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Cuarto EncuentroLatinoamericano de acompañamiento en la muerte y el duelo

En el mes de abril participé del “IV EncuentroLatinoamericano de acompañamiento en la muerte y el duelo”, realizado en la ciudad de Buenos Aires, he querido compartir esta reflexión.

“Ha sido un descubrimiento, un acierto, hay muchas personas como yo hablando sobre la muerte, única certeza que tiene la vida, queriendo también educar en ella. Esta necesidad no la tiene cualquier persona, todas han llegado aquí por un trauma, un duelo, algo sucedió que nos ha invitado a querer saber más pero sobre todo a ser compasivas con el otro en esto llamado muerte.
Latinoamérica tiene una necesidad sentida de ocuparse de lo que hasta hoy solo ha sido médico y no tan humanizado.
Una médico dijo, que cuando un paciente iba a morir ya no era interesante para ellos, fue una afirmación sentida, pero ¿qué pasa ahí? En ese momento tan íntimo en el que el paciente debe transitar hacia la muerte. Ahí comienza lo humano, así como tenemos un proceso hermoso establecido para nacer, debemos avanzar a tener un proceso establecido que sea digno para morir. 

La familia prepara el nacimiento, hay emociones en el ambiente; la familia debe prepararse también para el proceso de muerte, hay emociones en el ambiente y para ésto es que se debe transitar a abrir espacios de conversación sobre las voluntades anticipadas. Conversaciones que deben darse y así como no elegimos la forma de nacer, otros eligen por nosotros, es en la muerte que sí hay una oportunidad de elegir, una que de dignidad a quien le corresponda.
Se abre un debate más grande aún, si no es el sistema de salud como tal ¿quién debe acompañar este proceso? , ¿cuántas personas mueren en hospitales y hogares  en absoluta soledad?”. 

Hoy existen y no incipientes en toda america latina, doulas de fin de vida. A lo largo de la historia de la humanidad y en las tribus principalmente éstas han existido, incluso en cada familia estaba la persona que cumplía este rol. Así como existió la partera también existió la persona encargada de la mortuoria, que incluíaritos e incluso a las lloronas. Hoy son legados que se siguen manteniendo porque han pasado de generación en generación en algunas culturas, pero ya son menos,la sociedad ha crecido y debemos tener más conciencia y coberturas. Quizás hemos perdido la esencia de lo humano en la muerte. Esta transformación cultural va en aumento y como sociedad debemos estar abiertos a que esta es una necesidad, conversar y acompañar no solo a la persona que va a morir sino también a la familia. 

Te invito a que nos sentemos a conversar.

Joselyn Cataldo Rojas

Tanatóloga
jo.logoterapia