Maximiliano Barrionuevo: el arquitecto que quiere reconstruir la política desde Atacama
A sus 42 años, Maximiliano Barrionuevo —arquitecto de profesión y candidato a diputado por la Región de Atacama— busca dar un paso decisivo en su trayectoria pública. Conocido por su trabajo territorial y un fuerte vínculo familiar con la política local, Barrionuevo se presenta como un puente entre la experiencia técnica, la vocación de servicio y la renovación política.
“Los arquitectos proyectamos. Del papel pasamos a las obras, y cuando eso ocurre, trascendemos”, afirma Barrionuevo al inicio de la conversación. Su enfoque político está forjado desde la disciplina que estudió: piensa en soluciones concretas, visualiza procesos y se inspira en el legado de sus antepasados. Su abuelo y su padre, ambos llamados Raúl Barrionuevo, dejaron una huella política que hoy él honra con orgullo.
Con experiencia en la gestión pública, fue Consejero Regional y dos veces candidato a la alcaldía de Copiapó. Un camino que describe como “de servicio y vocación”. Ahora, su meta es representar a Atacama en el Congreso, “con la responsabilidad de construir acuerdos y llevar soluciones reales a los problemas de la región”.
Una campaña basada en el respeto y la cercanía
En un ambiente político tenso, Barrionuevo marca una diferencia: “No estoy aquí para atacar por atacar. El diálogo y el respeto son fundamentales”. Esto no implica renunciar a sus convicciones, sino transformar la política desde una perspectiva más humana y ética.
Quizás por eso, su campaña ha tenido buena recepción ciudadana. “Las encuestas nos sitúan como favoritos. Hay cariño, reconocimiento, y eso me emociona”. Su trabajo en terreno parece haber dejado huellas en las nueve comunas que hoy recorre como candidato.
“Llegar a un lugar donde no me veían hace años y escuchar: ‘Te recordamos por lo que hiciste’, es muy potente. La gente valora cuando se cumplen los compromisos”, asegura.
Entre sus propuestas, una destaca con especial fuerza: impulsar el turismo como pilar económico y social en Atacama.
“Hoy tenemos una crisis laboral. Si bien la minería es fundamental, el turismo es la industria con mayor potencial de crecimiento. Atacama tiene un patrimonio natural inigualable. Es momento de convertirlo en una verdadera fuente de empleo”, explica.
Barrionuevo habla de un plan integral que incluye atraer inversiones, mejorar la infraestructura turística, capacitar a la comunidad y vincular el trabajo público con el privado. “El turismo es compatible con la minería, el medio ambiente y el desarrollo sustentable. No es una propuesta populista, es una estrategia a largo plazo que puede aumentar el PIB regional y generar empleos de calidad”.
Un futuro próspero para Atacama
Maximiliano Barrionuevo sueña con una región renovada: limpia, segura, conectada con el mundo y orgullosa de su identidad. “El turismo no solo mejora el empleo, sino que obliga al Estado a modernizar servicios: salud, seguridad, educación e infraestructura. Es un círculo virtuoso”.
Antes de despedirse, deja un mensaje claro a los votantes:
“Quiero que Atacama vuelva a brillar. Mi compromiso es impulsar ideas que transformen, con propuestas serias y sostenibles. No seré un diputado más: seré un representante al servicio de la gente, con proyectos concretos y amor por esta tierra”.
Con esta combinación de visión técnica, vocación política y confianza ciudadana, Maximiliano Barrionuevo aspira a construir —desde el Congreso— el futuro que imagina para su región.

