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Pablo Zenteno, exseremi del Trabajo y Previsión Social: “Hay que tomarse la responsabilidad de gobernar en serio”

  • “El Gobierno escuchó muy poco”, dice el exdirector nacional del Trabajo sobre el proyecto de Sala Cuna y advierte que, de no modificarse su diseño, podría no cumplir con las expectativas de universalidad.

Pablo Zenteno, abogado, exdirector nacional del Trabajo durante el gobierno del presidente Gabriel Boric y exseremi del Trabajo y Previsión Social de Atacama, visitó la región en el marco de actividades vinculadas con su trabajo actual en el Estudio Jurídico Zenteno&Asociados. Aprovechó el viaje, también, para conversar con Diario Chañarcillo para desde esa experiencia en el mundo público, y abordar el escenario laboral del país y de Atacama, la agenda impulsada por el actual Gobierno y la gestión de sus autoridades.

A seis meses del inicio de la actual administración, Zenteno cuestiona el diagnóstico y las medidas adoptadas en materia de empleo, advierte sobre los riesgos de determinadas propuestas de flexibilización laboral y critica la forma en que se ha abordado el proyecto de Sala Cuna, no sin antes hacer un alcance en torno a este día.

¿Qué le parece la decisión del Ejecutivo de no realizar una conmemoración institucional del 11 de septiembre?

Yo lamento mucho esa posición del gobierno. Me parece que todavía está la tentación permanente por parte del Presidente de la República y las autoridades de seguir en campaña, hablándole a su nicho, olvidando que hay ciertas labores y responsabilidades de Estado que están más allá de la “barra brava” propia. Haber tomado la decisión de no conmemorar este acto institucionalmente, como se había hecho desde el retorno a la democracia en gobiernos de distinto signo político, lo encuentro tremendamente lamentable para el país y sobre todo como señal para las futuras generaciones respecto de algo que no queremos repetir en nuestra democracia.

La agenda laboral del Gobierno

El Gobierno asumió con un escenario económico que, entre sus proyecciones, contemplaba un crecimiento de 1,8%. Hoy la realidad, a propósito del último Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) del Banco Central, correspondiente al mes de julio de 2026, registró una caída de 1,5%: su mayor descenso en más de tres años, han obligado al Ministerio de Hacienda a corregir la proyección de crecimiento que se debería ver reflejada en el próximo informe de Finanzas Públicas.

Aunque los resultados fueron determinados en gran medida por la caída de la minería —asociada a los frentes de mal tiempo en la zona norte del país– , y en menor medida por los servicios, para Zenteno el problema estuvo en el comienzo de la estrategia del Gobierno, y tiene raíz en la forma en que se planteó el diagnóstico

¿En qué se equivocó el ministro Quiroz en su primera estimación?

Se equivocaron, primero, en la forma de plantear el problema. Tengo la impresión de que el gobierno quiso trasladar una receta de hace 40 o 50 años atrás a un tiempo y a desafíos completamente distintos. La receta que plantearon para salir del desempleo, de la informalidad estructural y del crecimiento que no sube en términos tendenciales es bajarle los impuestos a los súper ricos y minimizar los costos del trabajo, que son los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Esas dos fórmulas no están generando impacto en el crecimiento ni en el empleo. A eso se suma la soberbia política de querer avanzar a partir de ciertas mayorías y apabullar el debate democrático en el Congreso, mientras el gobierno recurre permanentemente a echarle la culpa al gobierno anterior. Hay una situación que uno pensaría que va a hacer recapacitar al Gobierno respecto de las medidas que va a seguir proponiendo si queremos seguir creciendo y que esa inversión que se está apalancando en la región traiga mayor producción y más trabajo.

Con estos antecedentes, ¿se podría decir que estamos en una crisis laboral?
Yo creo que hay una crisis laboral en el país, pero es una crisis que tiene respuesta y el problema que tiene el gobierno es que las respuestas que está dando no son las adecuadas para salir de esta crisis. Tiene dimensiones que hay que focalizar muy bien, particularmente en los jóvenes y en las mujeres, y también en un proceso de desarrollo del país que está estancado hace mucho tiempo. Si queremos salir de los resultados que tenemos hace más de una década, tenemos que dar un salto cualitativo en términos de desarrollo. Por ejemplo, ustedes tienen la Estrategia Regional de Desarrollo de Atacama, y tengo la impresión que las autoridades locales del Gobierno ni siquiera la han leído mucho, porque ahí hay bastantes respuestas para salir de lo que nos está ocurriendo en materia de empleo.

“Hay una crisis laboral en el país”, sostiene el abogado y exautoridad del gobierno del presidente Gabriel Boric, quien plantea la necesidad de recuperar la Estrategia Regional de Desarrollo de Atacama y “dar un salto cualitativo en términos de desarrollo”.

Pero, ¿es un problema que la Estrategia Regional de Desarrollo no sea vinculante?

