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Pablo Quilodrán, director CIAHN: “Atacama se puede convertir en el principal polo paleontológico del hemisferio sur”

  • El antropólogo y arqueólogo repasa la historia que dio origen a la institución y asegura que la riqueza fósil de Atacama puede convertirse en una ventaja competitiva para la región. En esta conversación, aborda el futuro del Centro-Museo Paleontológico, el rol de la ciencia, la relación con la minería y los desafíos de construir una economía del conocimiento.

Hacia fines de los 90, Pablo Quilodrán denunció junto a las juventudes científicas del Museo Nacional de Historia Natural que la minera Bifox trituraba huesos fósiles de 8 millones de años para fabricar fertilizantes en Bahía Inglesa. Quilodrán y otros especialistas definieron entonces un área de protección urgente de 159 hectáreas conocida como «Los Dedos», y tras años de litigio, en 2020 el Consejo de Defensa del Estado (CDE) logró un acuerdo que permitió que las multas pagadas por la minera financiaran la creación de la Corporación de Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural de Atacama (CIAHN-Atacama) para reparar el daño.

Pese al logro, Quilodran explica que a la fecha “ya había llegado la minería que explotaba estos huesos, los artesanos que buscaban fósiles para venderlos como un souvenir, y los traficantes internacionales que venían a buscarlos para venderlos en las ferias internacionales. Así perdimos piezas que hoy día podrían estar en el mejor museo del mundo y que están en colecciones particulares de excéntricos, quizás en qué ciudad del planeta”.

Más de 25 años después del hito inicial y en un escenario marcado por promesas de inversión y una agenda el Gobierno que apunta al crecimiento económico de la mano de una gran Megarreforma para el país, en esta edición de “La entrevista del sábado” conversamos con el actual Director Ejecutivo del CIAHN Atacama sobre el ambicioso proyecto de convertir el patrimonio paleontológico de la región en un motor de desarrollo.

En su fase de ejecución, la institución impulsada por el Gobierno Regional de Atacama, integrada en la Estrategia Nacional de Ciencia y Tecnología y en la Estrategia Regional de Desarrollo (ERDA), busca impulsar una transición desde la economía minera hacia una del conocimiento, centrada en la investigación, el turismo especializado y la protección de hallazgos únicos. El avance del Centro-Museo Paleontológico, por su parte, un edificio icónico que funcionará como nodo central del sistema y que contará con una museografía inmersiva de alto impacto de nivel internacional, será clave. “Vemos un interés legítimo y muy decidido a empujar este proyecto en la actual administración de la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao”, adelanta Quilodrán.

Para entrar de lleno en el CIAHN, esta corporación nace con la ambición de transformar el patrimonio en una ventaja competitiva. ¿Ya dejó de ser un proyecto para dar paso a una institución consolidada?

El CIAHN es una corporación regional creada bajo la ley de gobiernos regionales para actuar como un centro de investigación y fomento. Hoy pasamos de la instalación a una etapa de funcionamiento pleno, y nuestra tarea es ser líderes en investigación, ser los motores del desarrollo científico paleontológico de Atacama, y por extensión también de Chile.

Se habla mucho de la «singularidad» de Atacama. ¿Por qué el patrimonio de esta región es tan valioso a nivel internacional?

Se fundamenta en un hecho innegable: los fósiles de Atacama son extremadamente valiosos, abundantes y tienen buena conservación. Son pruebas de la memoria de la Tierra y de la evolución. En las nueve comunas de la región hemos identificado más de 3.000 ocurrencias fosilíferas que permiten reconstruir 400 millones de años de historia de la vida. Es una historia universal que interesa a todo el planeta. Por eso nuestro proyecto emblemático es transformar a la región de Atacama, en particular, y a Chile, en general, en el principal polo de desarrollo de la paleontología en el hemisferio sur.

El Centro-Museo Paleontológico es sin duda uno de los proyectos más ambiciosos. ¿Qué plazos manejan y quiénes están detrás del diseño?

Estamos trabajando en los diseños finales para que el gran centro paleontológico de Chile esté en Bahía Inglesa. Contamos con arquitectos de renombre: el nuevo parque lo diseña el equipo de Teo Fernández (Premio Nacional de Arquitectura y autor del Parque Kaukari), y el museo lo lidera Cristóbal Tirado. Esperamos concretar las obras durante la actual administración del Gobernador Miguel Vargas.

En una región minera, ¿cómo convive este patrimonio con la inversión y las grandes obras de infraestructura?

