CEIA Copiapó celebra su “Caleidoscopio Cultural”: un encuentro que reafirma el valor transformador de la educación pública
Entre colores, música, aromas y expresiones que cruzaron fronteras y generaciones, el CEIA Copiapó vivió una jornada inolvidable con la realización del “Caleidoscopio Cultural”, una muestra comunitaria que cerró con broche de oro los proyectos financiados por el Ministerio de Educación y que reunió a estudiantes, docentes, familias, redes colaboradoras y habitantes de la región de Atacama.
El evento, concebido como un espacio de encuentro y diversidad, reflejó el compromiso de la comunidad educativa con una enseñanza inclusiva, significativa y conectada con la identidad cultural de los territorios.
La directora del establecimiento, Amada Quezada Araya, recientemente distinguida por la Gran Logia de Chile por su Excelencia Académica, inauguró la actividad con un discurso que fue ovacionado por los asistentes.
“Caleidoscopio Cultural nos invita a disfrutar esta gran tarde, donde celebramos la creatividad, la identidad y el encuentro entre pueblos originarios y países hermanos…”, expresó, destacando que la educación pública se transforma en puente entre la cultura, el respeto y la esperanza.
La autoridad enfatizó que cuando la educación se vive con sentido y colaboración, cada estudiante se convierte en protagonista de su historia y constructor de un futuro más empático y solidario.
La jornada se convirtió en un verdadero mosaico de manifestaciones culturales. Estudiantes de distintas edades presentaron tejidos, artesanías, danzas, muestras gastronómicas y exposiciones interdisciplinarias nacidas en las aulas del CEIA, donde la inclusión y el respeto a la diversidad son pilares permanentes.
“En nuestra comunidad inclusiva, cuya columna vertebral es la convivencia armoniosa, cada color y cada historia cuentan”, afirmó Jennifer Miranda, encargada de Convivencia Escolar, resaltando el valor humano que guía el proyecto educativo.
El “Caleidoscopio Cultural” marcó el cierre de tres importantes iniciativas del CEIA Copiapó, perteneciente al SLEP Atacama y financiadas por el Ministerio de Educación:
- Sistema de Alerta y Acompañamiento Temprano: programa destinado a prevenir la deserción escolar mediante estrategias personalizadas de apoyo.
- Proyecto Vida Saludable: centrado en promover el autocuidado, la salud mental y el bienestar integral de la comunidad.
- Proyecto Migrantes: espacio de integración que reconoce la diversidad cultural de estudiantes provenientes de Ecuador, Bolivia, Perú, Chile, Colombia, Venezuela, Haití, Argentina, Brasil y México.
El evento contó con la participación de instituciones y agrupaciones colaboradoras, entre ellas la Universidad de Atacama, la Escuela Pukará, la Escuela Isabel Peña Morales, Senda Previene y los grupos folclóricos “Danzares de mi Tierra” y “Amigos de la Cueca”.
Uno de los momentos más celebrados fue la presentación de los estudiantes del Anexo del CEIA, quienes interpretaron la tradicional Diablada y diversas cuecas, acompañados por docentes, familias y su encargada, Marcela Orellana.
De manera especial, el equipo PIE de la Escuela Isabel Peña Morales, dirigido por Jessica Aróstica, presentó una danza mapuche que conmovió profundamente al público.
Más que una coreografía, la puesta en escena fue un acto simbólico que evocó la relación ancestral con la naturaleza y los elementos: la ñuke mapu, el agua, el viento, el fuego y la memoria de los antepasados.
Integrantes del Consejo Nacional del Pueblo Colla, entre ellos Ximena Miranda y Cindy Quevedo, valoraron la iniciativa como un ejemplo inspirador de aprendizaje significativo y una contribución a mantener vivas las tradiciones y cosmovisiones de los pueblos originarios.
El CEIA Copiapó, junto a su equipo de directivos, docentes, asistentes de la educación y estudiantes en práctica de instituciones como la Universidad Santo Tomás, Inacap e Iplacex, cerró la jornada escribiendo un capítulo luminoso de su historia.
Bajo el símbolo del caleidoscopio—que transforma la luz en diversidad—la actividad dejó en evidencia la fuerza de una comunidad educativa que abraza la inclusión como su mayor riqueza.
En cada gesto, en cada danza y en cada creación, el CEIA reafirmó su compromiso con una educación pública que dialoga, celebra y transforma.