La Estrategia Regional de Desarrollo de Atacama tiene dos dimensiones que le dan mucha legitimidad. Primero, que tenga un diagnóstico muy claro y que haya sido realizada acá en la propia región con centros especializados, donde la UDA tuvo un papel muy importante en su construcción. Y, por otro lado, la legitimidad política que tuvo en términos de la discusión en el gobierno regional y en las autoridades regionales y del gobierno central. Esos elementos le dan legitimidad suficiente para que se tomen en serio las propuestas y se traten de sacar adelante. Hay acápites de la Estrategia de Desarrollo Regional que requieren financiamiento, recursos e inversión importante del Estado. El problema no es la vinculancia, sino la voluntad política del gobierno de turno para llevar adelante algunas de sus propuestas y tareas.

Reformas y empleo

La discusión sobre la agenda laboral también se cruza con las reformas que el Ejecutivo ha impulsado aprovechando la mayoría en el Congreso, y cómo se ha traducido en la discusión parlamentaria. Para Zenteno falta un “acuerdo básico” que delimite hacia dónde debería avanzar el país en materia de trabajo, y que permita compatibilizar crecimiento, inversión y derechos laborales.

¿Cómo lee las discusiones en el Congreso en torno a los proyectos de ley que impulsa el Gobierno? ¿Qué efecto podría tener, en específico, la Megareforma en el empleo?

Yo creo que en Chile tenemos un problema en torno a ciertos consensos comunes sobre los cuales podemos hacer la discusión. Creo que falta un piso común que nos debiera orientar. Yo le llamo un pacto por el trabajo decente. Chile requiere tener un acuerdo más general respecto al horizonte hacia el que queremos transitar. Como no tenemos esos horizontes comunes, la discusión política termina transformándose en un acarreamiento o un pirquineo para conseguir una mayoría que a veces permite sacar proyectos, pero que tienen muy poca legitimidad y estabilidad en el tiempo. Nadie podría decir que nuestro país no necesita más crecimiento ni más inversión. Pero esos proyectos mineros no solamente pueden significar desarrollo para las empresas privadas, sino que requieren generar productividad, desarrollo e infraestructura regional para que los ciudadanos y ciudadanas de Atacama tengan el bienestar y los beneficios de ese desarrollo. Lo mismo en términos de los derechos de los trabajadores y trabajadoras. No podemos pensar que para crecer hay que quitarles estabilidad y certeza a la jornada ni quitar la indemnización por años de servicio porque eso va a generar empleo. Es una falacia. No existe ningún dato en el mundo que diga que cuando usted le quita derechos a los trabajadores y trabajadoras, eso genera más empleo.

¿Cómo entraría ahí la Mesa de Reactivación Laboral que propone el Gobierno?

Es una mesa que no tiene componentes de trabajadores y trabajadoras. No hubo ninguna organización sindical convocada a sentarse a la discusión. Además, tiene particularmente sensibilidades técnicas: gente que trabaja para grupos económicos que en este país evidentemente se han opuesto a las grandes reformas. Entonces, ¿qué es lo que ha ocurrido? Que en temas en donde sí podemos estar de acuerdo, como los temas de cuidado, capacitación y reconversión laboral que plantea el informe, el gobierno los mete en la gaveta y saca solamente los temas que quiere promover, que son los temas de desregulación laboral. El término de indemnización por años de servicio, el contrato por hora con la precarización y la incerteza e inestabilidad que genera, la desregulación de la jornada laboral, que es lo que están promoviendo ahora. No hay ninguna medida pro-empleo efectiva en términos de lo que está planteando el ministro del Trabajo.

¿Cómo podría traducirse el contrato por hora en una región como Atacama?

Yo creo que el problema que tiene el contrato por hora es que apunta a una situación de mucho desequilibrio en la relación laboral y puede transformarse esta flexibilidad unilateral en mucho abuso y precariedad. En algunos países de Europa existe el contrato por hora y modalidades flexibles. Pero hay dos condiciones fundamentales. Primero, está la organización sindical detrás, con capacidad de regular las condiciones de trabajo, que en Chile es muy distinta. Y, en segundo lugar, esto está negociado colectivamente. Se hacen acuerdos en donde los trabajadores y trabajadoras negocian estas formas de distribución de la jornada o de contratación, asociado muchas veces a aumento de remuneración y certeza respecto de la jornada. Sabemos que en Chile eso no es así. Si a usted lo llaman 24 horas antes y le dicen que mañana tiene que estar trabajando dos horas al día, y usted le dice que no al empleador, es muy probable que lo despidan y que no lo vuelvan a contratar más. Súmele lo que significa respecto a la conciliación de la vida laboral y familiar. Tengo la impresión, además, que en algunos lugares y sectores productivos esto es absolutamente inviable, porque los procesos de producción son continuos. Mi impresión es que esto está muy pensado para el sector servicio y el sector comercio, donde hace rato se vienen implementando modelos bien precarios de contratación.

