Economía y Minería

Cobre en la era de la inteligencia artificial: la demanda global crecerá 50% al 2040 y tensiona la oferta

El cobre se consolida como uno de los minerales más estratégicos del siglo XXI. Así lo establece el informe Copper in the Age of AI, publicado en enero de 2026 por S&P Global, que proyecta un aumento de 50% en la demanda mundial del metal hacia 2040, impulsado por la rápida expansión de la inteligencia artificial, los centros de datos, la transición energética y la electrificación de la economía global.

De acuerdo con el estudio, la demanda anual de cobre pasará de 28 millones de toneladas en 2025 a cerca de 42 millones de toneladas en 2040, un crecimiento que supera ampliamente la capacidad actual de la industria para suministrar el metal sin cambios estructurales relevantes en inversión, exploración y desarrollo de nuevos proyectos mineros.

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL COMO NUEVO MOTOR DE DEMANDA

Uno de los elementos centrales del informe es la irrupción de la inteligencia artificial como un nuevo vector de consumo de cobre. El auge de los data centers, denominados “fábricas de inteligencia”,  requiere enormes volúmenes de electricidad y una infraestructura intensiva en cobre para transmisión, distribución, enfriamiento y respaldo energético.

S&P Global estima que la demanda de cobre asociada a data centers aumentará desde 1,1 millones de toneladas en 2025 a 2,5 millones de toneladas anuales en 2040. Solo los centros de entrenamiento de IA concentrarán cerca del 58% de esta demanda hacia 2030. En paralelo, en Estados Unidos los data centers podrían llegar a representar hasta el 14% del consumo eléctrico total antes de finalizar la década, presionando la expansión de redes eléctricas y sistemas de generación.

ELECTRIFICACIÓN, TRANSICIÓN ENERGÉTICA Y DEFENSA

El informe identifica cuatro grandes vectores de crecimiento en la demanda de cobre: la demanda económica tradicional, la transición energética, la inteligencia artificial y la defensa. A ellos podría sumarse un quinto factor en la segunda mitad de la próxima década: la robótica humanoide.

La transición energética sigue siendo uno de los principales impulsores. Los vehículos eléctricos utilizan cerca de tres veces más cobre que los automóviles convencionales, mientras que las energías renovables, el almacenamiento en baterías y la expansión de las redes de transmisión y distribución requieren volúmenes crecientes del metal. En total, la electrificación global demandará inversiones en redes eléctricas superiores a US$7,5 billones hacia 2040.

A esto se suma el aumento del gasto en defensa y la electrificación de los sistemas militares, que también elevan la intensidad de uso de cobre, un insumo clave para electrónica avanzada, comunicaciones y nuevos sistemas de armas.

UN DESAFÍO ESTRUCTURAL PARA LA OFERTA MINERA

El crecimiento proyectado de la demanda plantea un desafío mayor para la industria minera. El informe advierte que asegurar el suministro de cobre ya no es solo un problema minero, sino un asunto estratégico que involucra política industrial, seguridad energética, tecnología y geopolítica.

Si bien el estudio destaca avances tecnológicos en minería, como el uso de inteligencia artificial, automatización, lixiviación avanzada y recuperación de cobre desde relaves, subraya que estos esfuerzos deberán acelerarse para evitar cuellos de botella que puedan limitar el despliegue de la IA, la transición energética y la electrificación global.