Digger: una sátira sobre un futuro no tan lejano con personajes no tan ficticios
Por Sebastián Aguilera González
Fui a ver Digger sin saber mucho sobre la película. Solo sabía que la dirigía Alejandro González Iñárritu y que estaba protagonizada por Tom Cruise. Aun así, eso bastó para movilizarme hasta el cine más cercano, ya que son dos nombres que suelen dejar la vara muy alta en lo que a cine respecta.
Digger no es la excepción. Cuenta la historia de Digger Rockwell, un magnate petrolero de edad avanzada cuyas perforaciones desencadenan un desastre ecológico. Pero la película no se queda solo ahí; mencionar algo más podría ser un spoiler. Basta decir que estamos ante una comedia negra que construye una sátira de un mundo que se nos viene encima o en el que, quizás, ya vivimos.
Y tal vez sea precisamente eso lo que incomoda a algunos espectadores. Para ciertos sectores, la manera en que se representan figuras políticas, instituciones y voces expertas puede resultar una falta de respeto. La película muestra cómo quienes tienen poder o dinero pueden ridiculizar a la ciencia, desacreditar a los expertos y manipular la verdad según su conveniencia.
Suena familiar, y es precisamente por eso que irrita.
Digger lo expresa con una frase que resume buena parte de la película: «Ustedes fueron quienes me dieron este poder y quienes me permitieron hacer esto». Y claro que puede incomodar a quienes depositan su confianza en promesas vacías. Iñárritu lo sabe y se lo refriega en la cara al público. Esta no es una película que busque complacer, sino ridiculizar el mundo en el que vivimos.
Y la manera en que lo hace es espectacular. Su propuesta visual es estética, cuidada y, por momentos, grandilocuente y grotesca cuando debe serlo. No hay manera de que lleguemos a querer a un personaje como Digger, pero quizás sí podamos admirar a quien lo interpreta. Y no, no me refiero a Tom Cruise.
Digger es una sátira creativa, cargada de cinismo y que no busca complacer. Ridiculiza, incomoda y nos irrita, pero no deja de ser una gran película. Visualmente bella, pareciera estar construida a partir de pinturas: una obra que roza lo irreal mientras nos devuelve una visión peculiar de nuestra propia realidad.

