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Luis Lamperein Alarcón (1940–2025)

Una vida de servicio público, familia y fe

La historia de Luis Lamperein Alarcón es la de un hombre forjado en la sencillez, el esfuerzo y la vocación de servicio. Nacido el 9 de septiembre de 1940 en la ciudad de Ovalle, en el seno de una familia numerosa y humilde, construyó a lo largo de más de ocho décadas una trayectoria marcada por el compromiso con el país, la comunidad y, por sobre todo, con su familia.

Desde temprana edad entendió que el estudio y el trabajo eran herramientas de progreso. Cursó formación en dibujo técnico y comercio exterior, y más tarde estudios de Derecho, preparación que sentó las bases de una extensa carrera en el servicio público chileno. Su vida laboral comenzó en Ferrocarriles del Estado, continuó en el Ministerio de Hacienda y lo llevó incluso a desempeñarse como asesor del Presidente Eduardo Frei Montalva, experiencia que lo acercó al corazón de la administración del país.

El eje central de su trayectoria profesional estuvo en el Servicio de Impuestos Internos (SII), institución a la que dedicó cerca de 60 años. Allí realizó una carrera funcionaria ejemplar, caracterizada por la disciplina, el conocimiento técnico y una profunda ética pública. Su desempeño lo llevó a ocupar el cargo de Director Regional en diversas regiones de Chile, responsabilidad desde la cual impulsó una gestión cercana, rigurosa y orientada al bien común.

Cerró su vida laboral como asesor de personal a nivel nacional, rol en el que volcó su experiencia para formar y orientar a nuevas generaciones de funcionarios, dejando una huella que trascendió cargos y oficinas.

En 1985 llegó a la ciudad de Copiapó, lugar que adoptó como propio y donde amplió su vocación de servicio más allá del ámbito estatal. Fue Seremi de Hacienda y de Economía, aportando su visión técnica y humana al desarrollo regional.

Su compromiso con la sociedad civil se expresó también en el Rotary Club de Copiapó, organización a la que perteneció durante años y en la que alcanzó el cargo de Gobernador Rotario en el período 1995–1996. Desde allí promovió iniciativas solidarias y de desarrollo comunitario, siempre con un liderazgo sereno y colaborativo.

La fe y la familia fueron pilares fundamentales de su vida. Junto a su esposa, Sara Ibarra, formó una familia unida y numerosa: sus hijas Nicole, Marie‑Claire y Natalie; sus nietas Francisca, Rocío, Constanza y Martina; sus nietos Sebastián, Luis Felipe y Nicolás; y sus yernos Juan Carlos, Héctor, Luis y Francisco.

En la iglesia San Francisco de Copiapó participó activamente en charlas prematrimoniales y bautismales, acompañando a parejas y familias en momentos clave de sus vidas. Además, condujo un programa radial dedicado a la familia, espacio desde el cual promovió valores como el respeto, el diálogo y la responsabilidad, con un lenguaje cercano y reflexivo.

En sus últimos años, Luis Lamperein encontró plenitud trabajando la tierra en su querida parcela, disfrutando de la vida sencilla y del tiempo compartido con los suyos. Ese regreso a lo esencial sintetizó una existencia coherente: la del hombre que, tras una vida de responsabilidades públicas, eligió el silencio del campo y el calor del hogar.

Quienes lo conocieron lo recuerdan como un buen padre de familia y como un hombre bueno, generoso, justo y honesto. Siempre dispuesto a tender una mano a quien lo necesitara, trabajó incansablemente por las causas justas y dejó un legado de rectitud y humanidad.

Luis Lamperein Alarcón falleció en 2025, pero su ejemplo permanece vivo en su familia, en las instituciones que sirvió y en las comunidades que tocó con su vocación de servicio.