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Asociación Deportiva Regional de Escalada y Andinismo apunta a consolidar a Atacama como territorio ideal para el desarrollo de la escalada

  • La reciente creación de la Asociación Deportiva Regional de Escalada y Andinismo de Atacama constituye un esfuerzo por articular a los clubes de la región y generar mejores condiciones para el desarrollo competitivo de sus deportistas. Sus dirigentes apuntan a infraestructura, formación técnica y coordinación entre actores públicos y privados como los principales desafíos para cerrar la brecha que hoy existe entre quienes se inician en la disciplina y quienes buscan competir a nivel nacional e internacional.

La escalada y el montañismo ocupan un espacio cada vez más visible dentro del panorama deportivo de Chile y el mundo. En Atacama, la participación de jóvenes en competencias nacionales y al desarrollo de un circuito local se suma a la aparición de gimnasios de escalada y a la consolidación de la Asociación Deportiva Regional de Escalada y Andinismo de Atacama (ADEA), una estructura que busca darle continuidad a —y profesionalizar— ese crecimiento.

Creada hace aproximadamente siete meses, hoy reúne a tres clubes: Club de Escalada Caldera, Club Roca Viva y Club de Montaña El Toro —Caldera, Copiapó y Alto del Carmen, respectivamente— y tiene entre sus principales objetivos coordinar el trabajo de las organizaciones locales, vincular a la región con la Federación de Andinismo de Chile (FEACH) y generar mejores condiciones para la formación y proyección de los deportistas.

Para su presidenta, Elise Dandois, la creación de la asociación representa un paso relevante en un proceso que lleva cerca de una década desarrollándose en la región. “Todavía estamos en pañales”, respecto de lo que ocurre a nivel nacional, reconoce Dandois, aunque destaca que la creación de la ADEA permite fortalecer la gestión deportiva y avanzar también en materias ambientales y educativas.

En tanto, el tesorero de la asociación y presidente del club Roca Viva, Rodrigo Bozo, plantea que uno de los principales desafíos está precisamente en transformar ese crecimiento inicial en trayectorias deportivas que permitan a los jóvenes avanzar hacia mayores niveles de y para la competición. Para Bozo, Atacama cuenta con una base importante para la formación de nuevos deportistas, pero existe una dificultad: “Nos vemos limitados en el crecimiento cuando queremos competir con otras regiones o incluso con otros países que están más adelantados. Nos encontramos con una brecha entre el desarrollo del joven, del estudiante que se está iniciando en las actividades, y el profesional como tal en la región”, explica.

El desafío, según explican desde la ADEA, no se queda solamente en conseguir que más niños y jóvenes practiquen escalada, sino por generar las condiciones para que quienes muestran capacidades puedan continuar desarrollándose en la disciplina sin tener que abandonar la región para acceder a mejores oportunidades de entrenamiento y competitividad.

Una región con condiciones favorables

La posibilidad de practicar durante todo el año al aire libre, incluso en pleno invierno, sumado a la existencia de sectores de escalada en distintas comunas abre una oportunidad no solamente para los deportistas locales, sino también para posicionar a la región como destino deportivo con enorme potencial. Estas características geográficas y climáticas de Atacama constituyen, a juicio de la ADEA, una ventaja que todavía no ha sido suficientemente aprovechada.

Entre los sectores mencionados por la asociación se encuentran el Zoológico de Piedra, la quebrada del Culebrón –concesionado por el Club Roca Viva– y sectores cercanos a la desembocadura del río Copiapó, además de áreas de escalada deportiva y boulder en Alto del Carmen y Vallenar.

De acuerdo con la presidenta de la ADEA, a esto se suma la denominada “ruta de los Seismiles”, que sitúa a la región entre los territorios con mayores posibilidades para el desarrollo de actividades de montaña. La apuesta es que estas condiciones puedan convertirse también en una ventaja estratégica que signifique la articulación de diversos sectores, más allá de lo deportivo: “Siendo bien ambiciosos, más adelante podamos ser sede de diferentes actividades, encuentros, competencias durante el invierno, sobre todo, considerando que en el sur se escala menos por el clima”, plantea Dandois.

