Cristian Muñoz, encargado de la Biblioteca Municipal de Copiapó: «Queremos romper la lógica del individualismo»
- El poeta y gestor cultural aborda los desafíos de la reapertura de la Biblioteca Rosario Orrego en el Centro Cultural Atacama. Con un espacio restaurado, un catálogo de más de 3.000 títulos y una fuerte presencia de narrativa chilena y autores regionales, Muñoz reflexiona sobre la necesidad de recuperar la literatura como punto de encuentro comunitario.
Pese a que aún no abre sus puertas de manera oficial, en la Biblioteca Municipal Rosario Orrego nos reciben con amabilidad. Cristian Muñoz, su encargado, nos hace señas desde su interior para acceder y conocer la nueva infraestructura del espacio. Ubicada en el Centro Cultural Atacama, en Copiapó, la biblioteca abrirá sus puertas el 29 de octubre y funcionará desde las diez de la mañana hasta las cinco de la tarde, con un cierre entre las dos y tres de la tarde.
Muñoz destaca la nueva infraestructura del espacio, que busca invitar a quienes circulan por la Alameda y a quienes necesitan leer o trabajar en un espacio común, cómodo y silencioso, a permanecer más tiempo en el lugar. Consta de un mesón principal y cuenta con conexión Wi-Fi y corriente eléctrica: un espacio que intentará renovar la forma en que entendemos lo individual y lo colectivo. “Estimular a la gente para que se acerque a los libros va a ser un desafío”, adelanta sobre la inauguración del espacio.
Hay expectativa…(pero) no hay que hacerse tantas expectativas tampoco. Hay que ser honestos, porque el tema de las bibliotecas no es algo fácil.
El recorrido por sus estanterías revela parte de un acervo de más de 3.000 ejemplares seleccionados a mano. La oferta abarca desde narrativa contemporánea chilena —con autores icónicos como Pedro Lemebel en ediciones de Seix Barral, novelas y cuentos de Roberto Bolaño, Alia Trabucco, Alejandro Zambra y la premio nacional Cynthia Rimsky—, hasta secciones de estudios feministas, etnografía, ensayo filosófico y un catálogo poético de editoriales como Lumen, Visor y Tácitas. También una parte fundamental de lo que será su oferta: literatura infantil y juvenil.
¿Qué nos podrías adelantar sobre este renovado espacio en el Centro Cultural, que vuelve a abrir sus puertas muy pronto?
Bueno, la ventaja de tener una biblioteca municipal cuya misión es generar comunidad dentro de un centro cultural es que aquí convergen no solamente la literatura, sino también la Orquesta Sinfónica, la sala de exposiciones, turismo y patrimonio. Hay una oferta programática permanente e importante, y me gusta pensar que la biblioteca es el corazón de este espacio. Si te fijas, está toda esta transparencia hacia la Alameda. El mobiliario interactúa con las personas que pasan por fuera y las invita a entrar. Estamos volviendo después de lo que ocurrió en junio del año pasado, cuando prácticamente se cayó todo el edificio. Ahora, ya restaurado, reabrimos con una propuesta de mobiliario que rompe un poco con la línea arquitectónica más fría del Centro Cultural y le da una calidez distinta. Esta mesa extendida, por ejemplo, invita a los lectores y las lectoras a entrar y compartir. Queremos romper un poco la lógica del individualismo, en que alguien busca un libro, lo consigue y se va. También queremos invitar a las personas a permanecer en el espacio. Tenemos pensado instalar mobiliario para niños fuera de la biblioteca, de modo que puedan dibujar o tomar un libro y leer ahí mismo.
¿Qué me podrías comentar sobre la colección de libros?
La biblioteca está ampliando su colección hacia las ciencias, las artes y la poesía. Su fuerte es la narrativa y la literatura infantil. Dentro de lo que es narrativa está la narrativa contemporánea chilena, la narrativa contemporánea latinoamericana, española, también, y traducciones, traducciones de los bestsellers. Sobre todo las obras más icónicas que están actualmente dentro de esa línea.
¿Cuál es la invitación, pensando, por ejemplo, en lo potente que tiene la narrativa chilena contemporánea? Hace poquito estábamos hablando de autoras como Alia Trabucco, anteriormente Bolaño… Porque vi también el libro de Zambra, de Poeta Chileno, una novela bien contundente. ¿Cuál es la oferta de hoy?
