Política

Exsenador Rafael Prohens: “Los partidos de derecha no son antagónicos entre sí”

Rafael Prohens tiene 71 años y se define como “una persona de derecha”. En una conversación inédita tras dejar el Congreso, el expresidente de Renovación Nacional analiza el escenario político de la Región de Atacama, la pérdida de representación de su sector, sus críticas a la gestión económica nacional y niega estar dedicado completamente al mundo empresarial.

Prohens aprovechó la instancia, además, para desmentir los rumores sobre una oferta en cancillería, y aseguró que se trató de un “rumor de la prensa”. Durante la conversación, destaca la importancia de la minería como motor del producto interno bruto, aunque critica que el Estado y las empresas no retribuyan equitativamente la riqueza generada a las comunidades locales. “Volviendo a nuestra historia, el levantamiento contra el nivel central de Pedro León Gallo obedece a lo mismo que está pasando hoy día: Todo queda en el nivel central y la región se ve desprotegida, se ve minimizada y no se le valora en los términos que tiene que ser”, dice.

También aborda temas legislativos como la acusación constitucional contra el exministro Grau y las oportunidades operativas para la pequeña minería frente a las nuevas normativas de patentes. Finalmente, tras repasar su trayectoria desde 1992, confirma su retiro definitivo de las candidaturas de elección popular para enfocarse en proyectos personales y familiares.

Tras esta entrevista, la Comisión de Minería de la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó en general la iniciativa que busca simplificar el sistema de patentes mineras.

Por primera vez en décadas, la centroderecha no tiene representación en el Senado por Atacama. Usted advirtió este escenario meses antes, ¿qué falló en la estrategia?

Esto lo dije cuatro meses antes de la elección: si íbamos en dos listas, nos doblaban. Se lo dije al presidente de mi partido y lo repetí en los medios. Las matemáticas matan cualquier relato; históricamente nuestro sector bordea el 33% o 35% de los votos. Al dividir esa votación en dos listas frente a una centroizquierda que suma el 58%, el doblaje era una realidad cierta. Los partidos no tuvieron la capacidad de poner el interés de la región por delante de los intereses particulares. Perdimos un cupo histórico que teníamos desde 1989 y espero que en el futuro no se cometa el mismo error de ir divididos.

Usted mencionó que, personalmente, no estaba del todo decidido a esta última carrera…

El partido me pidió que fuera de nuevo, pero la verdad es que nunca estuve convencido de hacerlo. Los resultados están a la vista y, lamentablemente, Atacama hoy no tiene un senador de nuestro sector en el Congreso por esa tozudez de no llegar a un acuerdo para una lista única.

¿Cuál es su visión de la modificación del régimen de patentes mineras que impulsa el Gobierno?

Fui el único parlamentario que votó en contra de ese punto en el Senado porque advertí lo que pasaría: se les está expropiando legalmente a los pequeños mineros. Hoy han perdido 1.700.000 hectáreas que han quedado en manos de grandes empresas. Además, es urgente aumentar la cuota de producción, el padrón de 5.000 toneladas de ENAMI tiene 40 años, cuando hoy se trabaja a 400 metros de profundidad con leyes mucho más bajas. El directorio de ENAMI ha conversado con las asociaciones, pero necesitamos que estas medidas de fortalecimiento no se las lleve el viento.

¿Cuáles son los principales riesgos y oportunidades que puede tener el avance de la Megarreforma en el Senado?

La Megarreforma trata de regular y acelerar los procesos de los permisos, pero aborda muchos temas sociales, que es donde los parlamentarios han puesto énfasis en que no deberían perderse. El Royalty, por ejemplo, venía con la idea de que toda la plata tenía que ser para las regiones mineras, pero salió del Senado con una mirada más de país, beneficiando a comunas mineras y creando el Fondo de Equidad Territorial. Sin embargo, debo ser enfático: el país no tiene equidad con la región de Atacama. Nosotros somos solidarios con las comunas del sur, pero el Estado de Chile no devuelve en la misma magnitud lo que Atacama entrega.

Esta semana se rechazó la acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau. ¿Cuál es su postura sobre ese proceso?

Responsabilizar a un ministro que vino a terminar un periodo no me parecía adecuado; Grau estuvo solo seis meses. El que realmente debió ser acusado constitucionalmente fue el Ministro Mario Marcel. Él es el responsable de administrar las finanzas públicas y nos ocultó el riesgo del gasto fiscal, sin contar las deudas de Codelco y ENAMI.

Usted trabajó estrechamente con la senadora Yasna Provoste, lo que generó rumores sobre su cercanía política. ¿Cómo define esa relación y su postura frente a la DC?

