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Ministra de la Mujer aborda en Atacama avances en protección, Sala Cuna y empleo femenino

POR:PAULA CARMONA CABRERA

Durante su visita a Diario Chañarcillo, la ministra Judith Marín abordó los principales desafíos de su cartera, desde el fortalecimiento de las medidas cautelares para víctimas de violencia hasta el avance de Sala Cuna y la ampliación de programas destinados a favorecer la autonomía económica de las mujeres.

Fortalecer la protección de las mujeres víctimas de violencia, avanzar en corresponsabilidad y abrir nuevas oportunidades laborales y de emprendimiento fueron parte de los principales temas abordados por la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Judith Marín, durante su paso por la Región de Atacama.

En conversación con Diario Chañarcillo, la secretaria de Estado detalló parte de la agenda que desarrolla la cartera y puso especial énfasis en uno de los problemas que continúa generando preocupación: qué ocurre cuando una mujer cuenta con una medida cautelar, pero el sistema no logra garantizar de manera continua su protección.

Según explicó Marín, antecedentes correspondientes a 2025 indican que un 12% de los autores de femicidios tentados, frustrados o consumados tenía medidas cautelares previas, cifra que en 2024 habría alcanzado un 20,8%.

Frente a esta realidad, la ministra señaló que se presentó un proyecto de ley que busca reforzar estas medidas y evitar vacíos de protección, particularmente cuando una causa pasa desde un tribunal de Familia a un juzgado de Garantía.

La propuesta apunta a que las cautelares puedan mantenerse mientras se produce ese cambio de competencia. También contempla ampliar la colaboración de la seguridad municipal en su fiscalización, considerando especialmente aquellos territorios donde existen dificultades asociadas a la disponibilidad de personal o vehículos policiales.

A ello se suma la posibilidad de contar con un juez preferente que permita agilizar la tramitación de estas causas.

El desafío adquiere una dimensión particular en Atacama, donde las distancias entre comunas y localidades pueden transformarse en una barrera para acceder oportunamente a orientación y acompañamiento.

Marín explicó que actualmente existen centros especializados en Copiapó y Vallenar, los que entregan cobertura a más de 210 mujeres sobrevivientes de situaciones de violencia grave o extrema.

A estos dispositivos se agregan cinco Centros de la Mujer ubicados en Chañaral, Diego de Almagro, Copiapó, Vallenar y Freirina, alcanzando una cobertura aproximada de 1.500 mujeres.

La ministra reconoció que todavía queda camino por recorrer para llegar a sectores más apartados y aseguró que uno de los desafíos hacia 2030 será continuar ampliando la presencia territorial de estos servicios.

En paralelo, recordó la existencia del Fono de Orientación 1455, destinado a entregar información y orientación a mujeres frente a situaciones de violencia.

La autonomía económica fue otro de los ejes centrales de la conversación. En ese ámbito, la ministra destacó el programa 4 a 7, iniciativa que busca responder a una dificultad cotidiana para muchas mujeres: compatibilizar el trabajo, los estudios o una capacitación con el cuidado de sus hijos e hijas después de la jornada escolar.

En Atacama, el programa funciona en diez establecimientos educacionales distribuidos en Diego de Almagro, Copiapó, Tierra Amarilla, Huasco, Freirina, Vallenar y Alto del Carmen.

Para Marín, su importancia radica precisamente en que actúa como un programa “habilitante”, ya que mientras niños y niñas permanecen en espacios seguros desarrollando distintas actividades, sus madres pueden trabajar, capacitarse o continuar sus estudios.

A nivel nacional, detalló que se incorporaron 60 nuevos establecimientos gracias a una mayor disponibilidad de recursos. Sin embargo, explicó que seguir aumentando la cobertura dependerá tanto del presupuesto como del trabajo coordinado con los municipios.

Uno de los temas que por años ha estado presente en la discusión pública es el proyecto de Sala Cuna, iniciativa que, según explicó la ministra, alcanzó un nuevo avance al pasar desde el Senado hacia la Cámara de Diputadas y Diputados.

Actualmente, el proyecto se encuentra en discusión en la Comisión de Trabajo de la Cámara.

Marín destacó que uno de los cambios relevantes apunta a avanzar desde una lógica donde el cuidado se vincula principalmente con la mujer hacia un modelo de corresponsabilidad.

“Tenemos que hablar de corresponsabilidad”, enfatizó la ministra, al explicar que la propuesta busca que el acceso al beneficio no dependa exclusivamente de las trabajadoras, sino que pueda incorporar también a los trabajadores.

De $5 millones a $25 millones para emprendedoras de Atacama

Las medidas para impulsar el empleo femenino también tuvieron un capítulo regional. A través de Modo Empleo, explicó Marín, se busca articular diferentes herramientas del Estado para incentivar la contratación de mujeres y fortalecer sus posibilidades de generar ingresos propios.

La autoridad señaló que los incentivos consideran un subsidio equivalente al 60% para la contratación de mujeres, mientras que para los hombres alcanza un 50%. En el caso femenino, indicó, el beneficio bordea los $330 mil.

Pero uno de los anuncios que destacó durante su visita estuvo relacionado directamente con las emprendedoras de Atacama.

Inicialmente, el presupuesto contemplado para el programa Mujer Emprende durante 2026 era de $5 millones, recursos que permitían financiar un proyecto para entre tres y cinco beneficiarias. Con la incorporación de nuevos recursos mediante Modo Empleo, la cifra aumentó a $25 millones, permitiendo llegar a 18 emprendedoras de la región.

La apuesta, sostuvo Marín, es que estos apoyos no se limiten a mantener pequeños negocios, sino que permitan entregar herramientas para crecer, consolidarse y eventualmente avanzar hacia la creación de micro, pequeñas o medianas empresas.

“Queremos que las cosas también pasen en regiones”

Más allá de las cifras, la visita dejó planteado un desafío transversal: que las políticas públicas efectivamente lleguen a las mujeres que viven fuera de los grandes centros urbanos.

En ese escenario, la ministra apuntó al rol que tendrá la seremi de la Mujer y la Equidad de Género de Atacama, María Paz Miranda, en acercar la oferta pública a las distintas comunas y mejorar la difusión de los programas disponibles.

Para Marín, no basta con diseñar políticas desde el nivel central si estas no son conocidas o accesibles para quienes viven en territorios más alejados.

“Muchas veces esa es la queja de las usuarias y nos dicen ‘todo pasa en Santiago’, y en verdad no queremos que sea así; queremos que también las cosas pasen en regiones”, expresó.

Una frase que resume buena parte del desafío planteado durante su paso por Atacama: transformar los avances legislativos, programas y recursos en herramientas concretas que puedan sentirse también en la vida cotidiana de las mujeres de la región.