Posibilidades del registro en muestra fotográfica “Apareser; geografías del cuerpo”
- Este jueves se inaugura a las 19:30 horas en en el Centro Cultural Ser Humano la exhibición fotográfica “Apareser; geografías del cuerpo”, de Daniela Palma, que explora la relación entre el cuerpo y el paisaje de Atacama.
“Apareser; geografías del cuerpo” es un proyecto que relaciona y explora la unión entre el cuerpo, el territorio y el paisaje de Atacama, iniciativa artística liderada por la creadora y bailarina Daniela Palma Villalobos que propone una mirada crítica y poética sobre los paisajes de la Región de Atacama a través de la danza y la fotografía que invita a reflexionar y dialogar sobre las transformaciones provocadas por la intervención humana, el territorio como experiencia, atendiendo a las huellas del tiempo, la geología y la actividad humana.
Este proyecto cuenta con la dirección de Daniela Palma, la fotografía de Javiera Véliz Fajardo y la Dirección de Arte de Juan Lara. “La danza siempre me ha parecido un despojo absoluto, porque es una entrega a ese instante o lapso de tiempo. Una obra tiene un inicio y un final pero parece ser un constante movimiento, eterno, como la duna que visitamos y volvimos a visitar”, sostuvo Véliz. “Volver a poner ojo en cómo el cuerpo modifica el paisaje y como el paisaje modifica al ojo en esa acción, desde ahí llegaron cosas interesantes para esa acción, desde ahí aparecieron cosas importantes para pensar la dirección de arte, el vestuario, en el montaje y eso me parece interesante para el proyecto”, agregó Lara al respecto.
El proyecto es una iniciativa financiada por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes, Fondart Regional, convocatoria 2026, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, y cuenta con el apoyo del Centro Cultural Ser Humano.
La inauguración de la muestra será el día jueves 9 de julio a las 19:30 horas en la sala de exhibición del Centro Cultural Ser Humano, en una invitación abierta para toda la comunidad.
Entrevista
Daniela Palma Villalobos es bailarina, coreógrafa y directora artística. Su trabajo se ha centrado en la exploración del movimiento y su relación con el territorio, especialmente en la Región de Atacama. A propósito del lanzamiento, la artista profundiza en la metodología detrás de su obra, la relación entre el cuerpo y el paisaje desértico, y la importancia de los fondos concursables para la creación local.
¿De qué se trata «Apareser, Geografías del Cuerpo» y qué podrá encontrar el público en esta muestra?
Es una instalación fotográfica que surge de un proyecto de investigación en torno a la geografía y los paisajes de Atacama en relación con el cuerpo. No buscamos el cuerpo como una representación o una pose delante de un paisaje, sino explorar cómo el cuerpo puede entrar en relación directa con la materialidad de esta tierra.
¿Por qué el título “Apareser” está escrito de esa forma (con «s») y qué metodología hay detrás de este trabajo?
Viene de una metodología en la que abordo para trabajar con el cuerpo y la danza desde la improvisación. Consiste en poner entre paréntesis la información cultural o educativa que tenemos sobre el territorio para desplegarse en una relación material y concreta con el paisaje —la roca, la duna, la arena— de una forma espontánea. Esto permite que la investigación sea fresca y nos impide generar planes rígidos para abordar el movimiento.
En tu investigación mencionas las “dunas remanentes”, ¿cómo influye este concepto geográfico en tu propuesta artística?
Me puse a investigar por qué esta región tiene las formas que tiene. Descubrí que las dunas remanentes se mantienen en las cuencas gracias a los cerros que las contienen; están en constante transformación y movimiento, pero no emigran hacia otros territorios. Esas operaciones de algo que conquista espacios pero permanece en un lugar me parecen muy seductoras para realizar con el cuerpo, y de ahí tomo el concepto de geografía.
¿Cómo conversa la danza con el registro estático de la fotografía?
Generalmente trabajo desde la danza, pero justamente eso me hace preguntarme por las posibilidades del registro, porque la danza es una cuestión efímera: la obra termina, es un momento fugaz, pero la fotografía presenta otra dificultad más, que es que capturar la imagen. Experimentamos con fotografías de larga exposición, así la imagen se vuelve difusa y se observa un cuerpo que se funde con la geografía, apareciendo más como un relato de tiempo que como una postura fija.
Trabajaste junto a Javiera Veliz y Juan Lara en este proyecto, ¿qué es lo que une a este equipo creativo?
A los tres nos reúne el interés y la contemplación de nuestro territorio. Es imposible vivir en Atacama sin sorprenderse del entorno, y como artistas, eso nos genera impulsos creativos para problematizar nuestra relación con el lugar donde vivimos. Confluimos en eso y por eso nos reunimos.
Este es un proyecto financiado por un Fondart Regional. En el contexto actual de recortes, ¿cuál crees que es la importancia de estos espacios de investigación para la comunidad?
Los fondos son fundamentales, porque es la posibilidad que tenemos los artistas no solo de crear, sino de vivir de nuestro trabajo. El arte expande nuestra mente y nos permite ver lo cotidiano —como el cerro que vemos todos los días— desde otra perspectiva y cuestionamiento. Respecto a los recortes, creo que el artista debe ser creativo en su trabajo, no en cómo sobrevivir, ya que nuestras condiciones laborales ya son bastante precarias.
La semana pasada se realizó el lanzamiento del libro fotográfico «Hasta los lugares más recónditos» sobre los cines de la segunda mitad del siglo XX y principios del siglo XXI en Atacama. ¿Cómo se posiciona tu trabajo en un ecosistema que está pensando hacia atrás, pero a la vez proyectando la práctica artística hacia el futuro?
Estamos todos en lo mismo de alguna manera. Como a mí me pulsa el cuerpo, la movilidad, lo que tiene sentido desde mi lugar es una experiencia de relación, por eso soy bailarina. Mucho de lo que hago tiene que ver con mis raíces en Potrerillos; incluso realicé una obra filmando en espacios vacíos de Potrerillos cuando quedó deshabitado. Siento que mi trabajo está teñido por esa necesidad de comprender de dónde uno es. Ese arraigo te llama a estar siempre «masticando» estos temas territoriales.