Sala Cuna Universal

Esta semana, en el marco de la votación del proyecto de Sala Cuna Universal, y tras la votación de una serie de enmiendas, se aprobó el copago que deberá hacer el trabajador o trabajadora cuando el fondo no cubra el costo del servicio. Asimismo, se rechazó el financiamiento del citado fondo con cargo al seguro de cesantía.

La frase “qué desastre, hueón”, emitida por el ministro del Trabajo y Previsión Social, Tomás Rau, durante el debate de la Sala Cuna Universal y captada por un micrófono abierto, marcó sin duda la semana. Esto, tras la aprobación de la indicación que modifica el artículo 203 del Código del Trabajo, que se traduce en una modificación que establece que el derecho de acceso a sala cuna recaiga directamente en los niños y niñas menores de dos años, hijos de personas trabajadoras o que se encuentren bajo su cuidado personal.

¿Cómo evalúa la tramitación de este proyecto? ¿Qué podría ocurrir en su segundo trámite en la Cámara de Diputados o Diputadas?

Yo creo que en materia de Sala Cuna se va a producir un proceso muy complejo en el segundo trámite, porque el Gobierno escuchó muy poco a las organizaciones de trabajadores y trabajadoras vinculadas a la educación inicial, particularmente de Junji, VTF e Integra. No es posible querer avanzar hacia una Sala Cuna universal si no se fortalece la oferta pública. Y eso no está contemplado en este proyecto de ley. También se rechazó privar de una parte del derecho que ya los trabajadores y trabajadoras tienen respecto al seguro de cesantía para financiar la Sala Cuna. Eso fue muy discutido porque se puede poner en riesgo la estabilidad del seguro de cesantía. Y, en tercer lugar, está la regla del copago, de establecer esta especie de voucher a la Sala Cuna que termina transformando la universalidad en una especie de derecho subsidiario. Esos tres temas avizoran que la discusión en la Cámara no va a ser fácil para el ministro. Si no cambia la órbita sobre la cual pretende seguir discutiendo este proyecto, es muy probable que ese proyecto se entrampe mucho más y, si logra salir adelante tal como está hoy día, no va a cumplir con las expectativas de Sala Cuna universal que la gente espera.

Rotación de autoridades y gestión de Gobierno

La rotación de autoridades ha sido otro de los elementos que ha marcado los primeros seis meses de la administración. Desde su experiencia como exseremi del Trabajo y Previsión Social de Atacama, para Zenteno el problema va más allá de un problema administrativo: reflejan una falta de conducción que, a su juicio, termina afectando la confianza en las instituciones y particularmente la capacidad de las regiones para ejecutar políticas públicas.

Tres ministras, seis subsecretarios, 35 seremis, y un delegado provincial fuera en seis meses. ¿Cuál es el principal problema en el accionar del Gobierno y qué efecto provoca la rotación de autoridades?

Lo primero, les haría un llamado a tomarse la responsabilidad de gobernar en serio. Hay ciudadanos y ciudadanas de este país, en los cuales me incluyo, que esperamos que el gobierno se tome en serio la tarea y la responsabilidad de gobernar por el bien de Chile. Esos autogoles, esas formas y dinámicas de gobernar, que generan mucha crítica y dificultades, son un obstáculo para poder cumplir esa tarea gubernamental. Todos hemos tenido que aprender sobre la marcha, pero me parece que aquellos que se prepararon más de una década para gobernar el país, diciendo que estaban preparados y que tenían una agenda lista, después de seis meses ya debieran haber incorporado ese aprendizaje y tomarse en serio la tarea de gobernar. Más allá de la crítica respecto a los cambios y las renuncias, el llamado que les haría a las autoridades es a tomarse en serio y con mucha responsabilidad la tarea de gobernar el país. Les queda un largo periodo por delante y uno esperaría que esos cambios generen más bienestar para los chilenos y las chilenas.

Pensando en el reciente nombramiento de María Paz Miranda Catalano como seremi de la Mujer y la Equidad de Género en Atacama y la ausencia de una autoridad titular en Economía, en el marco de los dobles roles que se han producido desde nivel central, ¿qué impacto cree que tiene cuando se quiere implementar una agenda como esta en la región?

Para tratar de redondear y no responsabilizar simplemente a las autoridades locales, porque los nombramientos se realizan desde los gobiernos centrales, yo creo que este es un gobierno que no tenía plan para gobernar. Sí tenían algunas ideas muy claras, como bajarle el impuesto a los súper ricos, pero en el resto de las temáticas parece ser que no tenían plan. Eso les está pasando la cuenta y van a seguir generando problemas como estos. Todas esas cosas van sumando, van desacreditando y lo que ocurre, en definitiva, es que se horada la confianza de las personas en sus autoridades, en sus instituciones. Eso no es una buena noticia para nadie en el país y tampoco en la Región de Atacama.