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Chañarcillo Nómade: Alquimia. El poder de la transformación, cuidar nuestro territorio

Hoy, queremos compartir con ustedes, querido público lector, una reflexión que nos invita a observar en nosotros mismos el poder de transformar.

Los y las queremos invitar a sumergirnos en un lenguaje sensible y profundo.

La posibilidad, o más bien observar y trabajar la capacidad, de transformar las cosas. O dicho de otro modo. La Alquimia.

En el lenguaje del Mito, que podemos recordar a partir de las anteriores Publicaciones, son nuestros primeros registros, sensibles y profundos que surgen de un estado contemplativo tanto de procesos de la naturaleza como de procesos internos y personales y de la humanidad; se estudia en profundidad la Alquimia y su poder de transformación. Poco a poco nos iremos adentrando en su lenguaje.

Y que conceptualmente es “Transformar el plomo en oro”

Pero…¿Qué quiere decir en realidad?

La Alquimia, desde el lenguaje Mito Poético, nos conduce, de manera muy amable, observar el poder de cambiar, transformar o revertir.

No en su literalidad de transformar el plomo en oro. Sino lo que quiere decir en realidad y, por sobre todo, es en un sentido profundo y humano. Es aquello que nos invita a transformar lo que aparentemente es escoria…en una pepita de oro.

Lo que es difícil en saludable.

Un problema en oportunidad.

La herida en sanación.

También en el lenguaje de Jung.

La invitación que nos hace, el sentido profundo Alquímico, es el poder de transformar los procesos humanos.

Y lo que antes era barro…hoy es un metal precioso.

Lo que antes era suciedad… ahora es la perla más pura, luz y belleza.

Es ese poder de transformar, o dicho de otro modo, ver las cosas desde otro punto de vista, desde otra perspectiva, otra arista, darle el giro, la “vuelta de tuerca”. Y así, transformar la realidad.

Es importante y no nos podemos olvidad del tiempo…todo proceso de transformación toma tiempo. No es a prisa.

Y sumamente relevante también es el fuego. El fuego ígneo transformador. Es la temperatura lo que logra que los elementos puedan cuajar. La cazuela de la abuela, esa torta de la madrina. Que con amor cocinan y entregan más amor. Eso es Alquimia Pura.

Y, en hora buena, ese poder lo tenemos todos y todas. Es trabajar la capacidad de transformar las cosas.

No quedarnos en lo anecdótico y trascender a ello.

No identificarnos con la excusa o lo aparente sino indagar y “darle la vuelta”

Esa es la invitación.

Simple…nada fácil

Es entonces cuando, en observación de nuestro tiempo actual en verano. La Alquimia nos hace una dulce y significativa invitación.

En este tiempo estival, somos testigos de la llegada y arribo de un sin fin de visitantes a los distintos lugares y rincones de nuestra hermosa Atacama. Todos nos convertimos en veraneantes, que no es estar de vacaciones…sino es vivir y estar, precisamente, en verano y dialogar con esta estación del año en nuestro hemisferio sur. Y, en la medida de lo posible, poder tomar algunos días de descanso y vacacionar. Se adquieren nuevas rutinas, nuevos ritmos cotidianos, salir a dar un paseo, disfrutar en familia y amigos, conocer otros lugares y descansar se convierten en nuevas prioridades. Abundan los panoramas, la alegría, las risas, la música y el escenario territorial se convierte en un lugar de encuentros y nuevos recorridos.

El turismo aumenta, el comercio local se ve beneficiado, a las instancias culturales llegan nuevos públicos, la hotelería, restaurantes, tiendas, ferias, todo se ve fortalecido. Es un círculo virtuoso que se genera y surge en esta temporada.

Mas también trae consigo, este nuevo ciclo de colores y calores, un fenómeno, que debido a la alta densidad de visitantes, el territorio se convierte tanto, en un lugar de atracción y recreación, como en un lugar donde, lamentablemente se observa, que aumentan los lugares que no están limpios. Y el escenario cambia!

Y es alarmante!

No por nada se le dice a este tiempo “temporada alta”. Alta en temperaturas, alta en transeúntes, en fiestas, visitantes, compras, panoramas, espectáculos. Mas también alta en costumbres poco, o nada, beneficiosas para nuestro planeta y medio ambiente.

Y aquí es cuando tenemos que actuar!

Es aquí donde puedo trasformar el plomo en oro.

Y hacer de un lugar, que no está limpio, en un lugar hermoso y libre de desechos.

Cuidar lo nuestro. Cuidarnos entre nosotros y cuidar nuestro territorio. Nuestra hermosa tierra de Atacama. Nuestras playas. Y no ser indiferentes a un fenómeno que es evidente.

Disfrutar de nuestros paisajes pero no perder la conciencia de cuidado.

Es un desafío que parece inalcanzable pero al mismo tiempo es un punto de partida. Y está en nuestras manos. Porque si cada uno de nosotros lo logra. No ensucia, se lleva sus residuos y limpia el entorno, ya estamos transformando.

Y ese simple gesto es el cambio y no esperar que otro lo haga por mí.

Una forma de actuar, ver la realidad y de pensar desde la Alquimia. Que nos enseña el poder de la transformación.

Ocupar este calor como temperatura ígnea transformadora.

Y lo que antes era una playa ocupada por desechos…hoy es una playa limpia y más hermosa.

Lo que antes era una calle con residuos…hoy en un hermoso pasaje y lugar de encuentros.

Y los olivos rodeados sólo de su tierra fértil, los salares de sus montañas altas y majestuosa cordillera y las dunas despejadas y acompañadas de sus cielos prístinos.

Lo que antes era escoria…hoy es un paisaje más bello y cálido.

Por Dyana E. Martínez

Actriz, Investigadora de Mitología Comparada a la luz de la Psicología Analítica Junguiana, Artista Multidisciplinaria, Docente, con diversos Postgrados en materia de Investigación Teatral, Dramaturgia, Biografía Vocal, Danza, Profundización de Actuación entre otros en Chile y extranjero.

Gestora Cultural, Directora y Fundadora de Espacio de Arte y Sala de Teatro “Factoría Nómade”, Directora de “Encuentro Desierto Despierto”

@factoria_nomade (cuenta en Instagram)