Sí, justamente. A mí, como encargado de biblioteca, me ayuda también ser escritor y poeta. Tengo una visión más literaria de este trabajo, incluso desde el punto de vista de la gestión. Dentro de nuestra colección de literatura chilena está Alia Trabucco, una narradora contemporánea muy interesante, de quien tenemos un par de novelas, entre ellas Limpia. También está Alejandro Zambra, con Poeta Chileno y algunos de sus libros de poesía. Tenemos a Benjamín Labatut, dentro de la “nueva narrativa”, y a Cynthia Rimsky, la actual Premio Nacional de Literatura, con Clara y Confusa. Creo que es importante darle espacio a las nuevas voces de la narrativa actual. También queremos extendernos más allá de la literatura chilena y mostrar lo que está ocurriendo en México, España y el ámbito de las traducciones. Tenemos, por ejemplo, libros de Maggie O’Farrell, autora del guion de la película Hamnet, y de Annie Ernaux, ganadora del Nobel de Literatura. Son escritoras con propuestas innovadoras. Cuando hice mi diplomado de Escritura Creativa en la Universidad Diego Portales (UDP), varias de estas autoras estaban en primera línea, incluida Alia Trabucco, que explora de manera particular el lenguaje y la estructura narrativa. Son lecturas ágiles, que se leen con facilidad.
Y que para un espacio como una biblioteca municipal resultan bien interesantes…
Sobre todo porque la biblioteca también invita a desconectarse un poco del ritmo de la vida, que es tan vertiginoso. Creo que las bibliotecas deben intentar reconectar a las personas con lo que llamo “el mito de la tribu”. Son guardianas del mito y de la palabra, pero también de la posibilidad de entrar en contacto con la materialidad de la literatura. La materialidad de la obra de arte es el libro, no lo digital. O sea, aquí las bibliotecas son las guardianas del mito y son las guardianas también de la palabra, y de la posibilidad del contacto físico, o más bien, con la materialidad de la literatura. La materialidad de la obra de arte, de la literatura, es el libro, no es lo digital. Ahora, la Biblioteca Municipal de Copiapó no tiene nada en contra de las tecnologías; de hecho, también van a haber algunos dispositivos. Pero creo que es importante encontrar espacios de desconexión de ese otro mundo virtual y traerlos un poco a esta posibilidad de conversar, dialogar. Que no sea solamente un tema de lectura, sino que también exista la posibilidad de conocer al otro. Romper el individualismo, el individualismo feroz que ha entrado muy fuerte con las tecnologías.
Antes de meterme lleno en lo que tiene que ver con el funcionamiento de la biblioteca, me gustaría quedarme con lo que hablamos de los autores y la oferta de libros. ¿Cómo entran los autores regionales, pensando en editoriales locales? ¿Hay presencia?
Nosotros, a través de la Coordinación de Bibliotecas Públicas, que nos alimenta, por decirlo de alguna manera, con los libros, siempre consideramos dentro de las compras que se hacen anualmente la adquisición de material bibliográfico de autores locales. Existen algunas editoriales emergentes, editoriales independientes que han surgido acá, como Contrahuella, Murciélago y Tala. En muchos casos, los libros llegan a través de la donación que deben hacer por la propiedad intelectual a la Dirección de Bibliotecas. Otras veces, los mismos autores se acercan a la biblioteca a entregarnos uno o dos ejemplares, que van a tener un lugar destacado dentro de la sección de literatura regional. Hay más de 150 libros de autores regionales, que no es poco.
¡Es mucho!
Es bastante. Y es gracias a las donaciones de los propios autores, independientemente del depósito legal. Y eso igual es bueno, porque, de alguna manera, si alguien viene a la Biblioteca Municipal de Copiapó y quiere encontrar un poco de lo que se está escribiendo actualmente, algo hay de eso. Hay obras de esas editoriales y también algunas autoediciones.
Que también son aportadas por los mismos autores…
Así se va ampliando la colección de libros que tenemos. Ese es el camino.
Hablemos del hito: ¿Cuándo va a inaugurar la biblioteca? ¿Cuáles van a ser los horarios? Y, ¿quiénes podrán venir a pedir un libro?
La inauguración es el 29 de octubre. Los horarios de atención serán de diez de la mañana a dos de la tarde y, después de una pausa, retomamos entre las tres y las cinco y media. Para hacerse socio basta con presentar la cédula de identidad o el RUT y acreditar un domicilio. Inicialmente se pueden pedir dos ejemplares y, dependiendo del comportamiento del usuario, llegar hasta cinco.
¿De uso simultáneo?
Simultáneo, claro, con posibilidad de renovación, siempre que haya un buen comportamiento y no existan sanciones. Es importante que los libros se devuelvan. Siempre hay algunos que se fugan, pero queremos incentivar a los usuarios a ser responsables y evitar que acumulen sanciones.