Soy muy optimista porque son áreas que conversan muy bien. De hecho, la paleontología en Chile se ha desarrollado en los últimos 20 años gracias a los proyectos de inversión y la Ley 19.300 de Medio Ambiente. Nuestro modelo propone que el CIAHN acompañe a los inversionistas desde la pre-inversión para generar planes de manejo que permitan rescatar el valor patrimonial sin paralizar ni encarecer las obras. Queremos ser un facilitador para el desarrollo, de ahí el llamado a que las empresas mineras, que ya se han mostrado interesadas, nos apoyen, no solo en los grandes proyectos, sino que en actividades mucho más cotidianas. En ese sentido, estamos muy convencidos de que vamos a poder convocar voluntades para trabajar en el mediano y corto plazo.

Respecto al financiamiento de la Corporación, ¿cómo funciona el modelo de colaboración público-privado?

Creo que es un sistema que funciona muy bien. Por ley, nuestros programas deben tener un componente privado igual o mayor al 50%. Eso no quiere decir que la corporación no tenga un financiamiento basal, el Estado entrega el financiamiento para la perdurabilidad, pero lo privado nos permite expandirnos y llegar a la comunidad. Es una unión virtuosa: lo público da certezas y lo privado asegura la persistencia a futuro.

En la edición anterior de “La entrevista del sábado”, el seremi de Cultura Fernando Flores comentó que frente a los recortes presupuestarios había que “ponerse creativo”…

Entendemos las restricciones presupuestarias que estamos enfrentando como país y en ese sentido, cuando nosotros miramos desde la paleontología, o en general las ciencias que miran el pasado, miramos con perspectiva de tiempo profundo, y así se entiende que uno se tiene que adaptar a las condiciones: hoy estamos con restricción presupuestaria, pero esperemos estar en mejores condiciones en el futuro y que eso nos permita crecer de mejor manera.

Identidad y cultura popular

“El CIAHN heredó el trabajo de muchas personas”, asegura su director al ser consultado por los hitos recientes de la paleontología en Atacama: El descubrimiento de más de 40 esqueletos de ballenas articuladas en la Ruta 5 en 2010, que atrajo la mirada del Instituto Smithsoniano, el complejo de museos, educación e investigación más grande del mundo, y la revista National Geographic; la llegada de Congreso Futuro a Atacama en 2023, que significó la circulación masiva de la divulgación científica en las comunas de la región; y la realización del III Congreso Chileno de Paleontología en 2024, instancia en la que Copiapó y Caldera se convirtieron en el epicentro científico del país, recibiendo a más de 300 investigadores nacionales e internacionales.

Los orígenes del CIAHN, bajo el relato de Quilodrán, son anteriores: Enrique Ernesto Gigoux, copiapino, quien fue alcalde de Caldera y más tarde director del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) a principios del siglo XX, fue uno de los primeros en documentar sistemáticamente los fósiles locales. Casi 50 años después de la muerte de Gigoux, aparece la figura de Alberto Carvacho, quien como director del MNHN en 1998, realizó la primera denuncia pública masiva enfocada en la destrucción de los fósiles en Bahía Inglesa. Esta herencia es, según el director del CIAHN, un «deber moral» que obliga a la Corporación a no solo investigar, sino a reconstruir la historia.

¿Cómo se podría transformar nuestro patrimonio en identidad?

Nuestra idea es que, por ejemplo, cada vez que encontremos un nuevo animal prehistórico, sea un dinosaurio o un tiburón enano, tenga suficiente contexto comunicacional para que ese material salga en portadas de revistas en China o en Alemania. Y que esa noticia se asocie a nuestro territorio. Eso genera de alguna forma una “marca país”. Lo que estamos proponiendo, por tanto, es un relato de la región: Un relato que se fundamenta en la historia natural, en estos elementos asociados a turismo de naturaleza, a nuestros paisajes, a nuestra biodiversidad, a nuestra sequedad como territorio, a nuestros cielos despejados para mirar hacia la astronomía.

Un hallazgo que trascendió la prensa de nuestro país fue el del tiburón «Pochita». ¿Cómo se toman estas decisiones en cuanto al acercamiento de la divulgación científica a las personas?

