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La evolución de cómo los humanos nos gobernamos, parte II: S.P.Q.R, el Senado y el Pueblo de Roma, la república romana y las falencias que precipitaron su caida

Por Rodrigo Ferrada

Periodista, analista internacional de Diario Chañarcillo

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S.P.Q.R, esta sigla en latín quiere decir Senatus Populusque Romanus”, que se traduce a “El Senado y el Pueblo de Roma”, y rigió como insigne de tanto lo que sería la República, tras la caída de la monarquía absoluta en la Ciudad Eterna, como lo que sería el imperio, que seguiría manteniendo un Senado, pese a que el poder total había cambiado de figura. La inscripción aún puede ser vista en muchos edificios e infraestructuras ancestrales de la urbe moderna.

 

En este capítulo de la serie, examinaremos la aventura republicana de los antiguos romanos, que sabemos fue fallida por una serie de circunstancias.

 

A pesar que nos separan 2 milenios y medio de historia, hay muchas cosas del sistema romano que se pueden apreciar en nuestras gobernanzas modernas. Seamos honestos, Roma estableció las bases de lo que sería posteriormente la Civilización Occidental, tanto en política, derecho (“Ius”), lenguaje, literatura, entre otras influencias, y las repúblicas modernas que nacen luego del nacimiento de la monarquía constitucional, la ilustración y la época de la caída de los grandes imperios de Europa en América, basan mucho de sus sistemas en este que analizamos ahora.

 

EL NACIMIENTO DE LA REPÚBLICA

 

Como contábamos en el capítulo anterior que trató de la monarquía absoluta, el “populus” se hartó de la tiranía que trajó a la ciudad la monarquía absoluta, expulsando así, de la mano de un grupo de nobles liderados por Lucius Junius Brutus (antecesor del Brutus de César, el clan Brutii terminaría influyendo mucho en la historia universal), hubo intentos de Tarquinius Superbus (el Soberbio) el “REX” expulsado, por retomar el trono a través de algunas conspiraciones que resultaron inútiles.

 

Así, los antiguos habitantes de la Ciudad de Romulus miraron a su principal fuente de inspiración en todo orden de cosas, las antiguas ciudades-Estados de Grecia, inspirándose principalmente en la Democracia Ateniense, otra forma de Gobierno que tendrá capítulo Aparte. Verán, los romanos se sentían descendientes directos de Eneas, el héroe épico troyano, que buscando mejores pasturas, habría llegado a Italia y fundado el Reino Latino de Alba Longa, donde nacieron Romulus y Remus. Por eso, el pueblo de roma se sentía cosmopolita, al contrario de algunas polis griegas que afirmaban que sus antepasados habían emergido de la misma tierra por generación espontánea, los ciudadanos de Roma sabían que este nuevo Estado era fruto de la migración, la integración entre diferentes etnias de la Península Itálica, y el comercio.

 

La República, fue un periodo de la historia de Roma caracterizado por el régimen republicano como forma de estado, con un Senado a la cabeza representando a los ciudadanos, que se extiende desde el 509 a. C., cuando se puso fin a la monarquía romana con la expulsión del último rey, hasta el 27 a. C., fecha en que tuvo su inicio el Imperio romano con la designación de Octaviano, heredero de Gaius Julius Ceasar como princeps y Augustus, es decir, “Imperator Maximus”, dando inicio así a las dinastías imperiales, siendo la primera la Julio-Claudia.

 

Este Estado pre-imperial consolidó su poder en el centro de Italia durante el siglo V a. C. y, entre los siglos IV y III a. C., se impuso como potencia dominante de la península itálica, sometiendo y unificando a los demás pueblos itálicos, y enfrentándose a las polis griegas del sur de la península. En la segunda mitad del siglo III a. C. proyectó su poder fuera de Italia, lo que la llevó a una serie de enfrentamientos con las otras grandes potencias del Mar Mediterráneo, en los que derrotó a Cartago, de la Mano del gran Scipio Africanus, y Macedonia, anexionándose sus territorios.

En los años siguientes, siendo ya la mayor potencia del Mediterráneo, se expandió su poder sobre las polis griegas; el reino de Pérgamo fue incorporado a la República y en el siglo I a. C. conquistó las costas de Oriente Próximo, entonces en poder del Imperio seléucida y de los piratas cilicios.

 

Roma, entoces, alcanzó un período de gran esplendor en esta época. ¿Que causó entonces, que luego de medio milenio, la república se desmoronara? ¿y que un sólo hombre cuya genialidad y ambición no tenían límites se hiciera con el poder total y que pese a su caída precoz, transmitiera por varios siglos más ese poder?.

 

MAS ARISTOCRACIA QUE DEMOCRACIA HASTA QUE LA TENSION SE HIZO INSOSTENIBLE

 

Lamentablemente, y como prueba de que todo lo humano es perfectible, la república, pese a todo el esplendor, avances y reformas que trajo (incluídas las reformas marianas que profesionalizaron las fuerzas armadas y serían clave), tenían deficiencias.

 

Para optar al Senado, el ente que gobernaba en “representación del populus”, o una magistratura, el primer requisito sin excepción, era, ser patricio, es decir, parte de la nobleza, de los “gens”, o familias notables que reclamaban descendencia de fundadores legendarios y los mismos dioses del Panteón.

 

Otro problema grave, fue el exceso del uso de la nefasta institución de la esclavitud, que ocupó mucha de la mano de obra, por no decir toda, dejando al ciudadano romano promedio desempleado y pobre.

 

Estas fricciones terminaron en el surgimiento de 2 “partidos” de patricios, los “optimates”, partidarios de la nobleza y los “populares”, partidarios del populus y sus derechos. Estas crisis y la profesionalización de las legiones terminó alzando caudillos como Pompeyo, Craso y Julius Caesar, el hombre que cambiaría drásticamente al mundo. Ellos tres formaron lo que se llamó un triumvirato, es decir, un gobierno tripartito, pero la caída en el caudillismo militar precipitó el fin, meno ayudaba el hecho de que cada general era, por así decirlo, en la realidad, “dueño” de sus legiones, y no el Estado.

 

Durante el periodo que abarca el final del siglo II a. C. y el siglo I a. C., Roma experimentó grandes cambios políticos, provocados por una crisis consecuencia de un sistema acostumbrado a dirigir solo a los romanos y no adecuado para controlar un gran imperio. En este tiempo se intensificó la competencia por las magistraturas entre la aristocracia romana, creando irreconciliables fracturas políticas que sacudirían a la República con tres grandes guerras civiles; estas guerras terminarían destruyendo la República, y desembocando en una nueva etapa de la historia de Roma: el Imperio romano, la primera forma de “Gobierno Mundial”, aunque caracterizada por su vicio y brutalidad, pero también, períodos de esplendor. El cambio, lo traería un hombre y sus legiones, pero eso, será para el próximo capítulo.