“¡Aún tenemos Patria ciudadanos!”: ¡Vamos Copíapó!, hacia adelante que aun no está todo hecho en la liga
“¡Aún tenemos Patria ciudadanos!”: ¡Vamos Copíapó!, hacia adelante que aun no está todo hecho en la liga
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Por Rodrigo Ferrada
Periodista Diario Chañarcillo
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La frase que da título a esta columna, «¡Aún tenemos patria, ciudadanos!» es una célebre arenga del famoso Manuel Rodríguez Erdoíza en 1817, pronunciada en medio del pánico en Santiago para levantar el entusiasmo patriota durante la Reconquista. Actualmente, la frase se ha convertido en un símbolo de patriotismo y una referencia cultural muy conocida, incluso da título a un libro biográfico sobre el mismo personaje. Básicamente, los españoles se nos venían encima, don Bernardo O’higgins tuvo que ir a refugiarse donde su amigo José de San Martín en Argentina,
Todo estaba perdido, la independencia de Chile y el sueño de un Estado soberano chileno se diluía.
Pero esta frase “para el bronce”, tiene también otro significado, que ha definido la identidad nacional, y también por supuesto, atacameña, el no rendirse jamás, sin importar cuan adversas sean las circunstancias, O’higgins se reagrupó con sus fuerzas y armó un gran Ejército Libertador junto a San Martín, y el héroe Rodríguez, que había pronunciado estas palabras, seguía luchando en Chile, haciéndole a los españoles una guerra de guerrillas y montoneras, y en general haciéndoles “la vida imposible”, con hazañas más dignas de un personaje de ficción como “El Zorro”, que una persona histórica, humillando incluso al mismo Gobernador de la Reconquista, Casimiro Marcó del Pont, cuando disfrazado de mendigo, le pidió dinero cuando este bajaba de su carruaje. El Gobernador jamás se dio cuenta, cuando supo, obviamente, se enfureció, cosas como estas, levantaban la moral chilena.
¡AUN TENEMOS PATRIA ATACAMEÑOS! ¡A OLVIDAR EL TRISTE FIN DEL CAMPEONATO Y A PENSAR EN LA LIGUILLA!
Esto se aplica ahora a todos los copiapinos, y atacameños, a todos los que somos hinchas acerrimos de Deportes Copiapó.
Lo que ocurrió el sábado pasado, no puede ser descrito de otra manera sino que cómo una verdadera desgracia.
Las expectativas eran altas, la esperanza, enorme, la ilusión, tan cercana, que parecía casi concretada, tratándose de un equipo como Copiapó, con lo que había demostrado durante todo el torneo.
7 mil almas locales repletaron el Luis Valenzuela hermosilla luego de la lucha online para conseguir entradas, otros lo vieron por TV, pero todos compartían el sueño, que estaba ahí latente, de ver campeón al León y celebrar el retorno directo a la liga de primera.
Pero, el destino, al azar, y un arbitraje algo parcial a la visita, quisieron otra cosa.
EL DERRUMBE DEL SUEÑO
Acudí al estadio, acompañado como siempre, con mi fiel compañero, mi hijo Sebastián, de 7 años, que a su corta edad ya es un muy buen futbolista, entrenando desde que tenía 4, y que ama a Deportes Copiapó, igual que yo, con todo su corazón.
Pero el amor de un niño, plasmado en su inocencia y pureza de corazón, es más intenso que el de un adulto. Llegó el primer gol de la UDEC, nos quedamos mudos, yo, sosteniendo mi mentón con la mano, como una estatua griega antigua, paralizado, ensimismado, tratando de captar que había pasado, Sebita, golpeado moralmente, al igual que el resto del Luis Valenzuela Hermosilla.
Pasaban los minutos, y mi niño no pudo más, y las lagrimas y los pucheritos ya no los pudo contener, tuve que abrazarlo y reafirmarle lo que le he enseñado siempre, “hijo, tranquilo, aún queda partido, y no olvides ¡el fútbol da revancha!”, esto lo calmó.
No fue el único pequeño que derramó lágrimas el sábado, casi todos los niños de Atacama sufrieron, los adultos también, la ciudad está ahora, se nota, en un estado de depresión, el shock fue demasiado fuerte, dadas las circunstancias.
Cuando llegó el segundo gol, el aire se enrareció, y los dos, por alguna razón, sentimos el impulso de irnos, como presintiendo lo que estaba por suceder, nos fuimos, lo lleve a tomar un helado, y en la TV vimos el terrible, violento y escandaloso final del partido. La tristeza era mayor, ya era tragedia.
ESTO NO PARA
Pero Sebita, mi niño, de pronto me dice algo con una madurez que me dejó estupefacto y lleno de admiración por él: “Papá, esto de hoy mejor olvidarlo, y seguir con lo que viene”.
Lo felicité por su actitud, la cuál, es exactamente la que debemos tener todos los que somos verdaderos hinchas del León de Atacama, debemos esperar resultados, hay incertidumbre, pero, lo cierto, es que aún nos queda por hacer en esta liga, por lo que ¡Aún tenemos patria, ciudadanos!. A no bajar los brazos, a seguir luchando, como los valientes del Batallón Atacama, adelante, sin vacilar, marchar, aún podemos llegar a primera, olvidemos, sanemos, y sigamos, y al plantel de Deportes Copiapó, tranquilos, estamos remecidos emocionalmente, pero seguimos queriéndolos, y seguiremos estando con ustedes en lo que viene.

