Danza, identidad y comunidad: la historia de Hanua Nua Mea Copiapó
POR: PAULA CARMONA CABRERA
La danza no solo se baila: se hereda, se comparte y se transforma en un espacio de encuentro. Así lo demuestran Andrea Peralta, Grisell Domínguez y Claudia Morales, profesoras de la Academia Hanua Nua Mea Copiapó, quienes han sido protagonistas del crecimiento de la danza polinésica en la capital de Atacama, abriendo un camino artístico, cultural y profundamente humano para mujeres de todas las edades.
Andrea Peralta recuerda que su historia con el baile comenzó desde muy pequeña. Aunque la danza siempre estuvo presente en su vida, fue en tercero medio cuando decidió dar el paso y formarse profesionalmente en Santiago. Tras completar sus estudios, regresó a Copiapó con un objetivo claro: desarrollar la danza en su propia tierra.
En ese proceso descubrió la danza polinésica, especializándose en Ori Rapa Nui y Ori Tahiti, estilos que aprendió de forma paralela a su formación y que hoy transmite con pasión a sus alumnas.
Su vínculo con la academia nace gracias a Grisell Domínguez y al apoyo de la directora Millaray Ruiz, quienes impulsaron la llegada de este proyecto a Copiapó. Uno de los recuerdos más significativos para Andrea fue la primera presentación de la academia en la ciudad, cuando aún no era profesora y observaba el crecimiento del grupo desde fuera: “Fue un momento muy emocionante”.
Para Grisell Domínguez, el baile también ha estado presente desde la infancia, participando en diversos estilos como salsa, contemporáneo y afro. Aunque no estudió pedagogía en danza, la vida la llevó de manera natural a enseñar.
Durante la pandemia comenzó a tomar clases online de danza polinésica, experiencia que define como “un regalo”. Aquella instancia permitió que, en 2022, la directora de la academia realizara un workshop en Copiapó. El entusiasmo de las participantes fue tan grande que se decidió abrir oficialmente la sede en la ciudad.
Desde entonces, Grisell ha sido testigo del impacto transformador de esta danza: mujeres que se conectan con la música, la cultura y consigo mismas. “Es un espacio seguro, donde no hay comparaciones ni juicios, y eso es muy gratificante”, señala.
A este equipo se suma Claudia Morales, tercera profesora de la academia, quien ha sido parte fundamental del crecimiento y consolidación del proyecto en Copiapó. Su trabajo ha permitido ampliar la formación de las alumnas, fortalecer los distintos niveles y acompañar de manera cercana el proceso artístico y personal de cada mujer que llega a la academia.
Entre los hitos más importantes, Grisell recuerda la primera competencia nacional de aparima en 2024. También, en 2025, el grupo de Copiapó sorprendió por su nivel y compromiso en una emotiva presentación junto a un reconocido músico taitiano, bailando con música en vivo junto a más de veinte academias del país.
“Llegar con 21 mujeres desde Copiapó y compartir ese escenario fue una experiencia inolvidable”, afirma.
La academia comenzó con apenas 12 alumnas. Hoy reúne a cerca de 40 mujeres, desde adolescentes de 15 años hasta adultas mayores de más de 60. El crecimiento ha llevado a organizar las clases por niveles y estilos, sumando nuevas profesoras —como Claudia Morales— y fortaleciendo una comunidad basada en el respeto, la energía compartida y la amistad.
Este viernes 9, la academia presentará su gala anual en el Centro Cultural de Copiapó, una puesta en escena que va más allá del baile. La primera parte estará dedicada al Ori Rapa Nui, abordando a los ancestros y las leyendas de la isla. La segunda parte, centrada en el Ori Tahiti, evocará a los dioses tahitianos.
La gala incluirá danza, canto, relato y vestuarios elaborados por las propias alumnas, en una obra que busca emocionar y conectar al público con culturas lejanas, pero profundamente universales.
Andrea, Grisell y Claudia coinciden en una invitación clara: atreverse. “Van a ver mujeres de todas las edades bailando con libertad, sin vergüenza y con mucha energía”, señalan. Además, la gala tendrá un carácter educativo, explicando el significado de cada danza y movimiento, acercando al público a la riqueza de la cultura polinésica.
Las entradas tienen un valor de $9.000 pesos y pueden adquirirse de dos maneras:
- En la puerta del Centro Cultural de Copiapó, lugar donde se realizará la gala.
- Vía correo electrónico, escribiendo a hanuanuamea.copiapo@gmail.com.
La danza polinésica ya encontró su espacio en Copiapó. Este viernes, el escenario será testigo de una historia construida con identidad, comunidad y corazón.




