Acusan de agresión a un hombre baleado por un agente de ICE en Minneapolis: una confesión derrumba el caso
Una noche de enero en Minneapolis, Alfredo Alejandro Aljorna realizaba entregas como conductor de DoorDash cuando, según su abogado, fue seguido por agentes de Immigration and Customs Enforcement (ICE). Tras llegar a su vivienda, se produjo un forcejeo y su primo, Julio César Sosa-Celis, recibió un disparo en la pierna cuando intentaba cerrar la puerta.
El incidente ocurrió días después de que un agente federal matara a tiros a Renee Good, en un contexto de crecientes tensiones y protestas en la ciudad.
Inicialmente, el Department of Homeland Security (DHS) aseguró que Sosa-Celis conducía el vehículo y que él, Aljorna y un tercer hombre agredieron violentamente a un agente, lo que justificó un “tiro defensivo”. La entonces secretaria Kristi Noem calificó el hecho como un “intento de asesinato de agentes federales”.
Sin embargo, al día siguiente el Department of Justice (DOJ) presentó cargos con una versión distinta: señaló que el conductor era Aljorna y describió una persecución que terminó con un disparo “hacia la proximidad” de los hombres.
El caso dio un giro el jueves, cuando el DOJ solicitó retirar los cargos de forma definitiva. En la moción, reconoció que se presentó información incorrecta ante el tribunal. ICE admitió que sus agentes hicieron “declaraciones falsas” bajo juramento tras revisarse evidencia en video.
El director interino de ICE, Todd Lyons, informó que los dos agentes implicados fueron puestos en licencia administrativa y podrían enfrentar sanciones, incluso cargos penales.
Para el analista legal de CNN Elie Honig, el caso se suma a otros en los que las versiones iniciales del Gobierno federal tras tiroteos de sus agentes han sido luego contradichas por pruebas posteriores. La desestimación “con prejuicio” implica que el proceso no puede reabrirse y representa, según expertos, una admisión significativa de errores por parte de los fiscales.

