Alejandro Martin, director regional de Sernatur: “En ningún caso nuestra mirada apunta hacia lo masivo”
- Frente a la expectativa de una floración de 15 mil kilómetros cuadrados tras las lluvias invernales, el director regional de Sernatur detalla la compleja coordinación para recuperar las carreteras afectadas y explica los alcances de una inversión histórica de $4.600 millones. En esta entrevista, la autoridad descarta un modelo de turismo masivo para Atacama y apuesta por un desarrollo centrado en los intereses especiales y el resguardo estricto de la biodiversidad local.
Este año el Desierto Florido se podría convertir en mucho más que un fenómeno natural para Atacama. La magnitud que podría alcanzar la floración abre una oportunidad para atraer visitantes y posicionar estratégicamente a la región, pero también revive una tensión que no es nueva: cómo aumentar el flujo turístico sin concentrarlo en los destinos frecuentes y, al mismo tiempo, sin sobrecargar territorios que tras el sistema frontal todavía presentan daños en infraestructura y/o dificultades de conectividad.
En este contexto, y consultado por la apertura de Atacama al turismo de intereses especiales, Alejandro Martin, director regional del Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) explica que “es un concepto que nace hace muchos años a propósito de las características de nuestro país; en Atacama no tenemos destinos que se caractericen por temas masivos, somos de intereses justamente más particulares, que mezclan todos los atractivos disponibles en la región y hace que podamos captar los intereses de ciertos segmentos, pero también que podamos complementarlos. Y ahí está el desafío”.
Así, desde Sernatur plantean que la respuesta no pasa por competir con otros destinos en volumen de visitantes, sino por lograr que quienes lleguen a Atacama permanezcan más tiempo, recorran distintos puntos de la región e inviertan más recursos en servicios y productos locales. Para ello, el organismo prepara una nueva estrategia de promoción que contempla acciones en distintos mercados durante los próximos meses.
El Desierto Florido aparece este año como uno de los principales atractivos para movilizar visitantes hacia la región. ¿Cómo se está preparando Sernatur frente a esta temporada, considerando además las dificultades que han dejado las últimas lluvias y la situación de algunos caminos?
Hoy la prioridad está puesta en recuperar y asegurar la conectividad. La Delegación Presidencial está liderando la coordinación y están involucrados todos los servicios públicos. Tenemos que ir evaluando minuto a minuto cómo están las condiciones, particularmente en sectores donde las quebradas han generado modificaciones en las rutas. Nuestra prioridad siempre va a ser que los habitantes puedan retomar su vida normal, que tengan abastecimiento y que los estudiantes puedan llegar a sus establecimientos. Y, en paralelo, tenemos que generar las condiciones para que los turistas puedan desplazarse de manera segura.Hay rutas que todavía están en evaluación. El camino hacia Chañaral de Aceituno, por ejemplo, tiene un tramo que continúa con trabajos y cortes. En el caso de Totoral, la ruta quedó bastante destruida y, si esa condición se confirma, evidentemente tendremos que evaluar las condiciones de acceso.
Con la aprobación de un programa histórico de $4.600 millones de pesos por parte del Gobierno Regional, surgen inquietudes sobre si tanta promoción podría saturar los servicios locales de comunas rurales pequeñas que aún no se recuperan del temporal. ¿Cómo se equilibra esta difusión masiva con la capacidad actual de Atacama en cuanto a infraestructura turística y conectividad?
Es importante aclarar que hoy contamos con dos herramientas financieras paralelas: una está focalizada en el destino Pingüino de Humboldt—equivalente a $728 millones—, particularmente en Caleta Chañaral de Aceituno, Freirina y el valle del Huasco, que ya está completamente operativa. La otra corresponde al programa regional de $4.600 millones, que se aprobó en marzo después de todo un proceso administrativo. Entiendo que tu punto va por el lado de ‘mucha difusión versus las capacidades que tenemos’… hoy tenemos la oportunidad de recolocar a la región de Atacama en el lugar donde tiene que estar: como no tenemos un flujo constante de visitantes lo que buscamos es un posicionamiento permanente de la región después de aproximadamente 15 años en que no hemos tenido campañas de difusión continuas. El desafío inmediato está en ordenar la oferta que tenemos formalmente registrada en Sernatur y distribuir a los turistas por el territorio, evitando que se concentren solamente en los lugares tradicionales, como el Parque Nacional Llanos de Challe.
Lo que buscamos es posicionar Atacama y atraer a un público que consuma y valore los servicios formales, generando un crecimiento sostenible de los prestadores registrados.
Pero ahí aparece otra tensión: si la campaña de promoción funciona y llegan más visitantes, ¿cómo se podría evitar que ese aumento termine concentrándose en los lugares que hoy tienen mayor reconocimiento y menor capacidad para absorber nuevos flujos?
La estrategia apunta precisamente a distribuir. Queremos que las personas no solamente vengan a ver el Desierto Florido y regresen, sino que puedan quedarse una, dos o tres noches y conocer otros atractivos. Eso permite que el visitante consuma gastronomía, alojamiento y servicios locales. En el valle del Huasco, por ejemplo, tenemos productos como el aceite de oliva, las viñas y la miel. La idea es que esos productos y experiencias formen parte de la visita.
