Alfabetización temprana: el primer paso para cambiar la educación en Atacama
Por Manuel Madrid Del Real,
Gerente General,
Diario Chañarcillo
Sumarnos a este desafío regional es apostar por un objetivo concreto y medible: que la enseñanza y el razonamiento de nuestros niños se fortalezcan desde la base.
Por Atacama arrastra desde hace años un problema estructural en su sistema educativo. Los bajos resultados en pruebas estandarizadas, la falta de infraestructura adecuada, la escasez de docentes especializados y las altas tasas de deserción son síntomas de un desafío mayor, aquel que se refiere a que no hemos sido capaces de garantizar que todos nuestros niños aprendan a leer y escribir a tiempo.
La alfabetización temprana no es un tema accesorio: es la base sobre la cual se construye toda la trayectoria educativa y la formación del razonamiento crítico. Cuando los niños no adquieren la lectoescritura en los primeros años, las consecuencias se sienten de inmediato y sus efectos son permanentes. Quedan rezagados en matemáticas, ciencias y en la comprensión de su entorno, y ese retraso inicial, que parece menor en los primeros cursos, se acumula hasta transformarse en frustración. Entonces, el proceso escolar deja de ser una experiencia formativa y pasa a ser un simple trámite, limitando seriamente las posibilidades de inserción laboral futura.
En Atacama, donde la economía depende en gran medida de la minería y los servicios, esta realidad adquiere una dimensión aún más crítica. Si no fortalecemos las competencias básicas de nuestros niños, la región difícilmente podrá diversificar su matriz productiva o enfrentar los desafíos de un mundo cada vez más competitivo y tecnológico. No se trata solo de un problema educativo, sino de un obstáculo para el desarrollo social y económico de todo el territorio. Y en una región que ya arrastra desigualdades históricas, no garantizar la lectoescritura temprana significa perpetuar la exclusión y la vulnerabilidad.
Los datos son elocuentes. Según la World Literacy Foundation (2023), los adultos con baja alfabetización perciben entre un 30% y un 42% menos que quienes dominan la lectura y escritura. La falta de comprensión lectora no solo reduce la productividad laboral y frena el crecimiento económico de los países, sino que también limita la capacidad de la ciudadanía para entender sus propios problemas y participar activamente en su solución.
En efecto, también está en juego la ciudadanía. Una persona con baja alfabetización tiene más dificultades para acceder a información esencial sobre salud, derechos o servicios públicos, y tropieza con barreras para participar en la vida democrática. En una sociedad de la información, la alfabetización es la condición básica de la libertad, quien no comprende ni razona críticamente lo que recibe no elige realmente su destino y, en tiempos de influencia digital, ni siquiera sus propios gustos e intereses, porque sus decisiones terminan determinadas por lo que otros le muestran y él apenas alcanza a procesar.
El punto de partida es claro, si Atacama quiere superar su crisis educativa, debe asegurar que todos los niños lean y escriban antes de los siete años. No se trata de grandes reformas teóricas, sino de una inversión concreta y estratégica que marcará la diferencia en la vida de miles de familias y en el futuro de la región.
Por eso, resulta tan relevante que Copiapó se convierta este 30 de septiembre en el epicentro de esta conversación con el seminario “Aprendizaje en acción: significativo, lúdico y para toda la vida”. La iniciativa, impulsada por la Fundación Rassmuss, ha logrado convocar a docentes, estudiantes de pedagogía, líderes educativos, autoridades y empresas en torno a un mismo objetivo, asegurar que nuestros niños y niñas aprendan a leer a tiempo. El programa incluirá experiencias locales, un panel sobre los desafíos de la lectoescritura en la región y la clase magistral de la educadora británica Alix Anson, creadora del método Alfadeca.
El seminario concluirá con la firma del Compromiso por el Aprendizaje Lector de la Región de Atacama, un gesto simbólico que busca alinear a distintos actores sociales e institucionales en esta misión. La articulación promovida por la Fundación Rassmuss es una muestra concreta de cómo el esfuerzo colaborativo puede transformar realidades.
Hoy tenemos la oportunidad de apoyar y sumarnos a este desafío regional. El futuro de Atacama depende de que nuestros niños aprendan a leer hoy. Allí comienza la solución a los problemas de nuestra educación, y este seminario va en la dirección de ese primer objetivo. Si lo logramos, será un paso concreto y medible que marcará la diferencia, entregándonos la motivación necesaria para avanzar hacia un propósito real, garantizar que la enseñanza y el razonamiento de nuestros niños se fortalezcan desde la base, mostrando que vamos por el camino correcto.

