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LA COLUMNA MARCIAL Sin karategi… se pierde el camino

Por: Luis Astorga Camus

Astorga Dojo.

Cada vez es más común ver alumnos accediendo al tatami sin karategi.

Por prisas, por comodidad, por “esta de moda, pasa nada”.

Pero sí pasa.

El karategi no es un simple uniforme.

Es una puerta simbólica que separa lo de fuera de lo de dentro.

Es un acto de respeto, de entrega y de coherencia.

Entrar con ropa deportiva rompe poco a poco esa frontera.

Y sin darnos cuenta, lo que era karate-do se va pareciendo más a una clase de gimnasia.

No es por estética.

Es por valores: disciplina, cuidado, compromiso.

El karate que transforma vidas no se enseña solo con técnicas…

se transmite con gestos pequeños: cómo el saludo, cómo entro, cómo me visto para entrenar.

El karategi nos recuerda que hemos venido a algo más que mover el cuerpo.

Nos conecta con una tradición milenaria que forma el carácter.

Quizá muchos aún no lo han vivido.

Por eso nos toca enseñar con el ejemplo a quienes llegan sin saber.

No para imponer. Sino para iluminar el camino que tantos ya han recorrido.

Viste el karategi con orgullo.

No por obligación, sino por gratitud.