El rol de la Biblioteca Municipal en el rescate del archivo literario local
- Hasta la reapertura en el Centro Cultural Atacama, proyectada para agosto, este espacio seguirá operando con préstamos de libros, inscripción de nuevos usuarios y actividades abiertas en la Sala de Cámaras, de lunes a viernes de 08:00 a 17:00hrs.
Ante la ausencia de su espacio oficial en el Centro Cultural Atacama —en reconstrucción producto de los severos daños estructurales causados por el sismo del 6 de junio de 2025—, la Biblioteca Municipal y la Unidad de Patrimonio de la Dirección de Cultura han trasladado sus funciones a un espacio transitorio. La biblioteca funciona en el hall central de la Sala de Cámaras, donde permanecerá durante los próximos meses mientras avanzan las obras de su ubicación definitiva.
“Somos la única biblioteca que en este minuto está ofreciendo servicio de préstamo de libros para la comunidad”, sostiene Cristian Muñoz, encargado de la Biblioteca Municipal de Copiapó. “La biblioteca regional todavía está en proceso de apertura, entonces de alguna manera hemos llenado ese vacío”, agrega, haciendo énfasis en que su colección actual de 2500 libros debería aumentar a 5.000 ejemplares, respondiendo al nuevo mobiliario en construcción.
Ese vínculo con la circulación del conocimiento se conecta, a su vez, con otra dimensión del trabajo municipal: la activación del archivo. Desde la Unidad de Patrimonio de la Municipalidad de Copiapó, el enfoque apunta menos a los objetos y más a las personas. “Trabajamos con el patrimonio desde la vida cotidiana, desde el ser humano como parte de la historia. Nos interesa acercar a la comunidad al valor de recordar, reconocer y respetar”, explica Primo Ledezma, encargado de la unidad.
En ese contexto se enmarca la reciente muestra y publicación del archivo fotográfico de monseñor Fernando Ariztía, figura clave en la historia reciente de Atacama por su abierta oposición a la dictadura de Augusto Pinochet.
El proyecto, desarrollado en conjunto con el Archivo Regional, no solo recupera imágenes, sino que reactiva una memoria política y social que sigue siendo relevante, y da como resultado una exposición temporal fuera de la Sala de Cámaras. “Para nosotros es un patrimonio humano maravilloso e inolvidable. Y lo interesante es que la gente responde positivamente: trabajamos con adultos mayores, con colegios, con juntas de vecinos, y hay un interés real por reconectarse con esa historia”, señala Ledezma.

Una red en construcción
En paralelo, la Biblioteca Municipal proyecta ampliar su rol hacia el ámbito archivístico, especialmente en relación con la producción literaria local.“Creo que debemos avanzar hacia la creación de un archivo de autores y autoras de Atacama”, plantea Muñoz. “No solo conservar sus obras publicadas, sino también manuscritos, epistolarios, revistas, todo aquello que forma parte de una trayectoria”, agrega.
La idea, explica, apunta a construir un espacio que hoy no existe en la región a nivel local, y que tradicionalmente ha sido asumido por universidades u otras instituciones. “Más allá del archivo municipal creemos que la biblioteca puede ser un lugar donde se resguarde también la memoria literaria”, agrega el encargado de la Biblioteca Municipal .
Ese archivo municipal, ubicado en el Centro Cultural Atacama, contiene documentación que se remonta al siglo XIX e incluso al período colonial, y forma parte de una proyección mayor, su futura puesta en valor y apertura a la comunidad investigadora.
Durante estos meses, el espacio seguirá operando con préstamos de libros, inscripción de nuevos usuarios y actividades abiertas, en espera de su traslado definitivo.