Para alcanzar ese objetivo, advierten, primero es necesario “consolidar una estructura capaz de responder a las exigencias de competencias de mayor nivel”. La infraestructura aparece como uno de los principales pendientes: desde la ADEA advierten la ausencia de un espacio público de acceso gratuito y permanente en Copiapó. “Hace varios años que estamos a la espera de algún proyecto que nos vienen prometiendo en el parque Kaukari”, señala Dandois, quien plantea que la articulación entre el sector público y privado puede ser determinante para ampliar las posibilidades de entrenamiento en la capital regional.

La dirigenta agrega que el desarrollo de los deportistas también requiere acompañamiento más allá del muro: preparación psicológica, nutricional y otros apoyos que permitan avanzar hacia una preparación deportiva más integral.

Hacia la escalada profesional

La ADEA se constituyó inicialmente con tres clubes, pero la intención es ampliar esa base. Para sus dirigentes, ampliar la red permitiría, además de aumentar la cantidad de deportistas, incorporar distintas experiencias y capacidades a la estructura regional. En esa dirección se inscribe uno de los hitos que la asociación destaca de este año: la capacitación por parte de la FEACH de integrantes de la asociación de la región como jueces y abridores, quienes tienen la responsabilidad de preparar y evaluar las rutas de competencia. “Esta fue la primera formación, que fue de la mano con la primera competencia federada y que esperamos sea el primer paso que nos va a llevar a abordar de manera seria y profesional este deporte”, agrega Bozo.

Para Bozo, esta formación permite que los deportistas locales puedan enfrentarse desde Atacama a “estándares similares” a los que encontrarán posteriormente en competencias nacionales. “La idea es dejar de trabajar de manera amateur para evitar encontrarte luego, en la competencia nacional, con otra realidad que genera muchas veces un choque. Muchas veces el deportista no sabe cómo desarrollarse y eso afecta su rendimiento”, dice.

La capacitación se produjo en paralelo al desarrollo del primer circuito federado realizado recientemente en la región, lo que la ADEA considera un primer paso hacia una práctica deportiva más profesionalizada. La mirada está puesta ahora en consolidar un circuito regional y, eventualmente, ampliar la colaboración con otras regiones para generar competencias juveniles de mayor alcance. Dandois plantea incluso la posibilidad de articular un circuito que reúna a distintas zonas del norte y centro del país, aprovechando la experiencia acumulada y las condiciones que ofrece Atacama.

Ahora, el objetivo es que la asociación pueda convertirse en un punto de articulación entre los clubes locales y la federación, pero también entre los deportistas y las instituciones públicas y privadas que pueden aportar a su desarrollo. Dandois destaca que ya existen experiencias de apoyo institucional, como las becas para deportistas destacados entregadas por el Gobierno Regional y el respaldo de municipios a actividades desarrolladas por los clubes. El desafío, plantea, es pasar desde apoyos puntuales a una articulación más permanente.

Profesionalizar la seguridad

El crecimiento de la actividad también trae consigo la necesidad elevar los estándares de seguridad. Desde la ADEA plantean que quienes practican escalada y montañismo, tanto de manera competitiva como recreativa, deben contar con herramientas para gestionar los riesgos propios de actividades con estas características.

Cursos de primeros auxilios, rescate en zonas agrestes y formación específica en montaña aparecen así como parte de la agenda de la asociación, que mantiene además una relación cercana con el Cuerpo de Socorro Andino.

La discusión también alcanza a la certificación de quienes imparten formación en montaña, un tema que durante los últimos meses ha generado un conflicto entre organizaciones vinculadas a estas actividades en la región. Sin entrar en profundidad en esa controversia, desde la ADEA plantean que el camino debería apuntar a establecer estándares comunes: “Estandarizar los criterios y estandarizar los conocimientos es una base fundamental; todos buscamos el mismo objetivo”, sostiene Bozo.

Dandois, en tanto, llama a que las distintas organizaciones puedan acercarse y trabajar de manera coordinada. “No queremos dejar a nadie fuera. Invitamos a todos a que se acerquen, a que podamos realizar cosas en conjunto, en fortalecernos como región en todo este tipo de deportes y de formaciones”, finaliza.