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Comercio en Copiapó entre la inseguridad, la informalidad y el desafío de recuperar el centro

En el corazón de Copiapó, el comercio establecido enfrenta uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Así lo plantea Leonardo Rubio, presidente del centro comercial Plaza Real y candidato al directorio de la Cámara de Comercio, quien advierte un escenario marcado por la delincuencia, la competencia desleal y la falta de respuestas efectivas por parte de las autoridades.

Rubio describe un sector que, pese a las dificultades, intenta fortalecerse y generar mayor vínculo entre sus asociados.

“El sector gremial está tratando de consolidarse en el centro de la ciudad y generar mayores prestaciones para sus socios”, señala.

Sin embargo, ese esfuerzo se da en un contexto adverso que ha golpeado fuertemente al comercio local durante los últimos años.

Uno de los temas más críticos es la inseguridad. Según Rubio, en los últimos cuatro años el comercio ha sido duramente afectado por la delincuencia.

“Muchos comerciantes han estado al borde de la quiebra producto de innumerables delitos. La sensación es de máxima inseguridad”, afirma.

A pesar de reuniones periódicas con autoridades, sostiene que no se han traducido en acciones concretas. Por ello, espera que las nuevas autoridades prioricen la recuperación del centro de la ciudad.

El objetivo es claro: volver a un Copiapó donde el comercio podía funcionar hasta altas horas, algo que —según indica— se perdió desde el estallido social de 2019 y se agravó con la pandemia.

Otro de los grandes problemas es el comercio ambulante e ilegal, especialmente en fechas clave como Navidad o el Día del Amor.

“El comercio establecido, que cumple con impuestos, patentes y obligaciones laborales, se ve gravemente perjudicado por quienes venden sin regulación”, explica.

Rubio cuestiona la permisividad de algunas autoridades frente a la instalación de ferias informales en el centro, lo que —dice— genera una competencia desleal directa.

Además, advierte sobre la venta de productos de dudosa procedencia, lo que impacta tanto en las ventas como en la confianza del consumidor.

El diagnóstico no se limita a la seguridad. También apunta a problemas estructurales de la ciudad que inciden directamente en la actividad comercial.

Entre ellos, menciona:

  • Trabajos inconclusos de alcantarillado, que dejan calles en mal estado por semanas
  • Falta de fiscalización a empresas ejecutoras de obras
  • Estacionamientos informales sin regulación
  • Calles deterioradas y con exceso de tierra

“Entendemos que el desarrollo es necesario, pero no puede afectar de esta forma al comercio establecido”, sostiene.

La falta de iluminación en el centro es otro factor que preocupa. Rubio señala que existen calles y sectores completamente oscuros, lo que facilita la ocurrencia de delitos.

“Se hizo una inversión importante en luminarias, pero no se ve reflejada en el centro. Hay zonas que son verdaderas trampas para los transeúntes”, advierte.

El problema se agrava en invierno, cuando estudiantes y trabajadores deben movilizarse en condiciones de baja visibilidad.

Rubio enfatiza que el comercio formal cumple con múltiples obligaciones: pago de impuestos, patentes, sueldos y leyes sociales.

Por ello, insiste en la necesidad de un trato equitativo.

“No puede ser que algunos cumplan todas las normas y otros operen sin ningún tipo de regulación. Eso debe terminar”, afirma.

Pese al complejo escenario, el dirigente reconoce avances dentro de la Cámara de Comercio de Copiapó, destacando la incorporación de programas de apoyo y capacitación para sus socios.

“He visto una transformación positiva. Se han generado instancias de participación y apoyo que han fortalecido el gremio”, comenta.

Este proceso, dice, ha permitido atraer nuevos socios y fortalecer la unidad del sector.

En ese contexto, Rubio decidió postular al directorio de la Cámara de Comercio, con la intención de aportar desde una posición más activa.

“Si ya participo activamente, creo que es momento de dar un paso más y asumir un rol dentro del directorio”, explica.

Su propuesta se basa en un enfoque práctico: llevar a las autoridades planteamientos respaldados por datos concretos y documentación obtenida mediante la Ley de Transparencia.

El diagnóstico es claro: el comercio de Copiapó enfrenta múltiples desafíos, pero también tiene una oportunidad.

Para Rubio, la clave está en recuperar el centro de la ciudad, mejorar las condiciones de seguridad, ordenar el espacio público y fortalecer el trabajo conjunto entre autoridades y comerciantes.

“Somos una ciudad pujante, con potencial de crecimiento. Pero necesitamos que esa inversión se traduzca en mejoras reales para la ciudadanía y el comercio”, concluye.