Para dejarlo claro: yo no tengo ningún acercamiento con la Democracia Cristiana; de hecho, mi padre sufrió la expropiación de sus campos en esos gobiernos. Soy una persona de derecha. Lo que ocurre es que en temas de región entendíamos que debíamos ir juntos en glosas de Pisco, Salud o Agricultura para tener éxito. Mis diferencias con ella siempre estuvieron en la urna, pero cuando se trata de Atacama si tengo que ponerme de acuerdo con un comunista para sacar adelante algo que favorece a la región, lo voy a hacer siempre.

¿Cómo evaluaría el desempeño de Daniella Cicardini, ahora en el Senado?

Ella está recién llegando. La Cámara de Diputados es un mundo distinto, más aguerrido y de puntos de prensa. En el Senado es distinto, es una instancia de más cordura y pausa donde estamos obligados a conversar para llegar a acuerdos. Espero que todos los parlamentarios se pongan la camiseta de la región por sobre la ideología, porque Atacama hoy tiene cifras de pobreza multidimensional y cesantía que son una burla para una zona que crece al 10%.

¿Por qué cree que proyectos como la demora en la extensión de la doble vía para la Ruta 5 o el Proyecto Vicuña muestran un sesgo centralista?

Nosotros somos solidarios y compartimos el royalty con comunas del sur, pero el Estado de Chile no devuelve a Atacama en la misma magnitud de lo que entregamos porque nos miran en base a números y no por una necesidad país. Nos discriminan con la rentabilidad social; dicen que la carretera Caldera-Antofagasta «no da la plata» por la baja población, ignorando cuánta riqueza generamos al nivel central. Con el proyecto Vicuña pasa algo similar: absorberemos todos los impactos negativos (uso de carreteras, puertos y agua), pero la rentabilidad y los impuestos se pagarán en Argentina.

Sobre la gestión local, ¿qué opinión le merece el liderazgo de la delegada Sofía Cid y el trabajo del Gobierno Regional?

Conozco a Sofía Cid de toda la vida y tiene capacidad de liderazgo. El problema es cuánto margen le da el nivel central; ser delegado no es decirle que sí a todo al Gobierno. Respecto al Gobierno Regional, me preocupa la ejecución: a mayo solo llevaban el 14% invertido. El gobernador no puede solo esperar proyectos, debe planificar el presupuesto con los servicios para no dar la señal al nivel central de que Atacama no es capaz de gastar su plata.

¿Cómo ve el desempeño del alcalde Cristóbal Zúñiga en la municipalidad de Tierra Amarilla?

Yo no voy a hablar de las personas, pero cuando recorro Tierra Amarilla, está como la dejé en mi periodo de alcalde en 1996. En esa época teníamos 23 funcionarios; hoy hay casi 300 y la población no ha crecido. Yo recibí la comuna con un 40% de pavimentación y alcantarillado y, con apenas 40 millones de pesos en patentes mineras, llegamos casi al 100%, incluyendo Los Loros. Me cuesta entender la lógica de gastar tantos recursos en sueldos en lugar de inversión directa para los vecinos.

¿Cómo ve el futuro de su sector político en la región? ¿Es posible recuperar la fuerza electoral?

La centroderecha debe entender que sus partidos no son antagónicos entre sí. Si vamos divididos, jamás vamos a poder tomar el municipio de Copiapó o el de Vallenar. Necesitamos candidatos únicos a alcalde, a gobernador y una lista parlamentaria de unidad. Coincidimos plenamente en temas como delincuencia y apoyo a Carabineros; las diferencias menores las debe definir el electorado, pero la unidad es la única vía para que Atacama tenga la representación que merece.

Se dijo que usted ocuparía un cargo en alguna embajada. ¿Hubo ofertas reales?

Fue un rumor de prensa. La única conversación fue con Rodrigo Galilea (RN), quien me preguntó si estaba disponible para colaborar. El Gobierno nunca me contactó ni me llamó para ofrecerme absolutamente nada.

Para cerrar, tras esta larga trayectoria, ¿volvería a postularse a un cargo de elección popular?

Nunca más. Cierro ese capítulo. Tengo 71 años, y he estado desde 1992 en diferentes cargos. Ahora quiero dedicarle tiempo a mi familia, a mis hijos y nietos, y reencontrarme con mis hermanos en Copiapó. Seguiré en Atacama, porque esta es mi casa, y estaré disponible para ayudar a mi partido o a la región desde mi experiencia, pero mi ciclo en las urnas ya terminó. Atacama necesita mucho diálogo y dejar de lado las diferencias políticas para tomar un camino común de desarrollo.