La derecha en Atacama: Tres visiones sobre la gobernabilidad
En el marco de los desafíos del oficialismo regional, la fragmentación de sus listas electorales y las aspiraciones de figuras como Carolina de la Carrera para la alcaldía de Copiapó, la fractura política en la derecha nacional y su cercanía—o distancia— con el gobierno da espacio a cuestionamientos en torno al problema del centralismo en la gestión del Gobierno para el desarrollo local y algo mucho más profundo: ¿quién conduce a la derecha en la región de Atacama?
La inexistencia de una coalición de gobierno formal en la administración del presidente José Antonio Kast, quien se inclinó por un gabinete marcado por una mayoría de ministros independientes, también tiene su reflejo en la realidad política y social de la Región de Atacama. La derrota en la elección senatorial, la irrupción de nuevos liderazgos, las aspiraciones municipales y diferencias marcadas en la relación con el Gobierno marcan una intensa agenda en la región.
A nivel local sigue existiendo un discurso de abandono y centralismo por parte de autoridades y la clase política en general, en desmedro del desarrollo de una región marcada por grandes posibilidades de inversión.
En este contexto y en una entrevista con Diario Chañarcillo, el exsenador Renovación Nacional Rafael Prohens instaló varias tesis: que la derrota por el Senado era evitable, que la división fue el principal error, que la derecha no debería competir entre sí, que Atacama perdió representación histórica y que el sector carece de un proyecto regional común. Instaló, así la necesidad de que la política regional “trascienda las diferencias partidarias cuando están en juego los intereses de Atacama”.
En los primeros días de esta semana, una de las primeras reflexiones la entregó la concejal Carolina de la Carrera, quien respaldó el diagnóstico y la necesidad de unificar a la derecha en Atacama. Además de confirmar su búsqueda de la alcaldía, enfatizó en la importancia de la consolidación de liderazgos renovados capaces de defender los intereses locales frente al centralismo administrativo.
Mientras desde Renovación Nacional se asegura la existencia de una coordinación permanente entre los partidos oficialistas y la Delegación Presidencial, el Partido Nacional Libertario cuestiona precisamente esa conducción, acusando falta de apertura hacia otros sectores de la derecha.
Republicanos y la gestión territorial
Desde Republicanos, la concejal Patricia Hurtado evita profundizar las diferencias entre partidos y prefiere trasladar la discusión hacia la gestión municipal. A su juicio, la diversidad dentro del oficialismo no constituye un problema en sí mismo, sino que «distintos enfoques permiten enriquecer las soluciones”, pero eso, asegura, “exige disciplina, claridad y canales permanentes de comunicación para que las diferencias políticas no se transformen en obstáculos para la gestión”.
Respecto al desempeño de la Delegación Presidencial, aunque realiza un diagnóstico sobre el peso del centralismo, pone el énfasis en fortalecer la coordinación institucional: “La capacidad de acción en la región depende de que las decisiones se tomen con información territorial y con participación de los actores locales. Cuando la Delegación, los Seremis y los municipios trabajan alineados, los resultados se notan. Nuestro desafío es profundizar esa coordinación y asegurar que Atacama tenga voz propia en las decisiones nacionales”.
Consultada por la confirmación de Carolina de la Carrera como eventual candidata a la alcaldía de Copiapó, Hurtado evitó abrir un conflicto interno y aseguró que “toda candidatura debe ser recibida con respeto y con la convicción de que la competencia electoral fortalece la democracia local. Será la ciudadanía quien evalúe propuestas, trayectorias y capacidades».
Renovación Nacional
Además de asegurar que se respaldará la candidatura de Carolina de la Carrera al municipio de Copiapó, Fernando Ghiglino, en su rol presidente regional de RN, ahonda en una estructura formal de coordinación que hoy intenta dar cohesión al sector, que se concreta por medio de reuniones de comité político con los presidentes de partido con la Delegación Presidencial. En esta mesa se sientan RN, la UDI, el Partido Social Cristiano, Amarillos y Demócratas.
Según Ghiglino, en estas instancias se analiza la agenda nacional y local para “apoyar al gobierno actual”: “Se conversa todo lo que está sucediendo no solamente a nivel nacional, sino también a nivel local, que es algo muy importante. Analizamos los temas uno a uno y desarrollamos una agenda”.
El Consejero Regional también se queja de que “Atacama es la región que más crece pero la que menos recibe, estando siempre sujetos a lo que dictamine la Dirección de Presupuestos en Santiago”. En ese sentido, se refiere a la tramitación de la ley de patentes mineras, apuntando a que “ha habido poca protección a la pequeña minería, las patentes han subido mucho valor y eso ha significado que muchos pequeños mineros hayan perdido sus propiedades, que terminan cayendo en manos de las grandes empresas”.
Asimismo, Ghiglino asegura una hegemonía de RN. al marcar una frontera clara frente a fuerzas emergentes, señalando que RN es la “base sólida en el país”, distanciándose de lo que llama el «caudillismo» de figuras como Johannes Kaiser: “Somos un partido que sí puede darle estabilidad al gobierno del presidente Kast. Tenemos una gran cantidad de alcaldes y concejales, consejeros regionales, senadores y diputados”.
Libertarios y la disrupción ideológica
Sebastián Simón Vega, presidente regional del Partido Nacional Libertario (PNL) se desmarca rápidamente de este “acompañamiento” al gobierno: “Nosotros no somos parte del gobierno actual y por lo tanto no tenemos ninguna relación directa con la toma de medidas. El Partido Nacional Libertario, sin embargo, ha estado dispuesto a apoyar las buenas medidas, y por supuesto tener también la debida crítica cuando creemos que las políticas no están siendo llevadas a cabo de acuerdo con los compromisos y con lo que nosotros esperamos en el desarrollo para nuestra región”.
«No existe la suficiente humildad para escuchar a otros sectores de derecha que queremos aportar con propuestas técnicas para el desarrollo de Atacama», asegura, lo que pondría en duda si la derecha en Atacama actúa en bloque o como un ecosistema donde conviven un oficialismo articulado (pero aún con fracturas internas) y una oposición ideológica desde el propio sector. Su cuestionamiento apunta directamente a la conducción política regional.
En esa línea, realiza una fuerte crítica: “Muy diferente a nosotros, la derecha actual y en especial este gobierno pretende administrar lo que está, no tienen ganas de cambiar la lógica del poder ni la lógica de la democracia. Simplemente hicieron algunas promesas de campaña”.
Asimismo, Simón pone en duda la veracidad declaración de Prohens respecto a no haber querido formar parte de la lista por la carrera senatorial: “Si esa postura fuera cierta, él no hubiera participado, y hubiera aunado esfuerzos para que la derecha tuviera una sola lista para que pudiera elegir al menos un senador por la región. Aquí primaron los egos personales”. Incluso asegura haber propuesto un acuerdo político a la entonces candidata Sofía Cid: «ella simplemente no lo escuchó”.
Pese a las diferencias, las tres visiones coinciden en un punto: Atacama sigue enfrentando un fuerte centralismo y necesita una representación política capaz de instalar una agenda regional propia. Mientras RN apuesta por fortalecer la institucionalidad y consolidar acuerdos internos, Republicanos insiste en que la prioridad debe ser la gestión territorial y Nacional Libertario reclama una renovación más profunda de las formas de hacer política.
La incógnita ahora es si “las derechas” podrán transformarse en un solo proyecto político para acompañar este proyecto y prepararse para las próximas elecciones o si las diferencias que marcaron la derrota senatorial seguirán condicionando el futuro del oficialismo en Atacama.

