El Papa Francisco será velado como un hijo más de la Iglesia: El Vaticano inicia los preparativos tras su fallecimiento
La Santa Sede confirmó este lunes 21 de abril el fallecimiento del Papa Francisco a los 88 años, apenas un día después de la celebración del Domingo de Pascua. Su muerte marca el cierre de un pontificado que buscó una Iglesia más austera, humilde y cercana a los fieles.
Por Felipe Mery Tapia.
El Papa argentino, Jorge Mario Bergoglio, pasó sus últimas semanas con complicaciones respiratorias derivadas de una neumonía, lo que obligó a varias hospitalizaciones previas a su deceso.
Con su partida, se activaron los protocolos para el funeral y la elección de su sucesor, con modificaciones significativas respecto a pontífices anteriores. Francisco ya había adelantado en vida su intención de simplificar el ritual fúnebre. En sus propias palabras, el funeral de Benedicto XVI sería “el último desarrollado de esa manera”.
UN FUNERAL MÁS SIMPLE Y SIN OSTENTACIÓN
Fiel a su estilo, Francisco dejó dispuesto un funeral sin grandes fastos. No será velado sobre un catafalco, ni con báculo papal. En lugar de los tradicionales tres ataúdes (ciprés, plomo y roble), su cuerpo descansará en un sencillo ataúd de madera con cubierta interna de zinc.
“Aún más que el funeral del Romano Pontífice es el de un pastor y discípulo de Cristo y no el de un poderoso hombre de este mundo”, detalló Bergoglio como deseo de su rito funerario.
En este mismo sentido, tal y como subrayó el pasado mes de noviembre el maestro de las Celebraciones Litúrgicas de los Pontífices, el arzobispo Diego Ravelli, se hizo necesaria una segunda edición «porque el papa Francisco pidió simplificar y adaptar algunos ritos para que la celebración de las exequias del Obispo de Roma expresara mejor la fe de la Iglesia en Cristo resucitado«.
El cuerpo será expuesto a los fieles a partir del miércoles 23 de abril en la Basílica de Santa María la Mayor, lugar que también eligió como su sitio de descanso final, descartando las Grutas Vaticanas donde reposan la mayoría de sus predecesores.
“Con dignidad, pero no sobre almohadones. El ritual estaba demasiado recargado”, expresó en su momento Francisco, quien buscaba un funeral “de un pastor y un discípulo de Cristo”.

SE INICIA EL LUTO Y SE PROYECTA EL FUTURO DEL PAPADO
Desde la Santa Sede han decretado un período de luto de nueve días. Tras esto, entre 15 y 20 días después de la muerte del Papa, es que se congregará el cónclave papal en la Capilla Sixtina para escoger al nuevo pontífice.
El Papa Francisco se caracterizó por liderar bajo una doctrina progresista, centrada en la inclusión, la misericordia y la justicia social. De acuerdo con distintas versiones desde el entorno eclesiástico, se espera que su sucesor mantenga esa misma línea pastoral.
Entre los nombres que suenan con más fuerza para sucederlo figuran Luis Antonio Tagle (Filipinas, 67 años), Matteo Zuppi (Italia, 69), Peter Turkson (Ghana, 76), Pietro Parolin (Italia, 70), Willem Eijk (Países Bajos, 71), Peter Erdö (Hungría, 72) y Raymond Leo Burke (Estados Unidos, 76).
EL PROCESO DE SUCESIÓN YA ESTÁ EN MARCHA
Con la muerte del Pontífice, el camarlengo, cardenal Kevin Joseph Farrell, asume temporalmente las tareas administrativas del Vaticano. Su labor incluye certificar la muerte, anular el anillo papal y coordinar con el Colegio Cardenalicio.
A día de hoy, el Colegio cardenalicio está compuesto por 252 cardenales, de los cuales 135 son electores —es decir, tienen menos de 80 años y pueden votar en el cónclave—, mientras que 117 no tienen derecho a voto por superar dicha edad. En la última década, este cuerpo se ha vuelto más universal y rejuvenecido: actualmente hay 94 países representados y la edad media de los electores es de 69 años.
Además, cerca del 80% de los cardenales con derecho a voto fueron designados por el Papa Francisco, lo que podría influir significativamente en la continuidad de su legado.
El cónclave tendrá lugar en la Capilla Sixtina, donde los cardenales votarán de forma secreta hasta que uno de los candidatos alcance la mayoría de dos tercios. Mientras ese quórum no se logre, de la chimenea saldrá humo negro, señal de que aún no hay nuevo Papa. En cambio, cuando se alcance un acuerdo, el humo blanco la tradicional fumarada blanca anunciará al mundo que la Iglesia tiene un nuevo pontífice, acompañado de la emblemática proclamación: “Habemus Papam”.
El funeral de Francisco, aunque sin ostentación, será sin duda un evento histórico. Un último gesto de coherencia de un pontífice que, hasta el final, quiso marcar distancia con los símbolos del poder terrenal y recordar que la esencia del liderazgo eclesial radica en el servicio.



