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Resident Evil: Noche Cero, un juego que fue película y gracias por eso

Todos conocemos Resident Evil, ya sea por los videojuegos o por las películas protagonizadas por Milla Jovovich. Pero Resident Evil: Noche Cero puede ser una de las mejores adaptaciones de un videojuego al cine que haya visto.

La película tiene elementos reconocibles que cualquiera que haya jugado alguno de los juegos podría identificar. Por momentos, genera la sensación de estar jugando o viendo las cinemáticas de uno de los videojuegos, es rápida, graciosa y, al mismo tiempo, consigue mantener el factor sorpresa. Salté de miedo más de una vez y, por momentos, genera esa ansiedad incómoda, simplemente por la tensión que provoca ver al personaje adentrarse en nuevos espacios sin saber qué encontrará, y vaya que sorprende a medida que avanza.

Y gran parte de esto funciona gracias a su protagonista. Austin Abrams carga con la película prácticamente en solitario y consigue construir un personaje gracioso, audaz y, sobre todo, alguien con quien podemos identificarnos. No es un héroe con superpoderes, sino un tipo común y corriente viviendo su propia odisea durante la noche apocalíptica de Raccoon City.

El humor también juega un papel importante. La película sabe cuándo romper la tensión y entregar un momento de alivio, algo que resulta más que necesario después de algunas escenas cargadas de suspenso.

Por momentos, me hizo pensar que estaba viendo el guion de un videojuego llevado directamente al cine, y creo que ahí está uno de sus mayores aciertos. La película incluso hace referencia en más de una ocasión a esta idea, y la manera en que avanza la historia recuerda mucho a la lógica de un videojuego: aprendes, recolectas elementos, descubres pistas y debes ir resolviendo problemas para poder avanzar.

Pero más allá de sus referencias, lo que realmente me sorprendió fue su forma de estar filmada. No logro asociarla completamente con algo que haya visto antes y, en un género que ya ha sido explorado tantas veces me parece increíble.

Resident Evil: Noche Cero se arriesga, entiende de dónde viene y, al mismo tiempo, encuentra su propia manera de llevarlo a la pantalla siendo fiel a lo que es. Y por eso es que funciona.