Romina A. Cid, fotógrafa y expositora de «DRE»: “El desastre es parte de nosotros”
- La artista visitó Diario Chañarcillo para adelantar las temáticas de la nueva exposición del Centro Cultural Ser Humano. “Esto va a sonar muy extraño, pero estéticamente tienen una hermosura”, dice sobre el objeto de su investigación: los relaves mineros.
“Si no existen espacios donde se generen artes visuales, no hay formación de audiencia, y alguien tiene que hacerlo.”
Este miércoles 19 de agosto, el Centro Cultural Ser Humano inaugurará “DRE (Depósito de Relaves Pesados)”, exposición de la fotógrafa, educadora artística y gestora cultural Romina A. Cid, quien aborda desde la fotografía contemporánea las marcas que la actividad extractiva ha dejado en el paisaje de Atacama. El proyecto surge de su propio recorrido por Copiapó y del encuentro cotidiano con los relaves que, según explica, pese a formar parte del paisaje urbano, muchas veces permanecen invisibles para quienes transitan la ciudad.
A través de fotografías intervenidas y encapsuladas en resina, Cid propone observar estos depósitos desde una perspectiva que se aleja de la denuncia directa para entrar en el terreno de la “estética del desastre”. La artista cuestiona así la manera en que nos hemos acostumbrado a convivir con estas transformaciones del territorio y plantea una pregunta incómoda: “¿Por qué siempre tenemos que tener una fotografía bella, cuando el desastre es parte de lo que hacemos?”.
Isidora Torreblanca, encargada de comunicaciones y difusión del Centro Cultural Ser Humano (CCSH), destaca que la labor de la fundación nace del impulso de artistas que buscaban democratizar el arte en una época donde la oferta regional era escasa. «Esto se ha levantado a pulso a través de fondos concursables», explica Torreblanca, mencionando que actualmente cuentan con el financiamiento del Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras (PAOCC), lo que les permite mantener una programación continua y realizar instancias de formación y mediación. “Nosotros contamos con una larga trayectoria, y eso nos asegura tener una programación continua en el año y también hacer seminarios y otras cosas dentro de las que cabe la exposición de Romina, que es financiada por este fondo”, dice Torrebanca.
Además de su oferta escénica, el CCSH alberga proyectos como Alhambra Cine Club, que incluye programas como “Escuelas al Cine” y convenios con Miradoc, fomentando la reflexión crítica en torno a las funciones. En este ecosistema de colaboración interdisciplinaria, el centro inaugura en su sala de teatro la exposición DRE (Depósito de Relaves Pesados), de la fotógrafa Romina A. Cid, una obra que invita a mirar las huellas de la minería desde la reflexión estética y territorial.
La invitación es a asistir a las 20:00 horas, en el Centro Cultural Ser Humano, ubicado en Chacabuco 671, Copiapó.
Entrevista
Fotógrafa autoral, docente de la Universidad de Atacama y directora del encuentro Encuentro Foto Atacama. Romina A. Cid explica que ha dedicado gran parte de su carrera a “investigar las marcas transversales en el paisaje y el cuerpo humano”. Su nueva exposición, que se presenta en la «sala negra» del CCSH, sigue justamente esa línea, y utiliza la fotografía contemporánea para abordar la presencia de los relaves en la ciudad de Copiapó.
¿De qué se trata la exposición «DRE» y cuál fue la motivación para investigar los relaves en la región y Copiapó?
Mi trabajo tiene que ver mucho con la marca, una marca que se hace transversal en los distintos cuerpos, como en el paisaje y también en lo emocional. Esto nace básicamente porque me gusta mucho andar en bici por las calles aledañas al río y me empecé a encontrar con los relaves y… bueno, me empezaron a pasar muchas cosas, la verdad. Empecé a investigar cuántos hay y de qué son, pero finalmente el sentido tenía que ver con la “espectacularidad” que tienen y el daño pasivo que es súper latente, pero se hace invisible a los ojos en el cotidiano. En general, mi foto es más contemporánea, pero en esta oportunidad hay una mezcla de fotografía, un poquito más como de registro y documental, también mezclando quizás otras técnicas y otras cosas que pueden hacer más robusto el tema.
¿Cómo se cruzan memoria y territorio en esta investigación? ¿Cómo se aplica a la realidad de Atacama?
Está todo súper amarrado. Existe un lineamiento artístico llamado estética del desastre, desde donde podemos tomar temas que son muy pesados y abordarlos de manera reflexiva, más allá de la denuncia. En Copiapó hay alrededor de 14 relaves en la ciudad y cerca de 80 en la provincia. Estéticamente tienen una particularidad de hermosura, aunque suene extraño… sus texturas y colores te “invitan” a verlos. La pregunta es cómo nos acostumbramos a estas montañas que pensamos que son muy pasivas, pero no lo son.
Pensando en el montaje, ¿qué técnicas y materialidades encontrará el público en esta exposición?
En este trabajo hay fotografías que son encapsuladas en resina, porque la materialidad tiene que ver con lo que uno está haciendo. Para mí, encapsular el paisaje tiene que ver con estas cápsulas enormes de relaves que están ahí y que quizás permanezcan para siempre, volviéndose parte del paisaje.¿Por qué siempre tenemos que tener una fotografía bella, cuando el desastre es parte de lo que hacemos? Llevo tiempo trabajando un poco más allá, sacando un poco la fotografía de lo plano e incorporando otro tipo de elementos que aportan también a la obra.
¿Cómo dialoga tu obra con el territorio de la Región de Atacama, donde muchos sectores son considerados zona de sacrificio?
Creo que el paisaje lo tenemos muy olvidado. El tránsito que hacemos en la ciudad es muy de «cuatro ruedas», y el caminar nos hace encontrarnos con visualidades duras que se vuelven invisibles. Tenemos un desierto latente que está siendo devastado en silencio, por ejemplo, por la fotovoltaica. Yo no estoy en contra ni de la minería, ni de la fotovoltaica, pero sí creo que hay que tener un cuidado en el paisaje… mi trabajo aborda esas marcas e instalaciones infinitas que se vuelven parte del paisaje y nos invitan a reflexionar sobre dónde nos estamos parando y viviendo.
El 4 y 5 de septiembre, tras cambios en las fechas por las lluvias, se realizará la 10ª versión del Encuentro Foto Atacama ¿Cómo ha sido el camino de la autogestión en la región?
Nace en 2017 y este año cumplimos una década de festival. Aunque este año no nos adjudicamos fondos, decidimos seguir adelante de forma totalmente autogestionada porque creemos que es necesario. Tenemos actividades el 4 y 5 de septiembre, incluyendo talleres y ferias de artes visuales en el Museo Regional. Si no existen espacios donde se generen artes visuales, no hay formación de audiencia, y alguien tiene que hacerlo.
¿Cuál es tu visión sobre el estado actual de la industria cultural en Atacama?
La gente está muy acostumbrada en Chile a que la cultura tiene que ser gratis. Somos trabajadores del arte; detrás de cada festival o exposición hay logística, transporte y una economía local que se activa. El panorama cultural debería tomarse de una forma un poquito más seria, porque aporta cosas profundas e importantes a la sociedad en general.

