sus hermanos David y Carolina, compañeros de toda una vida; a su señora Valentina; a Ernesto, Amalia y Millaray; y a cada amigo, compañero y ser querido que hoy llora su ausencia, les enviamos nuestras más sentidas condolencias. Fito se fue, pero su energía —literal y figuradamente— sigue encendida en cada proyecto, en cada cancha, en cada conversación que él hizo posible, y en los ojos de sus tres hijos que lo llevarán siempre consigo.
Servicios fúnebres
Los restos de Rodolfo Güenchor serán velados en la Funeraria Candelaria el día sábado 30 de mayo, desde las 08:00 horas, donde familiares, amigos y quienes deseen acompañar a su familia en este momento de dolor podrán despedirse de él.
La ceremonia de responso se llevará a cabo en la misma funeraria el domingo 31 de mayo a las 10:30 horas, tras la cual su cortejo se trasladará al Cementerio Parque del Recuerdo para su último descanso.




