Hugo Paez, presidente Confemin: “El minero pirquinero debe ser declarado patrimonio vivo y medirse con una legislación diferente”
- El dirigente aborda los desafíos de la pequeña minería tras el sistema frontal y plantea cambios al régimen de patentes, junto con la implementación de mayores estándares de seguridad. Asimismo, llama a fortalecer la contratación de trabajadores locales frente a la transformación tecnológica del sector. “Creemos firmemente en el diálogo tripartito”, asegura.
Para el presidente de la Confederación Minera de Chile (Confemin), Hugo Páez, las consecuencias del sistema frontal son la prueba de la necesidad de conversar sobre la fragilidad de la cadena productiva regional y la urgencia de defender el empleo local en los territorios más afectados.
En entrevista con Diario Chañarcillo, Paez, actor clave en la Coordinadora de Trabajadores de la Minería (CTMIN), aborda la precariedad del sector, la seguridad laboral frente a los nuevos decretos y el impacto real de las reformas legales que impulsa el Gobierno en la pequeña minería.
El sistema frontal ha golpeado con fuerza a la región, especialmente a la provincia del Huasco. ¿Cómo afecta esto a la productividad y qué urgencias llevarán a la mesa de trabajo con el Gobierno?
La situación es compleja. En la provincia del Huasco tenemos 162 mineros empadronados en ENAMI que hoy enfrentan un retroceso tremendo porque las quebradas se llevaron sus caminos. El pirquinero es quien activa la economía local, mensualmente circulan alrededor de 2.000 millones de pesos que quedan en el almacén de la esquina y la feria. Hoy, con piques y socavones inundados, la productividad se detuvo y eso va en desmedro de la calidad de vida. En las reuniones con el Gobierno, el centro de la discusión debe ser la defensa del empleo; no queremos ser alarmistas, pero Atacama no está produciendo al ritmo necesario y este frente marcó un antes y un después para el territorio.
En el marco de las conversaciones que han llevado a cabo con el Ministerio de Minería y ENAMI, ¿qué proyectos específicos son prioridad para el pirquinero de Atacama en este momento?
Hay compromisos adquiridos por el ministro para avanzar en tener «canchas cero» y modernizar los planteles existentes. Un punto clave que planteamos es la necesidad de contar con un plantel exclusivo para el procesamiento de oro, ya que actualmente existe un «stock» de material acumulado que no ha podido ser procesado y que representa el sustento de muchas familias. Esperamos que la mesa de trabajo en terreno permita definir plazos para estas obras que son fundamentales para la pequeña minería de la zona.
En materia de seguridad, existe mucha expectativa por la toma de razón de decretos vinculados al Convenio 176 de la OIT. ¿Cuál es su postura sobre la normativa actual?
Nosotros impulsamos por 10 años que Chile ratificara el convenio 176 para resguardar la vida, desde el guardia hasta el operario. El Decreto Supremo 56 (o 50 en su actual tramitación) nace de esta política y si logra implementarse, sin duda nos va a permitir un trabajo muy diferente. Creemos firmemente en el diálogo tripartito —trabajadores, empresarios y Estado— porque es el que lleva a grandes consensos. No podemos echar para atrás lo que ya se ha avanzado en un trabajo que incluyó al Consejo Minero y la SONAMI; exigimos que Contraloría tome razón rápido porque esto marcará un estándar en la protección de la salud e higiene. No buscamos flexibilizar la seguridad, sino asegurar que los índices de accidentabilidad, que han sido los más altos en 10 años, comiencen a bajar.
Respecto al proyecto de ley de Patentes Mineras, el biministro Mas habla de un «acto de justicia». ¿Coinciden ustedes con esa mirada para el sector pirquinero?
La modificación fue oportuna porque eliminó trabas, pero nuestra posición como confederación es que el pequeño minero debería tener un trato muy diferente. El sistema actual obliga a producir constantemente para no perder la patente, y muchas veces los mineros hacen una pausa porque los costos de producción son elevados o el precio del cobre baja. Creemos que el minero pirquinero debe ser declarado patrimonio vivo y debe ser medido por una legislación diferente. Es una mirada que algunos parlamentarios y el propio biministro Mas han comenzado a dar. Atacama necesita una atención especial porque sus pirquineros son el motor de los pueblos.
¿Cómo ven desde la Confemin la preparación del mundo académico frente a los desafíos de los próximos años? «
Realizamos un seminario internacional porque las empresas ya están requiriendo mano de obra orientada hacia las nuevas tecnologías, como meteorólogos solares. Sin embargo, el mundo académico está al debe. Nos falta que el Estado potencie los liceos técnicos, los centros de formación técnica y las universidades para que actualicen sus mallas curriculares. No hemos sido capaces de avanzar en nuevas capacitaciones y necesitamos una transición justa con el mundo de los empresarios. Estamos golpeando puertas para que se incluya la tecnología del futuro hoy, porque para el 2030 faltan apenas cuatro años.
¿Cómo se podría concretar esta «transición justa» hacia nuevas tecnologías? ¿Qué perfiles están pidiendo las empresas hoy que Atacama no está siendo capaz de proveer?
Las empresas transnacionales ya están pidiendo especialistas en áreas que hoy no enseñamos, como meteorólogos solares y expertos en nuevas tecnologías digitales aplicadas a la mina. El mundo académico está al debe; necesitamos que los liceos técnicos y las universidades de Atacama incluyan estas materias en sus mallas curriculares ahora. No podemos esperar, porque se estima que habrá una pérdida importante de puestos de trabajo tradicionales por la automatización. La formación técnica debe ser el puente para que ese cambio no deje a nuestra gente fuera del mercado laboral.
Finalmente, ¿cómo asegurar que la riqueza de Atacama se traduzca en bienestar para quienes viven aquí y no solo en trabajadores “de paso”?
Ese es un punto crítico. Hemos puesto el acento en que Atacama es de las regiones más ricas, pero muy deficientes en temas de educación, salud y conectividad. Nos preocupa que la contratación de mano de obra local en la gran minería sea mínima en algunas empresas. Debemos ver cómo resguardamos que el trabajador permanezca en la región y que no llegue solo en avión para irse apenas termina el turno. La cesantía hoy es agobiante; tan solo hoy terminan su contrato casi 400 trabajadores en el Huasco. Entre todos tenemos que trabajar para poner en el centro las nuevas tecnologías, pero con gente de nuestra tierra.