¿Y sobre la inauguración…?
Realizaremos un hito de reapertura de la biblioteca municipal, en el que también presentaremos un pequeño libro surgido del taller de escritura creativa que hicimos durante el primer semestre en el Centro Cultural Atacama; trabajamos textos narrativos. No todos los participantes escribieron, pero una buena parte se atrevió a publicar, porque siempre da pudor escribir o publicar los primeros textos.

Considerando el tiempo que estuvo cerrado este espacio, ¿qué crees que viene a reactivar en el eje Alameda?
La Biblioteca Municipal se vio obligada a salir a terreno. Cuando se cayó el edificio, tuvimos que salir a buscar nuevos lectores. Como equipo del Centro Cultural tenemos expectativas, pero lo primero es retomar el vínculo con las personas que ya estaban inscritas. Hay más de 800 personas registradas y queremos que se enteren de la reapertura y vuelvan a su espacio. Como dices, estamos en el eje de la Alameda. Entre nuestros usuarios hay adultos mayores, estudiantes de la Universidad de Atacama, del ETP, del Liceo Católico y del Sagrado Corazón, además de escolares de establecimientos cercanos. Pero no hay que hacerse tantas expectativas tampoco. Hay que ser honestos: el tema de las bibliotecas no es fácil. Incentivar a las personas a acercarse a los libros, frente a todo lo que hablábamos sobre las tecnologías, será un desafío. Primero tenemos que reencantar a quienes ya se hicieron socios y, por otro lado, ofrecer una programación integral que incluya libros, música, teatro, danza y talleres. También queremos trabajar en mediación lectora, cuentacuentos y clubes de lectura. De hecho, ya se creó el club de lectura Rosario Orrego. Nosotros también tenemos la modalidad de clubes de lectura, así que invitamos a los que funcionan en otros espacios a que se acerquen a la Biblioteca Municipal de Copiapó si quieren o necesitan adquirir textos, dentro de la oferta que nosotros les podemos entregar.
¿Y hacer uso del espacio también?
Pueden usarlo si lo planificamos. Una de las dificultades de los clubes de lectura es que no siempre tienen dónde reunirse y suelen buscar un café. Acá no solamente puede ser en la sala de la biblioteca: dentro de este edificio también hay otras salas.
¿Van a estar habilitadas para poder leer?
Van a estar habilitadas para talleres y también como espacios de lectura.
Podría pedir un libro aquí y salir de la…
Y perfectamente salir de la biblioteca e irte a leer donde tú estimes conveniente. Está el hall también, que nosotros ocupamos harto para hacer eventos. De hecho, todos los lanzamientos que hicimos el año pasado se hacían acá afuera. Entonces, eso también es parte de la gestión que excede un poco el ámbito netamente de una biblioteca. Se extiende también a la gestión cultural, al fomento lector y a este tema que tiene que ver con promover a los autores y las autoras que están publicando en Atacama. Este también es un espacio al que se pueden acercar los escritores y las escritoras para lanzar sus libros. Y es un muy buen espacio porque, además, contamos con toda la infraestructura técnica. Eso es importantísimo.
Una última consulta. A propósito de la Bibliomóvil, que pronto realizará también su lanzamiento. ¿Qué te parece esta iniciativa? ¿Cómo conversa con la apertura de la biblioteca?
Lo que pasa es que el Bibliomóvil tiene como objetivo llegar a los espacios donde no están las bibliotecas. De hecho, van a tener la inauguración en San Pedro, en una escuela. Van a estar en Alto del Carmen, en Totoral, también. Nosotros queremos apoyar esa iniciativa del Bibliomóvil a través también un poco de la vinculación que tenemos con el territorio. La Municipalidad de Copiapó tiene una vinculación muy amplia con el territorio y eso hace que nosotros seamos estratégicos para ellos, como Bibliomóvil. Dentro de la programación del Bibliomóvil, por ejemplo, ellos también van a estar en el frontis de la Municipalidad y en los centros comunitarios. Entonces, yo creo que vamos a estar apoyando su gestión para que esta idea de la biblioteca llegue a más lugares, como San Juan Pablo II y Rosario, que son lugares que no tienen mucho acceso a actividades culturales. Y, si te fijaste, la Bibliomóvil tiene música, sombra, un acceso para personas con discapacidad. Está bueno, en realidad. Este es el primer Bibliomóvil que se desplaza por toda la región; es de todos, en el fondo.


