Falleció Fernando Torres Cortés, dentista, deportista y referente de su comunidad
*Fue uno de los primeros cirujanos dentistas en llegar a Copiapó, en 1978. Padre, vecino y deportista entrañable, su partida deja un vacío profundo en quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.
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Con profundo pesar, nuestra ciudad despide a Fernando Torres Cortés, cirujano dentista formado en la Universidad de Chile, quien entregó décadas de servicio a Copiapó y cuya vida fue un ejemplo silencioso de entrega, vocación y amor por el deporte. Su partida enluta a su familia, a sus pacientes y a una comunidad que lo recuerda con genuino afecto.
Estudió en Liceo José Antonio Carvajal – Primario y Secundario y egresó el año 1969. Posteriormente se va a estudiar Odontología a la Universidad de Chile
Fernando llegó a Copiapó en 1978, siendo parte de los primeros profesionales de la odontología que se establecieron en la ciudad. Desde entonces desarrolló una extensa trayectoria, atendiendo entre 1978 y 1986 a funcionarios del Ministerio de Obras Públicas y, paralelamente, a estudiantes de la Universidad de Atacama, donde ejerció como dentista desde 1980. Años más tarde también participó en el recordado programa “Sonrisa de Mujer”, rol que asumió con la misma cercanía y dedicación que caracterizó toda su vida profesional.
Pero Fernando no fue solo su consultorio. Tenía ese espíritu inquieto, siempre buscando aprender más. En los años ochenta viajó a Foz de Iguazú, en Brasil, para ampliar su formación profesional, y paralelamente se adentró en el mundo de la educación física aplicada al fútbol y en la psicología, especializándose en Hipnosis Clásica Ericksoniana y Familiar en el Instituto de Psiquiatría y Psicología de Santiago, en 1995. En él convivían el rigor científico y la curiosidad humana, dos cualidades que lo definieron hasta el final.
El deporte fue el lenguaje con que Fernando habló al mundo desde joven. Fue un destacado atleta de medio fondo y un futbolista amateur apasionado recordado por su juego aéreo y su pierna fuerte; vistió por largas temporadas las camisetas de Bancrédito y de la Universidad de Atacama, tanto en la categoría sénior como en la supersénior. Pero quizás su gesto más entrañable no fue dentro de una cancha, sino en su propio barrio. En la Villa Los Damascos, donde fue un vecino respetado y querido ,los que lo conocieron lo recuerdan por el cuidado meticuloso de sus plantas y de su entorno, reunió a todos los niños del sector, financió de su bolsillo un equipamiento completo —camiseta, shorts y medias— y los llevaba a jugar partidos cada fin de semana, trasladándolos a todos en su recordado Ford Corcel. Ese gesto lo resume todo.
A sus tres hijos —Fernando, psicólogo y profesor de Educación Física; Evans, entrenador de fútbol profesional y ex seleccionado chileno sub-15; y Dominique, química farmacéutica— les inculcó desde pequeños el amor por la actividad física, no con palabras sino con el ejemplo cotidiano. En sus últimos años continuó honrando esa pasión en la Escuela de Fútbol Prana, que hoy lidera su hijo Evans, entrenando y jugando con la misma intensidad de siempre.
Lo sobrevive su esposa, Evelyn Llewellyn Rojas, destacada profesora de Educación Física del Liceo Comercial B-3, compañera de toda una vida. A ella, a sus hijos y a toda su familia, este medio les expresa sus más sinceras condolencias. Copiapó pierde a uno de esos hombres que construyen comunidad en silencio, con acciones que otros recuerdan durante décadas.
Sus funerales serán este jueves a las 10:00 horas, en la Capilla San Isidro Labrador (Placilla Morales), donde se oficiará en primer término una misa.

