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Carlos Pizarro Figueroa, guía de turismo: “Necesitamos que la ciencia y el turismo conversen para desarrollar economías sustentables”

  • El fundador de Chillitrip y de la Asociación Guías de Atacama advierte sobre cómo la crisis climática obligará a replantear la oferta turística de la zona y reflexiona en torno a cómo potenciar una nueva floración en el desierto, responsable y con foco en el desarrollo local.

Tras los frentes de mal tiempo que atravesaron gran parte de la región de Atacama, surgen dudas en torno a cómo se replanteará la práctica turística. Las lluvias se traducen en un desierto florido que ya en agosto muestra sus primeros colores, pero con rutas dañadas y zonas completamente aisladas, el desafío es mucho mayor que seguir hablando de “encadenamiento productivo” y significa comprender cómo el cambio climático cambiará la forma en que explotamos la zona norte del país.

El turismo en Atacama se ha instalado como un pilar fundamental a desarrollar en la hoja de ruta del Gobierno Regional (GORE) con el complejo objetivo de transitar desde una economía puramente extractiva hacia una del conocimiento y de intereses especiales. Este enfoque se centra, entre otras medidas, en potenciar los «laboratorios naturales» de la región como el Parque Nacional Desierto Florido, la observación astronómica en cielos limpios, únicos en Chile y el mundo, y la riqueza paleontológica de la zona, que ha abierto líneas de investigación, publicación y formación.

En términos financieros, la inversión del GORE Atacama es histórica, destacando la aprobación de más de 4.000 millones de pesos para un programa de difusión turística a través de SERNATUR. Un eje central de este gasto es la Corporación CIAHN Atacama, que recibió un presupuesto de más de 2.000 millones de pesos para el periodo 2026-2027 —triplicando su financiamiento anterior— para consolidar equipos de investigación, mantener sitios como Cerro Ballena y la Mina San José, y diseñar el nuevo Centro-Museo Paleontológico. Adicionalmente, y en línea con la protección y promoción de la biodiversidad de la zona, se destinan recursos específicos para el monitoreo y lanzamiento del “hito nacional de floración 2026”.

En este contexto Carlos Pizarro Figueroa, técnico en turismo y fundador de Chillitrip Tour Operador, visitó Diario Chañarcillo para conversar sobre cómo se replantea el turismo tras el sistema frontal que afectó gran parte de la Provincia del Huasco y parte de las provincias de Copiapó y Chañaral. Pizarro, también impulsor de la Asociación de Guías de Atacama, reflexiona sobre los desafíos que impone el cambio climático, la necesidad de una inversión regional con pertinencia territorial y cómo el potencial del turismo de intereses especiales podría romper la estacionalidad.

¿Cuál fue la motivación principal para formar la Asociación de Guías de Atacama?

La asociación nace en 2016 por la necesidad de vincularnos a nivel regional, desde Chañaral hasta el Huasco y para profesionalizar una actividad que hoy suma a más de 20 socios con diversos niveles de negocio. Creemos en el turismo como una actividad productiva que protege los destinos, da sustento a la conservación en parques nacionales y visibiliza nuestra identidad.

A propósito del reciente sistema frontal y de la proyección del hito nacional de la floración del desierto, ¿cómo evalúas el desafío de gestionar un flujo masivo de visitantes considerando la fragilidad del territorio?

Es complejo porque el desierto florido es un acontecimiento natural que se está dando más seguido producto de la crisis climática. Aunque las lluvias nos alegran porque llenan embalses, la fragilidad del ecosistema nos preocupa; el desierto florido es como un eclipse: la gente va a venir «sí o sí», tengan rutas de acceso o no, aunque haya hoteles de cinco estrellas que me puedan ofrecer un menú increíble u otras opciones que con solo empanadas y churrascas. Lo importante es cómo se informa y planificar una llegada territorialmente responsable con las juntas de vecinos en sectores pequeños como Totoral o Chañaral de Aceituno.

El GORE aprobó una inversión histórica de 4.600 millones de pesos para difusión vía SERNATUR. Desde tu rol en Chillitrip, ¿cómo crees que debería ejecutarse ese gasto para que beneficie realmente al operador local y potencie la economía regional?

Ese es un gran desafío porque el organismo público tiene formas de trabajar que el privado a veces no entiende. Por ejemplo, SERNATUR puede invertir en promoción o formación, pero no en mejorar los baños públicos de un parque nacional, entonces nosotros proponemos que estos fondos bajen directamente a las comunidades visitadas, habilitando infraestructura básica y apoyando a los habitantes locales para que entreguen información clave al turista. Queremos que la inversión apoye el encadenamiento productivo: que el dinero llegue al hotelero y al restaurante, y que los guías con experiencia podamos formar a quienes están comenzando.

La Estrategia Regional de Desarrollo de Atacama (ERDA) 2024-2034 busca transitar hacia un turismo permanente. ¿De qué manera los intereses especiales, como la paleontología o la ciencia, pueden romper la estacionalidad en la región?

Atacama debe «creerse el cuento», porque aún somos un destino emergente. El desierto florido nos muestra laboratorios naturales con especies resilientes de alto valor para la biotecnología. También hay hallazgos de nuevas especies, en el desierto más árido del mundo, que logran convertir esta aridez en un tapete de flores… es una belleza increíble, y usualmente es esa belleza la que nos atrae. Pero también tenemos astroturismo, montañismo y paleontología. El problema es que hoy la estrategia regional es «no vinculante», es decir, un documento de sugerencias que a veces no se sigue. Necesitamos que la ciencia y el turismo conversen para desarrollar economías sustentables que nos permitan mantener nuestra forma de vida en ciudades pequeñas, cuidando el paisaje y la «casa». Incluso la investigación científica, que en algún momento se cuestionó porque “solo terminaba en un libro” o un documento, pero genera contrataciones, compras, y un círculo local virtuoso.

Mencionaste que la región es un “destino emergente”. ¿Qué falta para consolidar una «marca Atacama” que no replique los problemas de masificación de otros destinos del norte?

Debemos ser autocríticos y profesionalizarnos más. No queremos un turismo masivo que deje de respetar a las comunidades, como ocurre a veces en San Pedro de Atacama. La “marca Atacama” ya está en el mundo por nuestra minería y biodiversidad, lo que falta es que las decisiones no se tomen siempre desde el centralismo en Santiago —a pesar que allá está el cliente principal para algunos— y que entendamos que el desierto de Atacama somos todos: desde el Huasco hasta Diego de Almagro.

Finalmente, ¿cuáles son los próximos hitos que tienen preparados desde la asociación y Chillitrip para quienes deseen conectar con el territorio?

Estamos activando nuestras redes y renovando directiva en la asociación para invitar a nuevos integrantes. Desde Chillitrip, como siempre el último miércoles de cada mes, el miércoles 26 realizaremos una charla, esta vez para “interpretar los secretos del desierto florido”. La invitación es a seguirnos en @guiasdeatacama para conocer la diversidad de propuestas que tenemos desde el mar a la cordillera.