La paleontología tiene la ventaja de llegar más fácilmente al imaginario popular que otras ciencias. En el caso del “tiburoncito” Pochitaserra patriciacanalae, el fósil en sí no es espectacular visualmente, mide pocos milímetros, pero al asociarlo con un personaje de ficción (inspirado en la obra «Chainsaw Man», del mangaka Tatsuki Fujimoto), logramos que la noticia llegara incluso a ser destacada por la embajada de Japón. Ese es nuestro desafío: ser creativos para transformar un dato técnico en identidad. Queremos que, así como el mundo reconoce el Chilesaurus diegosuarezi como un hito evolutivo, la «Marca Atacama» se asocie a animales misteriosos que despierten la curiosidad global.

¿Cómo se integra este relato paleontológico con otras potencias de la zona, como el turismo y el Desierto Florido?

Todo es parte de un mismo relato de historia natural: cómo pasamos de selvas y mares a ser el territorio desértico actual. Trabajamos con Sernatur para que la Atacama sea tan potente como la Patagonia o el Amazonas. Queremos rutas patrimoniales que conecten, por ejemplo, las ballenas vivas de Chañaral de Aceituno con sus ancestros fósiles de hace millones de años. Estamos convencidos de que el sitio paleontológico de Bahía Inglesa también va a ser declarado Patrimonio Natural y debe ser considerado un Geoparque de la Unesco.

Democratización de la ciencia: una estrategia nacional

Según detalla Pablo Quilodrán, la reciente publicación del libro “Hace millones de años en Atacama” no responde solo a un interés divulgación, por lo que, según explica, presentó al Director Nacional del Servicio de Educación Pública la idea de llevar parte de este currículum paleontológico a los niños de Atacama como un modelo que pueda ser replicado en otras zonas de gran valor fósil, como Aysén y Magallanes. “También puede ayudar a las industrias creativas: este libro puede ser perfectamente el guion de una serie documental para televisión, en todos sus niveles, desde YouTube hasta Netflix”, agrega.

Usted menciona que esto es un “proyecto país”. ¿Cómo se alinea el CIAHN con la actual política científica del gobierno y la gestión de la ministra Ximena Lincolao?

Estamos muy alineados con la actual política del Ministerio de Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación. Uno de los pilares que empuja la ministra Lincolao es el desarrollo de los territorios a partir de sus características particulares (o “fomentar motores de innovación regionales”), como la astronomía o el litio. De hecho, la ministra utilizó el caso del Centro-Museo Paleontológico de Atacama como ejemplo de cómo una característica científica puede tener una vinculación directa con el desarrollo económico. Incluso, en su última visita al Smithsonian en Washington, destacaron la riqueza de Atacama como un motor de potencial desarrollo global. Por eso, el gobernador Miguel Vargas solicitó formalmente el patrocinio del Presidente de la República para este proyecto, entendiendo que requiere el esfuerzo coordinado de ministerios como Bienes Nacionales, Obras Públicas, Educación, Cultura y Economía.

La instauración de una Seremi de Ciencia exclusiva para Atacama es un hito reciente. ¿Qué impacto real tiene esto para la región?

Es un avance fundamental. Antes compartíamos Seremi con macrozonas gigantescas, desde Arica hasta Atacama, lo que hacía imposible abordar realidades tan distintas como la minería de Antofagasta versus nuestra mediana y pequeña minería, o la diferencia en el tamaño de universidades. Por eso, la decisión de la administración actual de tener una Seremi en Atacama permite que nuestros temas locales se pongan en el tapete país con un carácter político potente.

La Universidad de Atacama (UDA) imparte la primera y única Licenciatura en Ciencias con mención en Paleontología de pregrado en Chile. ¿Cómo ha sido recibida?

Con un orgullo inmenso. El puntaje de corte fue uno de los más altos de la universidad; esto demuestra que hay un interés real y que estamos democratizando la ciencia. Es la primera vez que un niño de Atacama que se entusiasma con los dinosaurios puede estudiar aquí, en el territorio donde se encuentran los hallazgos. Estamos rompiendo una brecha histórica: es democratizar la ciencia, lo que nos posiciona como líderes nacionales en un área que es vital para el desarrollo económico del país.

Mirando hacia el futuro, ¿qué nos podría adelantar sobre la realización de Congreso Futuro 2027?

Queremos seguir creciendo territorialmente. Ya logramos que el Congreso Futuro se transmitiera por TVN a todo Chile desde Caldera. Para la versión 2027, tenemos el compromiso de llegar a la provincia de Chañaral. Nuestra meta es que el conocimiento no se quede solo en Copiapó, sino que cada una de las nueve comunas de Atacama se sienta parte de esta reconstrucción de la historia de la vida que tiene 400 millones de años.