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OPINION: La Guerra, el subproducto residual de la evolución humana transformada en herramienta política, el ciclo sin fin que genera y el desafío de alcanzar la “ciudadanía mundial” – Por Rodrigo Ferrada

Por Rodrigo Ferrrada

Periodista, analista internacional de Diario Chañarcillo

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La guerra, los horrores, atrocidades y la inhumanidad que conlleva, lamentablente, ha sido, desde los albores de la civilización humana, la principal fuerza transformadora de la historia, generando un ciclo, un círculo vicioso interminable, ya que al terminar un conflicto, muchas veces, la “paz”, es solo una apariencia, y los resabios de las batallas libradas y el sufrimiento que se causan entre si naciones y personas, persiste, en la forma de disputas territoriales no resueltas, agitación social y política, pobreza, recesiones económicas, entre otras aflicciones.

 

Esto ha quedado de manifiesto muchas veces, la Primera Gran Guerra (o Primera Guerra Mundial, como se prefiera), derrumbó imperios, creo nuevas fronteras y dejó a los beligerantes en condiciones precarias.

 

Uno de los países más afectados fue Alemania, que fue casi unilateralmente culpada por el nuevo orden internacional, de causar el desastroso y patético conflicto global, el primero de esta naturaleza en nuestro planeta, donde el desarrollo industrial de la época vio el origen de las armas más letales y destructivas que hasta ese entonces no existían, el tanque, la aviación, la ametralladora, el lanzallamas, los gases tóxicos como el mostaza, toda esta barbarie técnica diseñada para matar al prójimo, surgió en esos campos de batalla, estancados por una estúpida y poco eficiente campaña de trinceras. Al terminar esto, Alemania, al firmar el armisticio, fue obligada a pagar multimillonarias reparaciones, se le despojó de sus fuerzas armadas, su economía colapsó, dejando a un pueblo en un estado miserable y politicamente inestable.

 

Esto fue el engendro del odio, de ese odio profundo e incomprensible, que acumuló el más infame tirano que ha existido, Adolf Hitler, que supo aprovecharse del dolor del pueblo alemán para engañarlo con su seductora retórica que prometía un iluso “Reich de los mil años”, “espacio vital”, para “la raza maestra”, que según esta mente enferma, estaba destinada por naturaleza a dominar a las demás. El resultado lo sabemos, el Holocausto, y la Segunda Gran Guerra Mundial, que acabó con la existencia de 60 millones de hombres, mujeres y niños, civiles y militares, en todo el globo, y que vio nacer la más aberrante de las creaciones humanas, aquella que tiene el idiótico potencial de causar la autoextinción de la especie, la bomba atómica, la solución “menos dañina”, según EEUU (no sabemos cuantas muertes habría causado la invasión de Japón, en todo caso), al brutal imperialismo Japonés.

 

Muchos creen, que en realidad primera y segunda guerras mundiales, no son sino un solo conflicto, que tuvo una breve pausa, esto se debatirá por siglos.

 

Pero….esto no para. Despúes, los antiguos aliados se volvieron enemigos, Alemania sigue sufriendo, partida en dos, el oeste capitalista y el este comunista, de acuerdo a la esfera de influencia, y comienza la guerra fría, donde Estados Unidos y la Unión Soviética, los grandes vencedores de la guerra global, muchas veces estuvieron a punto de llevar a la Tierra a la aniquilación total, y, peor aún, las repercusiones siguen, hasta hoy, y quien sabe, a que abismo puede llevarnos si no paramos esto ahora.

 

LA GUERRA CONTINUA

 

Los principales conflictos que se están dando en el mundo ahora, en la actualidad, son claros despojos y consecuencias de lo que he descrito anteriormente.

 

La guerra en Ucrania, es el claro resultado del delirio expansionista de Putin, de reconstruir la vieja Gloria de la desintegrada Unión Soviética, tratando de expandir por la fuerza, la esfera de influencia que Rusia perdió tras la caída del comunismo, sobre las repúblicas que sometía, como la ucraniana. Esto no va a ninguna parte, los rusos están mal equipados, desmoralizados, su doctrina militar de no dejar operar a los oficiales junior con iniciativa en vista de las ocurrencias del teatro de operaciones, obsoleta, sus recursos se agotan. Ucrania, que ha demostrado un bravura inusitada, ha defendido su soberanía con fiereza, y seguirán peleando salvajemente, apoyados por envíos masivos de armas de alta tecnología proveídas por la OTAN, esto no tiene fin.

 

Mientras que en medio oriente, Israel se ha embarcado en una guerra claramente genocida contra el injustamente despojado de nación y territorio pueblo palestino. El ya eterno odio árabe-israelí, también es un flagelo de la Segunda Guerra Mundial. Luego del exterminio nazi, los judíos sin Estado pidieron ser trasladados, no tenían donde ir, los aliados no pensaban de ninguna forma recibirlos, Inglaterra los rechazó, y es en gran medida, culpable de lo que ocurre ahora. Su decadente imperio ya por esos años, dominaba palestina, y que mejor, pensaron, que radicar al pueblo hebreo ahí, a expensas de los habitantes árabes, todo fue producto del colonialismo siniestro.

 

Ahora, es comprensible, que Israel haya reaccionado luego de los ataques de Hamás de octubre de 2023, 1200 israelitas muertos y cientos capturados como rehenes, hemos visto las terribles imágenes publicadas y viralizadas por los terroristas, de captivos cavando sus propias tumbas, en un estado que parece ser la sombra de lo que antes era un ser humano, pero, esto no llega a justificar el exterminio de toda una nación y la ejecución sumaria de niños con tiros en la cabeza.

 

En fin, como dijo un corresponsal de guerra al descubrir el horror de los campos de exterminio nazi: “Mi mayor temor no es lo que he visto aquí, sino el saber que es parte de la naturaleza humana, saber que estas atrocidades, el hombre se las puede hacer al hombre”.

 

Así es, la guerra, lamentablemente, es un residuo evolutivo de territorialidad animal, que desgraciadamente, debido a la relativa sofisticación de la raza humana (la cuál, yo, aún considero primitiva y arcaica), se ha convertido en un instrumento de política.

 

Te dejo un fragmento del discurso, que su Majestad, el Emperador de Etiopía, Hailei Sellasie I, “El León de Judah”, figura central y mesiánica en el rastafaranismo, pronunció ante Naciones Unidas en 1963, años después del término del a opresión de su pueblo de parte de la Italia fascista de Mussolini, y que inspiró la canción “War”, del legendario Bob Marley:

 

“hasta que la filosofía que sostiene una raza superior y otra inferior sea finalmente y permanentemente desacreditada y abandonada; Que hasta que ya no haya ciudadanos de primera y segunda clase de ninguna nación; Que hasta que el color de la piel de un hombre no tenga más importancia que el color de sus ojos; Que hasta que los derechos humanos básicos estén igualmente garantizados a todos sin tener en cuenta la raza; Que hasta ese día, el sueño de una paz duradera y la ciudadanía mundial y el imperio de la moralidad internacional, seguirán siendo una ilusión fugaz, a perseguir pero nunca alcanzada”.

 

Lo dijo John Lennon: “Puedes creer que soy un soñador, pero no soy el único, espero algún día te nos unas”, así es, no somos pocos, ¡unete nosotros!, por la paz en la Tierra y la ciudadanía del mundo, por eso debemos abogar, por un mundo de hermandad humana donde seamos todos, ciudadanos de La Tierra.