BlogChile y el mundo

Casus Belli: el orden internacional anárquico actual, como la ONU está destinada al fracaso al igual que la Liga de Naciones, y el por qué es necesario un “Gobierno Mundial Unificado” para que la humanidad evolucione – Rodrigo Ferrada

Por Rodrigo Ferrada.

Periodista, analista internacional de Diario Chañarcillo.

***

“¡Paz para nuestro tiempo!”, clamó triunfante y orgulloso Arthur Neville Chamberlain, el 30 de septiembre de 1938, por aquél entonces Primer Ministro del Reino Unido de Gran Bretaña, al llegar al aeródromo de Heston, luego de haber sostenido unas conversaciones que vivirían en la infamia para toda la eternidad, en Munich. Estas palabras las dijo sosteniendo como si fuera un gran logro, un pedazo de papel inerte, con un acuerdo que no valía nada, ya que entre sus firmantes, estaba el mismísimo Adolf Hitler, que sabemos, era poco confíable. Este infame documento inservible, que el político laborista Hugh Dalton dijo públicamente “Chamberlain arrancó de las mísmismas páginas de “Mein Kampf” (“Mi Lucha”)”, el delirante manifiesto nazi del tirano germano, y que provocó que 15 mil personas salieran a protestar en Trafalgar Square en Londres, significó a la larga, la pérdida de 70 u 80 millones de almas, hombres, mujeres y niños, civiles y militares en todo el mundo. Ojalá hubiera sido primer ministro en ese entonces Sir Winston Churchill, tal vez, las cosas habrían sido distintas y se habría evitado el apocalípsis, pero cuando la “V” de victoria que hizo célebre Churchill al reemplazar el papelito de Chamberlain, se hizo universalmente popular, ya era tarde.

Chamberlain demostró representar todo lo contrario a lo que el Imperio Británico y su Commonwealth de naciones, (que incluyen a Canadá y Australia, donde, por si usted no sabía, el Jefe de Estado es aún el Rey de Inglaterra, el imperio aún subsiste), han sido vistos por el mundo a lo largo de la historia. El ex primer ministro encarnó, negligencia, debilidad, cobardía, y una ingenuidad casi infantil que terminó en una política de apaciguamiento que en nada podría haber parado al ya desencadenado Hitler. Concesiones, al tirano expansionista, pensando que iba a “parar”, al contrario, esto lo envalentonó más.

Estoy hablando del despreciado “Acuerdo de Munich”, más conocido por Checos y Eslovacos como, “La Traición de Munich”, donde Inglaterra, Francia, Alemania e Italia, decidieron, sin preguntar a los entonces unificados Checoslovacos, decidir la perdición de esta nación a manos del nazismo, un documento que sería inmortalizado en 1969 como “La Mejor Broma del Mundo”, por los comediantes británicos Monty Phyton.

 

Checoslovaquia fue una efímera unión de, como el nombre del país lo dice claramente, checos y eslovacos, fruto del colapso del Imperio Austro-Hungaro tras la Primera Guerra Mundial, que también vio nacer producto de ese fraccionamiento, a Austria y Hungría como naciones aparte., bueno, “Herr Hitler”, ya había comenzado, en marzo de 1938, a concretar su anhelo del “Lebensraum”, el “espacio vital”, para la “raza maestra que dominará a todas las demás”, en su “Reich de lo Mil Años”, sueños expansionistas que llevó adelante primero anexionando, fácilmente y sin resistencia, a Austria, con el denominado “Anschluss”, y claro, esto alertó al resto de Europa, pero prácticamente nadie se opuso, porque casi el 100% de la población austriaca era y sigue siendo étnicamente germana, por lo que esto no incomodó, pero cuando el “Fuhrer”, comenzó a demandar anexionarse los Sudetes, una región de la entonces Checoslovaquia, donde residían principalmente alemanes étnicos, ahí comenzó el miedo, el terror a otra gran guerra europea. Y este fue el germen del error, «Si vis pacem, para bellum», dice la frase latina que significa «Si quieres la paz, prepárate para la guerra», del autor Vegecio, y claro, resultó ser así a la larga. Este pavor a Hitler y a otra gran guerra, terminó en una política de apagicuamiento, es decir, darle al dictador alemán nazi todo lo que pedía, pensando que esto lo iba a contener. Finalmente, en una reunión, como dije, sin checos ni eslovacos, Francia, Inglaterra, Alemania, e Italia, al mando del “buen amigo” de Hitler, el fascista “Duce”, Benito Mussolini, acordaron darle a los nazis los sudetes, y “Herr Hitler”, prometió, no pedir más, ni hacer nada más agresivo que deteriorara la paz. Chamberlain lo celebró como una victoria política, hasta el mismo Presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, le envío un telegrama felicitándolo, “buen hombre”, decía la misiva, si solo se hubiera imaginado lo que venía para EEUU el 7 de diciembre de 1941.