Sin embargo, existe inquietud respecto a no terminar replicando modelos de turismo masivo que depreden el territorio o afecten la cultura local. ¿Hacia dónde apunta la concretamente la estrategia de Sernatur?
En ningún caso nuestra mirada apunta hacia lo masivo. Lo que Sernatur busca prioritariamente es aumentar la cantidad de noches de pernoctación y el gasto diario de los visitantes en la región. Lo que sí queremos es que ojalá la gente se tome no solo el día, sino que al menos una noche, dos noches, tres noches para poder recorrer los distintos tipos de floraciones que tenemos a lo largo de la región. Dependiendo de la zona la floraciones son distintas: cuando queremos ver un gran campo de flores de un solo color, probablemente lo vamos a encontrar más hacia la zona norte, centro norte de la región. Cuando queremos ver mucha diversidad y muchos colores, lo vamos a encontrar del centro más hacia el sur, probablemente, en las quebradas y en todos esos lugares. Entonces, la posibilidad que tenemos hoy día de hacer que la gente recorra toda la región es única.
¿Cómo se piensa aprovechar esto, entonces, en base a la oferta de servicios y bienes que hay dentro de la región?
Un mayor gasto diario se traduce de manera directa en una mayor utilización de servicios locales formales y en el fortalecimiento del encadenamiento productivo. Sabemos que sin una demanda turística sólida e incentivos de mercado es muy difícil que la oferta local se consolide; por ejemplo, que un restaurante decida abrir sus puertas un domingo. Por ello, el rol de este programa es generar un impacto real en el posicionamiento de Atacama que incentive la llegada de un público que consuma y valore los servicios formales, impulsando el crecimiento sustentable de nuestros operadores registrados.
En ese sentido, ¿cómo se proyecta la articulación entre Sernatur y otras entidades para potenciar atractivos relacionados al turismo de intereses especiales como la paleontología o el astroturismo?
Hoy existe un consenso importante en la región de que el turismo tiene la capacidad de consolidarse como la segunda economía regional, entendiéndolo como una vía de diversificación de la matriz productiva y no como una competencia directa con la minería. El turista actual ya no busca solamente sol y playa, eso lo sabemos hace mucho tiempo. Tenemos cetáceos en Chañaral de Aceituno, una ruta agroalimentaria en el valle del Huasco, alta montaña, salares, lagunas altiplánicas y Ojos del Salado. La paleontología también puede ser transversal: hemos estado trabajando con la Corporación para la Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural de Atacama (CIAHN) en la promoción de lugares como el Parque Los Dedos y Cerro Ballena. Lo mismo ocurre con el astroturismo y el enoturismo, donde existen programas de apoyo a pequeños productores vitivinícolas, por ejemplo. La idea es que todas esas experiencias puedan complementar la visita y ayudar a desestacionalizar la actividad.
¿Cómo se va a traducir concretamente esta estrategia de promoción durante los próximos meses? ¿Cuáles serán los principales hitos y ferias donde estará presente Atacama?
Tenemos planificadas al menos diez o doce acciones promocionales de corta duración con el fin de aprovechar el impulso del Desierto Florido y conectarlo directamente con la temporada estival. El hito de lanzamiento regional está fijado para el 23 de septiembre, instancia a la que invitamos a todos los medios nacionales y locales para ayudarnos a visibilizar el destino. Posteriormente, participaremos en eventos estratégicos en Atacama como Expo FOREDE, y en Santiago, como el Festival Ladera Sur. También asistiremos a la Feria Internacional de Turismo (FIT) de Buenos Aires y a la Expo Catamarca en Argentina, apuntando también a reactivar el mercado trasandino. Además, realizaremos lanzamientos formales de temporada en mercados nacionales clave como Antofagasta, La Serena, Santiago y Concepción, buscando reinsertar con fuerza la marca turística de Atacama tras años de ausencia de fondos permanentes de difusión.
Por último, ¿cuál es el llamado concreto que hace el servicio en materia de conciencia ambiental y comportamiento en terreno?
El llamado que debemos hacer con mayor fuerza es a la conciencia turística, bajo un enfoque de turismo regenerativo. Esto se resume en el compromiso de dejar el lugar visitado mejor de como lo encontramos, o al menos no generar ningún tipo de impacto negativo en el medioambiente. Las directrices básicas son muy claras: no botar basura, no cortar las flores bajo ninguna circunstancia, no pisar la vegetación y transitar únicamente por los senderos establecidos de manera natural. Asimismo, está absolutamente prohibido ingresar con vehículos motorizados de cualquier tipo en las zonas de floración. Disfrutar de este fenómeno maravilloso debe ir de la mano con la contratación de guías, operadores y servicios registrados formalmente en Sernatur, asegurando así una experiencia segura, enriquecedora y comprometida con la preservación de la biodiversidad de nuestra región.

