Chacana Glass: del desecho al renacer del desierto
En medio del árido paisaje de Copiapó, un grupo de manos transforma lo que muchos desechan en objetos que respiran vida. Bajo la dirección de Cristian Milla, gerente de Servicios San Luis y presidente de la comunidad Coya Pasto Grande, nace Chacana Glass, una iniciativa que une sustentabilidad, cultura y comunidad.
Chacana Glass no es solo una marca; es un nuevo modelo de negocio sustentable. Su misión es restaurar el medioambiente a través del reciclaje de botellas de vidrio que son recolectadas en distintos puntos de la comuna. “Partimos aquí, en nuestra tierra, donde cada botella abandonada se convierte en una oportunidad para reparar el daño ambiental y generar trabajo”, comenta Milla.
Las botellas, recogidas muchas veces en zonas donde la basura abunda tras eventos nocturnos y carreras clandestinas, son llevadas a la precordillera, donde el equipo de Chacana Glass les da una nueva vida. Allí se lavan, se les retira la etiqueta, se cortan, se lijan y finalmente se transforman en vasos únicos, elaborados completamente a mano.
El proceso artesanal es el corazón del proyecto. “Todo se hace 100% a mano”, explica Milla. Después de ser transformadas, las piezas viajan a la pequeña sala de ventas en Copiapó, donde se realiza el packaging y se preparan para su distribución.
La marca apunta no solo al público general, sino también a empresas que busquen regalos corporativos sustentables y personalizados. “Queremos vender en volumen, pero sin perder la esencia artesanal. Que cada vaso lleve la historia de una botella rescatada del abandono”, añade.
Impacto social y ambiental
Más allá del reciclaje, Chacana Glass se erige como un modelo de impacto. El proyecto emplea actualmente a cuatro personas y cuenta con el apoyo de Kinross Chile, compañía que contribuye al desarrollo de la iniciativa mediante infraestructura, transporte y recursos operativos.
El modelo también busca generar beneficios sociales concretos. Parte de las utilidades se destinará a adultos mayores de la comunidad, para ayudarlos con medicamentos, traslados o tratamientos médicos. La otra parte estará enfocada en la reforestación de la precordillera, mediante la compra y plantación de árboles y la creación de pequeños huertos medicinales que rescaten el saber ancestral de la zona.
El nombre Chacana, símbolo andino que representa la conexión entre el cielo, la tierra y el hombre, resume el espíritu del proyecto: restaurar los vínculos entre la naturaleza y la comunidad. “Cada vaso es una historia de renacimiento. Renacen en el desierto, como símbolo de esperanza y respeto por la tierra”, dice Milla con orgullo.
Chacana Glass busca ahora sumar a nuevas empresas que deseen formar parte de este modelo circular. “Queremos dejar una huella importante y reducir la huella de carbono. Este proyecto no solo limpia, también enseña y reconstruye”, afirma su creador.
Desde la precordillera de Copiapó, entre el viento seco y la tierra que guarda historias antiguas, Chacana Glass emerge como un ejemplo de cómo la innovación puede reconciliar al hombre con su entorno. Porque en cada vaso, hay una botella que volvió a nacer.