En un breve momento que pasó, Hitler ya había invadido toda Checoslovaquia, en marzo de 1939, y convencido que ya era imparable y que se enfrentaba a pusilánimes, el fatídico 1 de septiembre del mismo año, arremetió contra Polonia, ya era tarde, se activaron los pactos defensivos, nueva Guerra Mundial, con los horribles resultados que ya sabemos.

EL ORDEN INTERNACIONAL EN ANARQUÍA Y LA FACILIDAD DE INVENTAR UN CASUS BELLI

Por aquellos tiempos, existía un organismo internacional llamado “Sociedad de Naciones”, o “Liga de las Naciones”, que nació después del Tratado de Versalles que terminó con la Primera Gran Guerra, y cuyo fracaso quedó cimentado con el estallido de la segunda.

No logró nada, algunos pocos aciertos, pero paz duradera, no.

Luego de terminada la Segunda Guerra Mundial, empezó Naciones Unidas, la actual ONU, que lamentablemente, ha demostrado desde su origen a la actualidad, ser un organismo decorativo en cuanto a orden, estabilidad y seguridad internacional, es sumamente fácil para cualquier político, demócrata o totalitario, inventar un “Casus Belli”, la máxima latina que da nombre a este artículo y que significa, como se puede inferir fácilmente “La Razón Para la Guerra”, ejemplos de esto abundan, veamos unos pocos después de la Segunda Gran Guerra. En Corea en los 50 del siglo 20, fue la unificación coreana, en los 60 en Vietnam, el incidente del Golfo de Tonkin, un ataque de unas torpederas de Vietnam del Norte a la Armada de EEUU, que ahora sabemos fue muy fabricado y exagerado. La guerra del Golfo de 1991, Sadam reclamó que Kuwait le estaba robando petroleo y que el emirato era provincia iraquí, Afghanistán 2001 a 2021, los atentados del 9/11 y cazar a Bin Laden, el producto de la mismísima CIA, la invasión a Irak el 2003, armas de destrucción masiva que nunca existieron, la lista es interminable, pero el denominador común, es siempre un organismo internacional que no hace nada, ya que no está facultado por derecho, a nada.

ONU no tiene poder, no tiene jurisdicción tangible legal, no tiene derecho a preservar la paz por medio de la fuerza, es, sólo una mera ilusión, tal como lo fue la liga de las naciones.

EL GRAN DESAFIO FUTURO DE LA HUMANIDAD

Ya está claro, la Tierra muere lentamente, Israel lleva adelante una guerra genocida contra el pueblo palestino, Rusia invadió Ucrania y nadie dijo ni hizo nada, salvo el apoyo de la OTAN a Kiev que ha mantenido viva la resistencia, ahora EEUU tiene los ojos puestos en Venezuela, pero todo esto palidece ante el verdadero y cierto gran peligro futuro, la próxima e inevitable invasión de China a Taiwan, que escalará en un conflicto terrible. Todo esto, sin un organismo que preserve la paz mundial.

El futuro de la raza humana está afuera, en el espacio exterior, pero para conquistarlo, es necesario resolver los problemas acá en La Tierra, y lograr de alguna forma, un Gobierno Mundial Unificado, con amplias facultades para preservar la paz de manera global, solo así, el hombre y la mujer podrán alcanzar su destino manifiesto, y evolucionar hacía la siguiente etapa, o, simpelente perecer en la auto-extinción, todo depende de nosotros.

¡Paz para nuestro tiempo!”, con esta infame hoy frase, Chamberlain selló el destino del mundo con su ingenuidad, sosteniendo orgullozamente ese pedazo de papel inutil.