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Cinco preguntas a Alejandro Aravena

  • Premio Pritzker 2016 y Premio Nacional de Arquitectura 2026. Arquitecto de la Universidad Católica de Chile. Dirige ELEMENTAL desde 2001. En su visita a Copiapó plantea cómo se proyecta el desarrollo de una ciudad que se piensa desde y para la minería.

Tras la segunda edición del ciclo de conferencias Visión Atacama, impulsado por Gold Fields y apoyado por CORPROA, conversamos (preguntamos), junto a otros medios, en un breve punto de prensa con el arquitecto Alejandro Aravena sobre los desafíos del desarrollo urbano y la oportunidad de transformar el crecimiento minero en mejores condiciones de vida para los habitantes de Atacama.

Aravena plantea que las ciudades pueden cumplir un rol redistributivo a través de espacios públicos, infraestructura y transporte de calidad. “La ciudad es un atajo a la equidad”, plantea.

¿Qué le pareció esta instancia? ¿Cómo se puede transformar todo este crecimiento económico en mejores ciudades y mejores espacios públicos para la ciudad?

Me parece muy oportuna, en el sentido de que ya se vislumbra que va a venir un auge económico asociado a la minería y uno, en la línea de lo oportuno, no querría perder el sentido de oportunidad. Es decir, que uno haya imaginado que esos recursos que van a llegar permitan, por un lado, nivelar la cancha y, por otro lado, generar las condiciones que atraigan a las personas que van a hacer que ese auge económico sea sostenido en el tiempo.

La idea es que, si un seminario como este se hace en 180 años más, cuando miremos hacia atrás, sepamos que se hicieron esas operaciones, estrategias o se identificaron las herramientas de la caja adecuadas para que la versión próxima de esta mejor ciudad haya podido partir en un evento como este.

Quizás hay que entender que las ciudades son mecanismos muy eficientes de creación de riqueza, en la medida en que, cuando la gente está concentrada en el territorio, es más eficiente distribuir políticas públicas.

Eventualmente, si no se ha identificado o no se tiene conciencia de que este aumento económico debiera ser lo más transversal posible, podría terminar generando un nivel de tensión o de distancia entre aquellos a los que les tocó y los que no les tocó. Creo que en Chile ya tenemos claro qué es lo que ocurre cuando no hacemos estas operaciones de nivelación de la cancha.

Ahora, en el caso de la ciudad, también, la idea de que uno entienda que ellas se miden por lo que se puede hacer en ellas gratis, no que se haga un evento, una institución, un hotel o cualquier cosa que a algunos los beneficia, sino que se traduzca en espacios públicos, en infraestructura, en transporte de calidad… creo que esa es otra clave: que sin tener que tener recursos propios, uno pueda disfrutar de una cierta calidad de vida, a veces en pequeñas cuotas diarias pero es muy relevante que esto sea empujado de manera transversal y no de manera ni sectorial, ni sólo para algunos.

¿Cómo se replantea el desarrollo de la ciudad desde la arquitectura tras los eventos climáticos, por ejemplo, que generan nuevas necesidades en las obras públicas?

Bueno, mira, una de las cosas que tiene Chile, es una cuestión súper técnica, pero cuando uno presenta un proyecto para la ciudad, alguien tiene que darle una calificación para que sea considerado socialmente relevante. Y en general, el análisis de esos proyectos lo hace alguien que se dedica a un sector específico, y la ciudad no es “por sectores”. No es que, por un lado, vayan las calles, por otro, el espacio público y, por otro, las obras de cambio climático. Tienen que ir todas coordinadas al mismo tiempo.

Entonces, más allá del “qué”, que corresponderá a un debate ciudadano para identificar dónde están esas carencias o esas expectativas asociadas al ámbito económico, el “cómo”: que uno pueda hacer más de una cosa a la vez. Que una obra de mitigación del cambio climático para aluviones en quebradas, mientras no ocurra ese evento, pueda ser el mejor espacio público de la ciudad.

El parque de inundación (Kaukari), mientras no ocurre la inundación, es un lugar donde uno quiere y puede ir a pasear, con una experiencia de calidad de vida cotidiana. De ese tipo de oportunidades urbanas hay muchas, el tema es que uno entienda que tienen que ser varias capas a la vez y no monofuncionales, por decirlo así.

Hablando del debate ciudadano, y a propósito de la licitación de terrenos en Bahía Inglesa, ¿cómo entra la discusión la participación ciudadana, considerando a quienes plantean que no hubo una consulta previa?

La experiencia que compartí aquí fue el caso de reconstrucción en Constitución. Ahí lo que se hizo fue construir un consorcio donde a la clásica alianza público-privada se le sumó una tercera “P”, las personas.

Cuando uno identifica a todos los actores relevantes en un determinado territorio, primero levanta cuáles son las expectativas, las rabias, los resentimientos y los deseos de los distintos actores. En la medida en que hay un proceso intenso y con una cierta concentración en el tiempo, aparecen cosas que, de lo contrario, porque no fueron preguntadas o no fueron resueltas, terminan a largo plazo devolviéndose de mala manera.

En ese sentido, dado que las transformaciones en las ciudades duran periodos de tiempo muy superiores a las administraciones políticas, es muy relevante que este proceso de participación sea lo más temprano posible. No se busca un proceso de participación para obtener de la gente cuál es la respuesta; es todo lo contrario: lo que busca identificar es cuál es la pregunta, porque no hay nada peor que contestar bien la pregunta equivocada.

¿Cuáles son las oportunidades que se abren para Atacama a futuro?

Como te decía, son estos momentos en que uno puede capitalizar, por medio de la ciudad, oportunidades estratégicas de mejora de calidad de vida sin tener que depender de la redistribución del ingreso.

Porque los que van a obtener mejores ingresos producto del auge económico se van a dotar de mejor calidad de vida a sí mismos. Lo que uno tiene que identificar es que aquellos que no les va a tocar el ingreso también participen de estas mejoras. Y en ese sentido, la ciudad es un atajo a la equidad, porque hay proyectos de espacios públicos, de infraestructura, de vivienda, de transporte o de recreación que permiten mejorar esa calidad de vida de manera gratuita en la ciudad. Finalmente, ese es el rol redistributivo que puede tener la ciudad.

¿Qué importancia tiene el Plano Regulador, considerando que lleva años pendiente?

Es un drama de todas las ciudades de Chile. Es común: no hay ni una sola ciudad que no reclame por su Plano Regulador. Pero sí, es parte de los componentes que hay que discutir